lunes, 7 de noviembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: La televisión es una caja tonta

Parece que decir a estas alturas de la película que la televisión es una caja tonta, pero que muy tonta, es una obviedad o una perogrullada como se decía en mi corta etapa escolar. Y decir a estas alturas que es alienante, parece otra obviedad u otra perogrullada, pero la mayor parte de las veces la exageración provoca rechazo y te dicen que no hay para tanto. Pero lo triste que esto no es debido al mérito de la inteligencia de las personas que la consumen no desafortunadamente, es sencillamente demérito de la propia televisión y de los personajes que deciden qué es lo que se programa y qué es lo que no...La televisión mata la fantasía, destruye la capacidad de pensar, le resta tiempo a la vida, se la roba como un vulgar ladrón. No te permite pensar. ¿Para qué? No excita al pensamiento, tampoco el pensamiento, no es excitante para él, pero sí puede conseguir sencillamente destruirlo. Es un arma que como cualquier arma solo sirve para agredir, para hacer el máximo daño posible y si es posible también para matar. En fin que tan solo apretando un botón se puede empezar a engullir y a engordar la pasividad. Para qué más, para qué leer, para que pensar, para que disfrutar de otras cosas que puedas hacer para pasar ese tiempo de ocio. Si uno tirado en el sofá se puede convertir en un mirón sin que le miren, en un asesino sin apretar un gatillo, en un espectador del mundo sin casi estar en él. Y todo a través de una caja, ahora una delgadez cada vez más extrema, televisiones leptosómicas, pero con contenidos similares o incluso me atrevería a decir que peores. Claro, claro, programadores, es que la gente lo demanda ya claro...yo pienso que la gente somos consumistas y que nos pongan lo que nos pongan lo consumimos, y si es gratis mejor. Además cuando se lleva un ratito en el sillón que ya has adaptado tu culo y todo tu cuerpo se ha quedado como prensado y hecho sillón o sofá. Ya se te puede venir el pis a la vejiga que si se puede, esperara un poco más. Además por muchas cosas que se tengan que hacer se piensa que siempre se debe dejar algo para otro día, para mañana mismo sin ir más lejos y autoconvencido o sin darle la menor importancia se sigue viendo la televisión. Y tampoco se trata de tener mayores predilecciones por un programa que por otro y nunca se enciende en el mimo momento de empezar el programa favorito si no que esperándole pues se pueden ver otras cosas y además como hay tantos y tantos canales pues mira aunque sean insulsos e insultantes y mal programados como si las personas fuéramos todas tontas del culo...

jueves, 3 de noviembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: Y por fin llego a casa...

Al entrar en casa, Lucía, dejaba las llaves en el armario que estaba detrás de la puerta. Recordó que lo primero que hizo nada más instalarse en ese piso fue comprar el armario para dejar las llaves. No entendió nunca de dónde le vino la manía esa de dejar las llaves en el mismo sitio y a ser posible en el armario detrás de la puerta de entrada. Nunca las dejaba puestas como su madre, que decía, que estaban mejor dentro de la cerradura con media vuelta para que nadie pudiera abrirla por fuera, que lo había visto en un programa de la tele por las mañanas y que la policía aconsejaba hacerlo por seguridad. Pero Lucía pensaba que unas llaves colgadas de la cerradura de la puerta era siempre una invitación para que se fueran los amigos o la familia o quién estuviera en casa y que a ella siempre le había parecido bien no hacerlo como su madre. Sencillamente le parecía desconsiderado para con los demás. Tampoco era algo que le hubiera preocupado nunca, aunque su madre estuviera todos los días que subía a su casa recordándoselo y a veces hasta asustándole con la aparición de intrusos por las facilidades que se les daba. Cuando te lleves el susto te acordarás de tu madre decía casi de malhumor por no entender que una cosa tan clara, en una cabeza tan joven como el de la hija, no lo entendiera...seguidamente sus pasos se dirigían a la cocina donde en el tendedero acristalado había puesto el armario de los zapatos y allí se descalzaba despacio sentada en un taburete y se ponía las zapatillas con un suspiro de alivio. Nunca había llevado un calzado cómodo y sus pies a lo largo del tiempo se empezaban a resentir. Visitar al pedicuro era una tarea que tenía que acometer lo antes posible para eliminar esas durezas que todos los días tocaba cuando eran liberados los pies de la tortura. Se frotaba para hacerlos entrar en calor y de paso dar libertad a la sangre para que fluyera de nuevo con más alegría. En este acto no tenía demasiada prisa. Se tomaba su tiempo como haciendo ver a sus pies que no les ignoraba del todo o más que a cualquier otra parte de su cuerpo del que nunca había reparado, más allá de lo que algún muchacho y no tan muchacho, le había requebrado por la calle y que tal vez entrando en una edad preocupante, debía empezar a cuidarse un poco más de lo que lo había hecho hasta ahora.
Finalmente entraba en su alcoba y se desprendía de su ropa de calle y se ponía cómoda para pasar el resto del día preparando las cosas para el día siguiente...y así un día tras otro. Juntando días le salían demasiados como para digerirlos y prefería no pensarlo. En la nevera siempre quedaba algo de comida y un refresco y el sillón era demasiada tentación como para no dejarse convencer y vencer...al final el sueño siempre le atrapaba...

lunes, 10 de octubre de 2011

SOBRE LA MARCHA: Zumo de chicle

Papichu no puede ir a recoger al niño al colegio. Papichu hace tiempo que no está...

...Agarrado con esa pequeña mano a la mía, enorme a su lado, me va contando, de camino a casa, todo lo que ha hecho a lo largo del día. Y yo le escucho embelesado aunque hay cosas que no entiendo muy bien a qué se refiere. La verdad es que, entre su lengua de trapo y el bocadillo que se está metiendo entre pecho y espalda y la jerga que a veces creo que utiliza, no es fácil saber lo que dice. Además hay cosas que no entiendo...Terminado el bocadillo y como un sediento me pide el zumo que es de naranja pero me dice que hubiera preferido de chicle. ¿De chicle? Le pregunto ignorante de que exista tal barbaridad y el me afirma que es uno de los que más le gustan...para mí que esta criatura me toma el pelo, pero me hace tanta gracia...

Por cierto me llamo Pedro, el abuelo Pedro y mi nieto es como los demás niños de su cole y de otros, aunque creo que él, es un poco más. No me gustan los halagos, ni hacerlos, ni que me los hagan a mí, ni tan siquiera consentí que mis hijos me dijeran lo mucho que me querían, aunque al final hacían lo que les daba la gana. Ellos siempre pensaron que no me gustaba, pero en el fondo de mi corazón me encantaba. He sido un poco duro con alguno de ellos. Antes de que se me olvide ¿alguien me podría decir si existe el zumo de chicle o es efectivamente una invención de mi nieto? Aunque tampoco me extrañaría que existiera ya que he visto helados de cualquier sabor inimaginable. La gente se ha vuelto rematadamente loca es imposible que puedan hacer helados de todo. La verdad es que hace tiempo que dejé de preocuparme de estas cosas. Me limito a acompañar a mi nieto, bueno a uno de mis nietos, al más pequeño, durante todo el día. Pero no me importaría poderle comprar un zumo de chicle e incluso probarlo tan solo por curiosidad, es más le invitaría a un gran vaso de zumo de chicle si me aseguraran que era nutritivo y por ende bueno para la salud...

No entiendo lo que pasa en el mundo...

Todo parece del revés y si en mis tiempos ya era difícil la vida ahora creo que mucho más. Porque sí, adelantos hay muchos y mejoras en general, pero también, no sé si será porque no estoy acostumbrado, veo más peligros...me parece que es cada vez más difícil llegar a una edad como a la que yo he llegado sin ser nada del otro mundo, quería decir, nada exagerado...bueno ahora sí que lo es. Bromas aparte creo que mis nietos lo van a tener difícil y eso me apena aunque también estoy seguro que yo nada podría hacer aún estando con ellos. Me gustaría decirles lo que tendría que haberles dicho a sus padres y que tan pocas veces hice...

Papichu hace tiempo que se fue...Se fue un maldito día de septiembre de hace ya unos años y yo le sigo echando de menos...

martes, 27 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: El dinero no tiene ningún significado para mí

Decir que el dinero no tiene ningún significado para mí es decir nada más que la verdad aunque a estas alturas con la que está cayendo resulte raro...
La generosidad puesta de manifiesto en numerosas ocasiones le hacía a María competir directamente con todos los amigos que, por el contrario, pensaban que era lo que movía el mundo y añadían eso de dime lo que tienes en el banco y ya me contarás cómo te tratan o dime que te falta para comer y ya me contarás quién te invita o dime que este mes no te pagan el sueldo y ya me contarás de que coño comes... mira si no es importante. Sonia siempre se ponía en jarras cuando decía estas cosas mirando a la cara de María como retándola a que se defendiera. Y María permanecía en silencio y tranquila como si con ella no fuera la cosa y cuando Sonia, que era la más beligerante de todos los amigos, terminaba de expulsar todo lo que quería y solo entonces María se acercaba mucho a ella y le preguntaba casi en un susurro. ¿Y el resto de las cosas Sonia con qué dinero se compran?. Y Sonia que siempre había sido además la más escandalosa del grupo, le contestaba en alto y con una fuerte risotada. El resto dice, ¿pero qué resto? ¿de qué resto hablas María que no hay quien te entienda? Y María con una paciencia infinita se dispone a soltarle una retahíla de cosas que no se pueden comprar con dinero a pesar de Sonia y de todos los oyentes amigos que están a la escucha. El amor, el amor no se puede comprar y todos aplauden las palabras de María mirando a Sonia como invitándola a contestar...Sonia mira a María pero no dice nada...y el cariño, si Sonia el cariño que te tengo, ¿debo pagar algo por ello?...a lo que la concurrencia estalla en un aplauso cerrado viendo a la incombustible Sonia flaquear...y María crecida sigue machacando, la ternura y una caricia se puede pagar y una sonrisa y un te quiero...y Sonia después de esta última embestida solo enrojece y empalidece casi al unísono. Sonia, le dice acercándose aún más a ella, el dinero solo vale para obtener cosas materiales, pero nada más, el resto no está a la venta y es que Sonia ¿sabes? lo siento pero el dinero no tiene ningún significado para mí...

martes, 20 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: el zarpazo de la distancia

Hoy he sentido el zarpazo de la distancia más que nunca, dijo ella.
Quería acariciarte y parece que lo que he conseguido ha sido romperte el corazón. Dijo él.
Y la vida dónde crees que te deja, créete que en el escalón más bajo del reino animal dijo ella.
Y él en unos segundos de meditación respondió. Posiblemente te haya herido gravemente, sin querer hacer daño, pero menos mal que no hay dolor que dure más allá del amor. Y ya se sabe que el amor lo cura y lo perdona todo. Y la falta de tacto de las poderosas uñas ha hecho el resto.
Entonces ella aceptó esa, ahora caricia, llevándose la mano al pecho como para que no se cayera nada de aquel corazón roto o por lo menos que cayera lo menos posible y así poder empezar su reconstrucción...

lunes, 19 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: Lápices negros

Ya te lo digo yo. Mis recuerdos son humo a partir de la guerra. Me he preguntado cientos de veces a qué jugaba cuando niño, quienes eran mis amigos. Dónde estaba mi casa...todo son vagas ideas, vagas fotografías en negativo que pasan por mi cabeza confundiéndome. Llego solo a lo que pienso, no a lo que ha pasado, a lo que me cuentan otros, ni a cómo lo cuentan los historiadores. Solo llego a lo que pienso yo, a lo que viví muy niño, a las sensaciones que tuve y no voy más allá y veo en mis sueños o tal vez solo creo que es mi habitación y se me mezclan los colores. Pero lo que me ofrece la realidad son meras fotografías en blanco y negro que se van sucediendo con una cadencia tal que me lleva a no distinguir una habitación de otra, de un habitáculo a otro, sin orden, saltándose todas las regla del raciocinio y me cuesta saltar. Todo son escombros en mi cabeza. Todo se fue con la última bomba que dicen que cayó sobre Madrid y que fue a parar a nuestra casa y la destrozó como a todas las personas que estaban en ese momento en sus casas tratando de vivir lo que podían de espaldas a una realidad cruel. Y salió la casa derruida en la prensa. Nosotros, la familia, tuvimos mucha suerte porque no estábamos allí, nos fuimos a ver a la abuela, el destino es así y juega con la vida y por ende con las personas que estamos en ese espacio y en ese tiempo: viviendo y desde ese mismo momento veneramos ese instante, el día, y damos gracias cada uno, como su dios le da a entender y nos reunimos todos los que quedamos para pasar el día juntos: Ya hay muchos que faltan, cada vez más pero también entra savia nueva y eso es de alegrarse. La abuela instauró la tradición de no comer carne ese día por respeto a los vecinos que murieron y claro está aludiendo a la carne humana que se quemó en esa tragedia y cuyo asesino quedó subido a los altares durante muchos años...una pena hijos, una pena, la abuela era republicana, la abuela había luchado mucho en su vida como todas las abuelas en aquella época cuando no había apenas nada de nada. Cuando la vida era dura porque no había condiciones y nada de las comodidades actuales. La vida era dura, los inviernos eran crudos y no se tenían calefacciones que te calentaran tanto, ni aires acondicionados que te quitaran el sudor del cuerpo cuando venía el verano pegando duro....no, eran otras condiciones de vida, vida dura que no duradera, pero al fin y al cabo, vida.

Ya te lo digo yo. Mis recuerdos son humo cuando la guerra: durante la guerra y después de la guerra hasta nuestros días y es que no he podido olvidarme de nada o sencillamente con mi memoria tan selectiva he olvidado mucho malo y me he quedado con poquito bueno. Pero me duele, me sigue doliendo, qué hubiera sido de este país me he preguntado tantas veces, si le hubieran dejado caminar tranquilo con sus problemas, con la soluciones del momento pero sobre todo sin tener el drama que seguimos y seguiremos arrastrando durante muchos años y ya llevamos otros tantos. Yo no lo veré, yo ya no lo veré. Albergaba alguna esperanza con esto de la memoria histórica pero no. Va tan lento, si es que va, que me da hasta pereza aguantar para ver si consigo llegar a ver alguna solución...

Y por lo único que lloré fue por querer recuperar unos lápices negros que mi madre me había comprado un día antes en la tienda del barrio: era la tienda que había justo debajo de mi casa: murieron todos...

martes, 13 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: Ahora el café me lo tomo en vaso...

Empiezo a escribir lo que se supone que puede ser una carta, porque necesito expresarme de algún modo y no se me ocurre otra forma. Te vi en el centro comercial y ya no pude dejar de seguirte y va para diez años sin que sepas quién soy. Te veo en todos los sitios, me voy cuando sé que has llegado y que difícilmente vas a volver a salir. En todos estos años sé cómo te mueves, hasta cómo respiras: muchas cosas de ti. Tantas cosas, que no me ha hecho falta estar más cerca de lo que he estado, sin que tu lo hayas percibido, compartiendo tu espacio en una casa o las sábanas en tu cama o sencillamente una cena o una comida en casa de tu madre, que aunque sigue aquí la pobre está muy mayor y está bastante desmejorada, perdona que te lo diga así de esta manera tan cruel. Yo que tú, me la llevaría a un pueblo lejos de este Madrid, lleno de ruidos y polución, a una casa de esas rurales que ahora están tan de moda.
No necesito llevarme más de lo que me he llevado sin que lo supieras, porque tengo tu esencia. Por supuesto a nadie se lo he dicho o mejor, nadie más lo sabe, excepto tu y yo. Incluso no puedo ni decir que esto queda entre nosotros, porque tampoco sería verdad. En definitiva solo lo sé yo y el papel en el que lo estoy escribiendo que no se bien qué haré con él si romperlo en mil pedazos cuando termine la carta o guardarlo en algún lugar estratégico de mi casa para que en un futuro alguien lo vea y sepa lo que pensé e incluso lo que pude sentir. Sí, la vida a veces nos trampea de tal manera que no es posible saber cómo sortearla sin herir a alguien o herirte a ti mismo...te vi en el centro comercial y ya no pude pasar sin seguir tus pasos, saber de ti, todo lo que pudiera y me sorprendí a mi mismo con la cantidad de información que iba recopilando, casi sin querer y como un drogadicto cada vez sentía la necesidad de tener más y más información, más y más datos y me sentía bien con cada novedad que aparecía como un periodista con el notición de su vida. Incluso llegué a ponerme un poco celoso por lo que veía que no me gustaba o porque no estaba de acuerdo con lo que veía, pero procuraba calmarme ya que no tenía ningún sentido cualquier otra cosa que hubiera intentado: tú ni tan siquiera sabías de mi existencia y aunque hubieras sabido que existía ni tan siquiera me hubieras prestado atención. Supongo que me tengo minusvalorado pero es así como pienso y todo lo demás sencillamente no es. Terminaré mi carta dando pelos y señales de todo lo que ha pasado en estos, lo he dicho ya, casi diez años. Más que carta estoy pensando que va para novela larga... Ahora te tengo de frente, estás sentada con las piernas cruzadas tomándote un café en un vaso de cristal no me parece que esté muy cargado, en una de tus cafeterías favoritas a la que se, como tantas cosas, que vienes casi todos los días y a la que yo también me he acostumbrado a venir. Es extraño que falles. Y es que tengo la sensación de estar adquiriendo las mismas rutinas y los mismos gustos que tú. No es raro ¿verdad? Ahora el café me lo tomo en vaso...

lunes, 12 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: Esto es así...

A mí siempre me han gustado las matemáticas decía Lola buscando la aceptación de su amiga Almu que había cursado sus estudios desde niña con ella, en la misma clase desde preescolar y que podía dar fe de que lo que decía era cierto. El grupo le había mirado con cara rara siempre que lo había mencionado de una u otra manera. Porque aunque la mayoría se conocían desde hacía tiempo no tanto como ella y Almu y había ciertas maneras y formas que no gustaban. La complicidad se ponía de manifiesto siempre y eso al resto del grupo no parecía sentarle especialmente bien. Claro está que una persona que confesaba tan abiertamente su afición por la matemáticas no podía estar demasiado bien de la cabeza, y en eso coincidían todos. Si no al contrario algún problema de esos tardíos, algún golpe en la niñez o en la adolescencia de esos que no se recuerdan hasta que el médico no te dice eso de no recuerda usted que se hubiera dado un golpe fuerte en la cabeza cuando niña...Sí, haz memoria y acuérdate de cuando saltando a la comba tropezaste con Rebeca, bueno no tropezaste, te engulló la niña más fuerte del colegio, así le decían las madres que era cuando nosotras bueno y todo el mundo en el cole la llamaba gorda y la verdad es que era cuatro veces cualquiera de nosotras. Entró invitada a la comba cuando no le tocaba y cuando tú no te la esperabas el empellón que te dio fue muy duro. Primero en la cabeza con toda la suya y luego de quedar conmocionada caíste a plomo en el suelo golpeándote la cabeza por la parte de atrás y allí empezó a brotar sangre. Bueno yo no lo vi pero como se ha contado mil veces, pues es como si yo misma hubiera estado allí. Fue una vecina que asomada al balcón lo vio todo y después de pegar un grito de esos de "la ha matao", "la ha matao", salió a la calle cuando ya estaban atendiéndote y cargándote en un coche hacia el hospital y la vecina, yo lo he visto todo la pobre no ha tenido la culpa, por Rebeca que no paraba de dar suspiros con el consiguiente movimiento espectacular de sus graciosas carnes. No ha tenido la culpa la pobre que yo lo he visto todo, pero claro no controla su cuerpo y qué es lo que pasa pues que se lo lleva todo por delante la pobre que golpe le ha dado. Y tu madre que llegaba corriendo con jadeos desesperados y la vecina tratando de calmarla que se la han llevado al hospital porque la pobre Rebeca que no controla bien su cuerpo...y tu madre cargada de paciencia pero también de desesperación por no saber dónde te habían llevado le puso la mano en el hombro a la vecina y se lo preguntó con una tranquilidad que sorprendió a propios y a extraños. Eso cuentan. Por supuesto tú al día siguiente estabas saltando a la comba como todos los días y con el recuerdo de la caída del día anterior. Lo recuerda tu madre y recuerda que al día siguiente empezábamos el cole y los nervios de volver a ver a los amigos que no eran del barrio y que todo estuviera perfecto para que nada saliera mal nada más empezar que lo que mal empieza mal acaba decía la pobre, y te miraba el vendaje de la cabeza. Preparando la ropa y mirándote de reojo por si te había dejado alguna secuela y en el cole pudieras retrasarte en tus estudios pero a lo mejor por eso o vete a saber porqué fuiste una de las mejores del curso y de los cursos posteriores sobre todo destacaste en matemáticas y es que no hay mejor cosa que darse un golpe en la cabeza a ser posible con la Rebeca de turno para justificar tanto lo bueno que pase como lo malo. Esto es así, y el grupo asentía después de que dejara de contar Almu...

lunes, 5 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: A ritmo de sargento...

¡Marcando el paso! ¡Sobre el hombro armas! Gritos histéricos de personajes que solo servían para gritar. En el que su única meta consistía en humillar a personas que estaban muy por encima de ellos intelectualmente, pero que ellos tenían la razón de la fuerza...creo que nunca he hablado de la mili y tengo edad para hacerlo, muy de pasada, claro está, porque por ese mal trago pasé yo. Esa cosa que se hacía por cojones, porque había que servir a la patria y porque era obligatorio aunque tú no supieras bien qué era eso de la patria y los jueguecitos militares. Ni por qué ni para qué te mandaban allí cuando tú no querías ir, cuando odiabas todo lo referente a las armas. Allí íbamos todos, los listos y los tontos, aunque los más listos hacían las milicias universitarias...Allí estábamos los que no queríamos y los que todo aquello les parecía un mundo fantástico, ese tipo de personas que nunca habían salido de su entorno rural en algún sitio de lo más recóndito del país. Esa gente lo disfrutaba como nadie y se lo tomaban todo muy en serio, algunos aprovecharon para aprender a leer y a escribir: bien por ellos. Les daba la posibilidad de conocer gente, de hacer turismo aunque muchos de ellos no salieran luego del cuartel y se limitaran en el tiempo de paseo a consumir calimochos en la taberna, pero solo la posibilidad de estar durante un tiempo en otros sitios, les compensaba, aunque y posiblemente, llegaría a ser en muchos casos la única experiencia interesante de el resto de sus vidas, parecían pasárselo bien. Los otros, como yo, nos espantaba todo eso de formar, romper filas, izquierda derecha izquierda, aunque los más retrógrados decían uno, dos, uno, por no mentar esa parte del cuerpo. Pero había un sargento que cuando le tocaba darnos instrucción (nos instruían pero a base de bien) decía siempre dos, tres, dos, y a nadie chocaba y nadie decía nada era como lo natural en ese sargento y a mí me llamó la atención y estuve a punto de preguntárselo. Algún otro incauto antes lo hizo y no tuvo tanta suerte como yo que fui firmemente convencido de que no lo hiciera. Alguno ya sabía algo más que muchos...de todas las maneras se le conocía con el sobre nombre del sargento pistolas. Ahí es nada...No voy a caer en la tentación de ejercer de abuelo porreta contando batallitas, nunca me han gustado, siempre me han dado miedo las armas y cuando en las maniobras tenía que pegar tiros con el cetme a mí se me secaba la boca, se me cerraban los ojos, con lo cual no sabía bien adónde iba el tiro, las narices se me llenaban de olor a pólvora y los oídos me reventaban de las detonaciones de doscientos tíos tirados en el suelo pegando tiros a discreción sobre el enemigo que no era más que una diana. Se lo pasaban bastante bien haciendo que los demás tuviéramos que cumplir órdenes ¿Cumplir qué? ¿Por qué? Y no era lo peor que nos las diera un alto mando del ejército, que bueno parece que se justificaba por sí mismo, si no que cualquier personajillo con un grado mayor que tú en la escala del ejército, pero de los de la mili obligatoria, de los tuyos, de los que habían entrado como tú, se hubiera hecho con mando y tú no tuvieras más remedio que responder a sus órdenes mi...Por mi parte lo dejo aquí porque me parece que como escriba más pronto va a parecer lo que de ninguna manera es...so pena que os interese y queráis que siga...

domingo, 4 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: No me jodas que encima tengo que leerme un libro...

No me lo ponen nada fácil. Yo quiero adelgazar o por lo menos quiero intentarlo pero como ya he dicho no me lo ponen nada fácil. El método ese que me habéis dicho, me lo habéis acompañado con un libro enorme, es monstruoso. Me da urticaria cogerlo, me decís que tengo que leerme ese pedazo de tomo y por ahí no paso. No me jodáis que encima de adelgazar tengo que leerme un libro. O es un libro que adelgaza, o que si no me lo leo me quedo como estoy...si ya los métodos, cualquiera de ellos, no me los creo, menos aún uno que me obligue encima a leer un libro. Qué pasa que es la biblia de los delgados o que pasas tantas horas atontolinado leyendo que se te olvida comer o cómo es eso...Francamente os digo no voy a desperdiciar ni cinco minutos de mi vida en leerlo ni ese, ni ninguno. Qué digo cinco, ni un segundo ¡qué rollo! aunque penséis que me merezco estar gordo toda mi vida pleno de ricas grasas y otros elementos malignos para la salud. Me auto proclamo gordo feliz...

Y es que el chaval es así no hace tantos años que le conozco apenas cinco y no ha mejorado nada. Y así como ese pensamiento son muchos otros por no decir todos. Y es que me ponen muy nerviosa sus modos, sus modales, sus maneras, solo le salva que se vuelca como amigo lo que a lo mejor no lo hacen otros con mejores modos, modales y maneras. Pero a veces me gustaría abofetear su cara porque enfrentarme a él y decirle cosas ya lo hago y demasiado a menudo. A veces también me lo recriminan y es posible que tengan razón. Seguramente, me debería de retener un poco más, porque sabiendo como es, mis reacciones a lo mejor, hasta le ponen al chaval. Lo que no entiendo muchas veces es cómo su mujer puede aguantar a ese pedazo de carne con ojos que tiene como marido, pero ya se sabe lo que se suele decir al respecto sobre el amor...

Anoche en una fiesta se acercó a mí, digamos que para hacer un poco las paces, después de la tarde un tanto turbia que tuve, por no llamarle un enganchón en toda regla que le dejó un poco cortado. Aunque me dio algo de pena, soy así de tonta, no le ha venido del todo mal a ver si se corta un poco conmigo: Estoy un poco saturada de sus comentarios siempre patosos y sin ninguna gracia. Como digo se acercó a mí con un Martini en las manos y charlamos tal vez como nunca lo habíamos hecho: bueno tiene esas cosas y la verdad es que se lo agradecí porque no me encontraba nada bien. Eso es un detalle de amistad que yo valoro. Lo demás digamos que hago la vista gorda, con perdón para él. Pero de todas las maneras somos la noche y el día. Sus pensamientos nada tienen que ver ni de lejos con los míos odio a las personas machistas y él es un prototipo, sus ideas políticas no me tocan ni de lejos, y ahora encima me dice que le haga un resumen del libro y que se lo pase, eso sí, pero que no sea demasiado largo porque si no tampoco lo leerá. Todo un desastre. Y detrás o delante de todo este tinglado está su mujer que es una bendita, una buena mujer y una buena amiga, además de buena persona.

El fin de la historia llegará cuando haya perdido el primer gramo por la lectura del libro. Será para contarlo en todos los medios, pero mucho me temo que no mejorará nada. Así lo creo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

SOBRE LA MARCHA: Descascarillado

Vaya, como quien no quiere la cosa, anda siempre de un lado a otro pateándose el pueblo de lado a lado, silbando la misma tonada una y otra vez sin variaciones sin musicalidad. Se rebusca nervioso en los bolsillos haciendo sonar la calderilla que tiene y ese sonido parece tranquilizarle y entonces se da cuenta de que ese ritmo podía muy fácil acompañar a su silbido favorito y emprende con mucho ánimo la misma canción pero esta vez con acompañamiento de la percusión de las monedas chocando unas con otras y parece que le da un aire más alegre. Y además también siente que sus piernas se aceleran también a ritmo y se entusiasma de tal manera que acaba corriendo por las calles con el consiguiente riesgo de que tropiece, se caiga y se ponga a llorar con tal sentimiento que sobre coge a todo el que le escucha. Pero pronto se cansa y deja de correr y de silbar aunque no de mover las dichosas monedas. Eso parece aliviar sus nervios más que la música que sale de sus labios apretados y entonces empieza a saltar excitado por el sonido. No necesita darle a su música más color que los ruidos que salen de sus bolsillos. Cualquiera diría que es un entusiasta de los distintos sonidos. Desde que se le recuerda siempre se le ve de la misma manera, ni mejor ni peor, ni más avejentado ni por supuesto más joven. Solo son los pantalones los que pueden delatar la edad que tiene, porque todo la gente mayor recuerda cuándo los estrenó y que ya no se los quitó. En su primera puesta parecían grises claros pero ya no tenían color o eran de un color indefinido. Fue mala suerte que ese martillo de feria le cayera como una bomba en la cabeza y lo dejara fuera de este mundo durante tres largos meses de los cuales nunca iba a salir de la siguiente mañana según los partes médicos. Ellos, no eran muy optimistas y nadie en el pueblo hubiera dado un real por el muchacho. Fornido y guapo decían las viejas del lugar que le conocieron cuando casi les tentaba la falda para tocar algo más que enaguas y bragas de esparto. Bien parecido sí que parecía a pesar de su descompensada cabeza que le fue haciendo mella en todo el cuerpo. La gente le dice el descascarillado porque le descascarilló el cráneo el maldito martillo de feria. Pero a veces alguien que se ha quedado observando y escuchando lo que dice asegura que hila bastantes frases con sentido y que se le queda mirando, por ver, si hay algún síntoma de cordura, pero él se vuelve a los mirones les saca la lengua con descaro, se le pone cara de tonto, se mete las manos en los bolsillos y empieza a hacer sonar sus monedas fuertemente esbozando una sonrisa casi obscena con la lengua por fuera, pero la gente no se lo toma a mal dice que el pobre tiene esa cara...

lunes, 29 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA: Bocadillo de Chorizo

Ver a esa niña con su bocadillo de chorizo comiéndolo con fruición como si no fuera haber otra comida después de esta, con todos los morros pintados de pimentón, y disfrutándolo. Aunque parezca una exageración, creo que lo estás disfrutando más tú viendo cómo se lo come y te complace...y lo disfrutas. Y de repente ves que esa niña se ha hecho mayor que le dicen que cuidado con abusar del embutido que no es demasiado bueno para el colesterol y qué ya sabes adónde van todas esas calorías y en fin todas esas historias del mundo de la salud, como si todo dependiera de la comida y nada más. Y te enfadas y le dices al primero que te lo refiere: que si el estrés no engorda y que si la presión de la banca sobre las personas hipotecadas que se las desean para pagar a fin de mes no engorda la cabeza y que si ver tu cara todos los días no es tan preocupante como para ponerse de bocadillos de chorizo con cerveza hasta arriba. Y añades lo de la cara del jefe y...Y la gente te mira preocupada por tu estado de enajenación mental que esperan que sea transitoria. Y les miras enloquecido y les dices que una mierda que no se te va a pasar. Pero la verdad es que no puedes aguantar tanta mentira. Y otra vez empieza la cabeza a darte vueltas...tanto estudio médico o del laboratorio de turno, que ahora, por ejemplo, dice con pruebas científicas, que el sol es dañino y que te gastes la pasta en estas cremas suyas, y que nadie sabe, si de aquí a veinte años son más dañinas que el propio sol. Igual que hace unos años cuando los estudiosos decidieron que el aceite de oliva era lo peor para el corazón y que había que consumir aceite de girasol. Desde ese mismo momento y hasta que el recuerdo te alcanza ya no volvió a entrar en tu casa una botella de aceite de oliva. ¡cabrones! Y mañana será cualquier otra cosa...¡manipuladores de tres al cuarto! Y juegan con nuestra salud estos. Y los otros, sí los otros, el clero, juega con la muerte y su vida eterna cuando saben que no hay nada. Pregúntales si se les pasa por la cabeza como a Santa Teresa, el deseo de morir para alcanzar la vida eterna. Pues claro que no. Ellos te dicen que les aguarde muchos años, lo que todos pensamos. No deben tener muchas ganas de ver a su jefe y en eso también coincidimos. A lo mejor no estamos tan alejados en los pensamientos básicos...
La banca con sus banqueros, esos sí que son dioses, que te manipulan y te llevan a su terreno cuando quieren y tú que estás harto de trabajar y que no te llegue el sueldo te ofrecen el oro y el moro. Ser dueño y señor de una fortuna que nunca habías pensado tener y que ahora, sin mayor esfuerzo que unas cuantas firmas, puedes acceder a todo. Y te lo crees ¡Qué cabrones!¡Qué manipuladores! ya saben bien que este juego se acabará tarde o temprano, que todo se irá a al traste y que el dinero va a seguir en sus manos y las casas que desahucien, será también para ellos, todo para ellos...
Pero mientras tanto, mientras que sí y mientras que no, has pensado que te vas a comer un bocadillo de chorizo con una cerveza sin darle cuentas a nadie. Y se acabó.

viernes, 26 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA: Me empiezan a doler las piernas...

Atrapado entre el mundo real y la fantasía. Esperando que la vida se vaya apagando poco a poco, paso mis días con sus noches dentro de mí mismo, cada vez más ajeno al mundo. Me siento como si estuviera encerrado en una matrioska de esas que venden ahora en cualquier tienda de regalos, regalos convertidos en objetos sin personalidad, comprada en la plaza mayor de Madrid. Qué decir de ese toro negro con las pezuñas blancas pintadas y con una bailaora vestida de faralaes pegada a su grupa, expuestos en cualquier tienda de la plaza roja de Moscú: digo yo que será para que cualquier turista español enajenado lo compre. A eso, es a lo que yo llamo, pérdida de carácter de las cosas. Y el ser la última figura sacada de las tripas de la Matrioska, que es así como me siento yo, es a lo que no me adapto ni creo que me adapte nunca.

Vegeto dentro de las grandes paredes de un edificio horroroso, dentro de las paredes de lo que dicen es mi habitación. Pero ellos no entienden que por mucho que me lo repitan yo no lo creo. Es más lo rechazo. Mi habitación tiene otro color y otros olores, esto huele a desinfectante que tira para atrás y el color es horrible e indescriptible. Además en mi habitación siempre ha habido solo una cama, eso sí, bien grande y aquí hay dos camastros, por cierto uno de ellos, hasta hace bien poco, ocupado por Paco...A veces me da por soñar que estoy en la mía y tengo que tener cuidado para no caerme. Bueno y así sucesivamente...no quiero amargarme. Es una residencia de tránsito, como dicen los cuidadores, coño pues como todas o es que hay alguna de las que se salga sin sacar los pies por delante. Y así un día tras otro, más que viviendo, reviviendo el pasado. Tratando de recordar día a día mi paso por este mundo impostor. Todo hecho o todo casi hecho, queda solo el acto final, la resolución del problema, la apoteosis, la debacle, que espero que no se demore demasiado.

Me canso tanto, que me quedo dormido en cualquier parte, como si tuviera sueño y en el duermevela me brotan con tanta alegría los malos recuerdos que me sobresalto y busco entre la gente que me rodea alguno que me libere y que me consuele un poco de mis propias pesadillas. La tortura de la mente es inagotable y demoledora. Otras veces me acerco a la biblioteca del centro y releo alguno de los libros que tienen, que seguro que he leído pero que no recuerdo bien. Están demasiado revueltos, colocados de cualquier manera, sin orden ni concierto: nunca me ha importado releer buenas obras pero no la tienen al día se nota la desgana con la que trabajan. No se pone cuidado ni en eso ni en nada. Me empiezan a doler las piernas voy a darme una vuelta para estirarlas...

jueves, 25 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA: Imagínate...pues no.

...Imagínate que mañana te viene el pivón ese que dices que tienes en tu oficina y del que todo el mundo tiene pensamientos excesivos y te dice que si encuentras mañana mismo un lugar y un juez, se casa contigo...

Rafa se quedó perplejo. Y de dónde te has sacado esa idea, tú que tienes un pensamiento tan lineal.
No sé, se me ha venido de pronto a la cabeza, me ha hecho gracia y te lo he dicho. No tendrá un doble significado no me estarás diciendo algo sin querer decírmelo del todo. Te has echado novia y quieres casarte.
Pues no.
Entonces es que estás más chalado de lo que yo pensaba y estás tan habituado a tus chifladuras que ya es que ni te das cuenta. ¿Me lo estás diciendo en serio? No te conozco.

Espera que me vienen más cosas.

...Imagínate que mañana te levantas y te faltan los dedos de la mano derecha. Y ni te duele ni nada. Como si tal cosa. No pongas esa cara hombre, solo te pido que lo imagines, es fácil, mañana te levantas de la cama y te encuentras que no tienes dedos y que en vez de desesperarte parece como si te faltaran de siempre y que funcionas como si hubieras nacido con esa falta.
Es decir que si me levanto sin los dedos y no empiezo a dar alaridos o no me desmayo, es que no es el primer día que me levanto así. Entonces qué es lo que me tengo que imaginar, el tener la mano como una pala o mi adaptación a la vida sin los dedos. Mira no te entiendo. Si soy así pues ya está. Acostumbrado estaré, no sé, digo yo...déjalo ya...

Espera y no seas impaciente que no he acabado de imaginarme.

...Imagínate que al coger el metro como todos los días y al subir al exterior te encuentras en medio de la selva y te llevas tal susto que cuando quieres retroceder para volver a coger el metro, este, se desintegra como si se lo tragara la tierra. Y tú aterrado empiezas a correr en cualquier dirección sintiendo que algo malo te va a pasar porque desconoces qué hay a tu alrededor.
Sí, eso es una gran putada...

Además.

...Imagínate que al despertarte de la siesta estás rodeado de todo lujo y que solo por el hecho de haber abierto los ojos tienes a una fila de criados dispuestos a complacerte en lo que les pidas.
Eso confieso que no me disgustaría.

Pero claro toda esa pasta está condicionada a que te cases con ese pivón que por cierto, se me había olvidado mencionarlo, es una tonta del culo. Aparte de soberbia. Pero al mismo tiempo ves que tienes que vivir el resto de tus días sin los dedos de tu mano. Y por último me queda lo del metro.
Mira, para y no me comas más el coco, que en la selva no se puede gastar uno tanta pasta. Entonces para qué la quiero. Además al pivón se la comerían los leones el primer día. En fin imagínate que te digo a todo que no.
Pues eso mismo hubiera dicho yo.
¿Entonces?
Pues eso que no se. Imagínatelo.

martes, 23 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA: El espejo y el asomado

Hasta el mismo momento en que el espejo reflejó una imagen irreconocible no me di cuenta de su envejecimiento. Sin duda yo no podía ser aquél que el espejo me ofrecía. A lo mejor quería darme a conocer a otra persona que antes se hubiera asomado a aquel mismo espejo y que sería seguramente ella, la otra persona la que había guardado en su memoria y que ahora en una suerte de venganza, hastío o por un hartazgo de ver a cada momento esas caras tan tontas, tan simples, tan distintas se dedicaba a mostrar caras, como quien tiene un muestrario y lo enseña. Caras, siempre caras, o en su mayoría. Caras somnolientas, o llenas de legañas, sacando desproporcionadamente la lengua para mirarse concretamente ¿el qué? y con esa cosa en la cabeza que dicen parecerse al pelo y que hasta que no lo cepillan o peinan puede ser cualquier cosa. O sencillamente está tan aburrido que ha decidido pasarlo bien y burlarse de todo el que se mire. Y es que es inevitable que las personas nos asomemos a ese espacio reducido, claustrofóbico, íntimo y único como es único lo que trata de reflejar. Pero nunca pensé en el deterioro físico que pudieran sufrir esos misteriosos trastos siempre dispuestos en teoría a reflejar una imagen absolutamente real del asomado y casi siempre tan falsa. Tal vez sea una de las razones que me impulsan a no comprar cosas, objetos, libros, discos, casas que hayan sido usadas por alguna otra persona o personas. Me da la sensación de estar siempre rodeado de ellas aunque no necesariamente tengan que estar muertas. Pueden estar viviendo al lado o a mil kilómetros de distancia que yo las presiento en el lugar donde han estado viviendo o se han asomado, o leído o escuchado. Ya sé que suena raro pero es así. No tengo una sensación más horrible que cuando me acerco a un baño público. Normalmente no miro ni por error a los espejos para lavarme las manos y sé que hago cosas muy raras a la vista de las personas que en ese momento comparten el aseo. Pero no puedo evitarlo. Es una mala sensación, una enajenación, una obsesión, lo que sea pero no hago daño a nadie. Mi Paca se empeñó en adquirir el espejo en un mercadillo. Se le antojó, como tantas cosas y no es que me queje de ella, que es una santa, pero sí parece que tiene ese don de comprar todo lo que a mí no me gusta y lo sabe y lo hace. Y yo no sé decirle que no a nada. Y lo compro pensando que desde ese mismo momento tendré que mirarme en cualquier otro sitio de la casa. La verdad es que a mí me vale hasta el cristal de la ventana. Pero anoche no tuve más remedio y fijé la mirada en lo que creía ser yo y no me ofreció nada fiel. Sí me pareció como si hubiera estado esperando el momento y que sabía que algún día iba a llegar para burlarse descaradamente de mi, tal vez por no quererle comprar. Y lo hizo, ya lo creo que lo hizo y también provocó en mí amargura, desazón, cabreo y...ese señor tan mayor con esos ojos casi desaparecidos y sin brillo, sin vida, con bolsas enormes en los párpados, no recordé que nadie me hubiera dado una paliza para tenerlos así de abultados. Calvo muy calvo o en su mayor parte y con esa cara tan ruda no podía ser yo...porque no la había visto antes...quise recordar...

domingo, 21 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA: Y si los libros fueran leídos...

Los libros se me amontonan en la mesilla de noche, en la mesa del comedor e incluso en la mesa de la cocina. Se va pareciendo a una pequeña plaga que me lo inunda todo y que no soy capaz de exterminarla. Siempre pensé, desde bien pequeño que ellos, los libros, tenían vida propia y no solo por lo que dijeran, por las historias que contaran, sino que ellos mismos generaban vida, aunque otro tipo de vida, claro está, como sumergida, como paralela a la concebida por nosotros. Pero vida al fin y al cabo. No pensaba que se tratara de objetos inertes que valieran solamente para leerlos o releerlos, cosa más complicada esto último, pero que había gente rara que lo hacía, o para regalar envueltos en bonitos papeles de colores y con lacito. Pensaba que ellos cuando se les abandonaba más tiempo del que consideraba cada uno, también entre ellos tenían su carácter, exigían sus derechos y de alguna manera se dejaban oír. Supongo que un poco condicionados por la historia que contuviera cada uno. Así que no eran en absoluto objetos inertes que se quedaban donde se les pusiera. No se les podía dejar olvidados porque ellos se moverían libremente por cualesquiera de los espacios de la habitación donde estuvieran, inclusive por espacios fuera de ella. Por esa razón estaban tan cargados de aventuras, de vidas apasionantes, de misterios, de amor y de muertes, tragedias, dramas comedias y todo lo que en la imaginación del escritor cupiera. Ellos, en el fondo sabían que habían sido creados para hacer disfrutar unas horas a quien se atreviera a tenerlos en la mano y depositar aunque fuera por un espacio breve de tiempo sus ojos, pero su abandono podía provocar ese acceso de ira, de conmoción, de delirio o sencillamente la revolución de todos ellos. Como una sublevación intelectual, una fuerza que consiguiera ponerse en medio al paso de cualquiera para provocar el tropiezo subrepticiamente. Se hacían ver, se ayudaban los unos a los otros como movidos por el mismo interés, como una misma fuerza y por un mismo motivo...que fueran leídos.

viernes, 19 de agosto de 2011

SOBRE LA MARCHA: Sopa de letras

...aunque seas un imposible, acepto el reto que me pones, dijo Ramón con desparpajo a la vez que giraba la cabeza casi con violencia y con el ánimo de esperar la contestación durante el tiempo que fuera necesario. Todo lo que necesito, musitó entre dientes, es confianza en mí mismo como para convencerme y creo que siempre lo he conseguido. Y continuó con su razonamiento: entre todas las letras me quedo con la a y con la b. Y entre a y b me quedo con la y, no, no quería decir eso y esbozó una sonrisa por la gracia que le había hecho el chiste que se había contado y que era tan raro en él. Continuó, una vez que volvió a reponer su compostura entre a y b me quedo con la a, porque es la primera de las letras, aunque como soy tan egoísta me quedo si me dejan, con las dos. Por qué dejar una letra en el plato cuando me las puedo comer todas ellas. Por qué tirar una letra si puedo comérmela también. Miraba el plato de sopa y golpeaba el caldo con la cuchara. Había perdido la única letra b que había visto aparecer en un momento y se puso nervioso. Pero como por arte de magia ya no sabía donde se escondía. Porque comérsela no se la había comido de eso estaba seguro. Miraba el plato de sopa y removía y removía tratando de buscar la letra que le faltaba, pero solo aparecía la letra a como si las demás se hubieran puesto de acuerdo para esconder a la b y a su vez esconderse así mismas. Solo daba la cara la a. Y repitió en voz alta como si se tratase de una oración, aunque seas un imposible te atraparé y te comeré letra b. No consiguió ver la letra b pero de lo que sí estaba seguro es que se la comió como todas las demás porque en el plato no quedaba nada...

martes, 12 de julio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Vaya por delante

Vaya por delante que todo lo que cuento, escribo, concibo desde mi enloquecida cabeza, es fruto de la imaginación con sutiles tonalidades de hechos acontecidos no solo, que se procura que haya poco de eso, por el autor de estas letras, sino por lo que uno va recogiendo de aquí o de allá; verdadera riqueza dónde las haya. Supongo que todos nos nutrimos de lo mismo o de algo muy parecido. De algo tuyo. De algo mío. De los dos. De ambos. De tres. De otros. De un grupo o de varios. Y sin que esto tenga que ver con que esté totalmente de acuerdo con lo que dicen, a veces, esos seres que son los personajes y que se les trata de dar vida propia, dotarles de voz, de gestos, de inteligencia, de pasado y de futuro. Otras veces ni eso...
Dejó el libro. Como preámbulo no estaba del todo mal pero no era el momento propicio como para que le dieran una disertación de cómo se hace un relato y abrió otro de los libros que tenía en la mesilla de noche. Lo volvió a cerrar como si se hubiera olvidado de algo y le pasó las manos por las tapas para asegurarse de que el título coincidía con el libro que quería ojear, amen y de paso, para quitarle el polvo que tenía acumulado y empezó a leer...
Habían pasado muchos años desde que la vio por última vez y creyó por la recuperación de su aspecto en su débil memoria, que no había pasado el tiempo. Sintió como un mareo y sobrexcitado se sentó en el banco más cercano. Se sentía inmensamente feliz por haberla encontrado de nuevo pero no se atrevió, así tan de sopetón abordarla. Y se estremeció pensando que a lo peor no le reconocía. Había pasado mucho tiempo y el tiempo no es precisamente un fiel aliado para el recuerdo, sino al contrario, lo desbarajusta todo, lo empeora todo. El estado físico lo deja hecho añicos y solo el hecho de avanzar hacia donde estaba ella le costaba demasiado esfuerzo como para llegar a presentarse fresco como a él sin duda le hubiera gustado. No le pareció que hubiera pasado el tiempo por ella. O desde allí con su vista tan deteriorada, no podría haberlo jurado ante un tribunal, la imagen que recibía tal vez fuera un pequeño engaño de su imaginación también, cómo no, deteriorada...
No había pasado la primera página cuando se le abrió la boca y profirió un sonoro bostezo que le hizo dar un respingo como si hubiera perdido el control sobre sí mismo. Tampoco le agradó a esas horas que nadie le contara tales historias. En vista de que no era su día para elegir el libro que quería empezar a leer, resolvió el problema apagando la luz y tratando de conciliar el sueño sin que le aturdiese ni el escritor con sus enseñanzas, ni el señor mayor con sus desvaríos. Bastante tenía él con sus cositas...

lunes, 11 de julio de 2011

SOBRE LA MARCHA: A ese le conocí yo

Canturreaba por los pasillos aún a sabiendas que a su tutor no le gustaba nada que ninguno de sus pupilos, como llamaba a todos sus niños, dieran que hablar. Diría que ni para bien, cuanto menos para mal. Prefería que los suyos pasasen desapercibidos por donde fueran. Y eso de ir chiflando como cualquier golfo de la calle le ponía enfermo. Consideraba que había echado muchas horas, siempre pensó que nunca demasiadas, en tratar de pulir a esos pequeños monstruos descerebrados que no habían salido casi del cascarón y que ahora, ya por fin en sus manos, no le gustaba desaprovechar la oportunidad de demostrarse a sí mismo que hubiera sido un maestro, un gran maestro y no lo que le tenían considerado en la congregación: un frailecillo del montón. ¡Menudos cabrones! Pensaba. Pero él había adquirido una confianza en sí mismo que le permitía no sentirse herido. Digamos que tenía el ego extremadamente subido o sencillamente iba a lo suyo. No podía compartir con nadie las ganas que tenía de acariciar a esos pequeños, de hacerles un revoltijo en el pelo y después pasarles un peine por sus cabellos tan jóvenes, tan fuertes, tan sucios, y que siempre llevaba en el bolsillo para esos menesteres. Y no paraba de jalearse...que todo chaval que hubiera tenido la suerte de caer en sus manos habría salido limpio de toda impureza, de todo vicio adquirido hasta ese mismo momento en la calle, pozo infeccioso del mal, donde lo hubiera. Ya lo creo que sí y su única satisfacción era que su Dios se lo reconociera, que los demás no lo hicieran, le traía completamente sin cuidado. Nada más lejos de su forma de ser. Sino al contrario él viendo las maneras, los modos, las posturas, la forma de dirigirse uno de los suyos a alguien, si era la correcta, se sentía orgulloso y solo ese sentimiento o esa sensación le llenaba tanto de felicidad que el resto le era superfluo le era del todo ajeno. Le traía sin cuidado. Así era nuestro tutor. Del que aprendió tanto aquel asesino en serie y todos los que le tuvimos...

lunes, 4 de julio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Cuando salga el sol

¿Frío Dice? Frío Siberiano. Frío Polar. Frío de Narices. Salgo de casa para pasear al perro pero el frío tan intenso hace que decida solamente comprar el pan y el periódico. Al perro no le dejo ni oler, con lo que a él le gusta, pero el día no está como para pararse y contemplar. La poca gente con la que me cruzo, algún paisano curtido, se le ve más abrigado que de costumbre y digo yo que por algo será y todo lo que no sea así es una chifladura o poco aprecio a la propia vida. Como siga así la noche va a ser gélida. Pienso, no sé bien el por qué en los sexos. Sí, se me ha venido a la cabeza sin más, bueno tienen que estar tan escondidos que sería una lástima verlos en aquellas condiciones tan adversas para ellos. Lo único que desea el cuerpo es tiritar o temblar de frío o dar un respingo. Era solo un pensamiento que me hizo sonreír mirando a todas las personas con la que me iba cruzando. Digo yo sexos, ni cuellos se ven, con las cabezas como colgadas de donde supuestamente debía de ir el cuello mirando fijamente al suelo y muy estáticas como no queriendo perder un mínimo de calorías. Seguramente no era solo yo el que pensaba esas cosas, la porquería cumulada en las vertientes de las aceras se habían escarchado, era mierda escarchada, no apetecía ni darle un punta pié para que se desparramara y que las lanchas de hielo formado salieran como briznas de colores. No apetecía casi nada solo quedarse en casa sin hacer absolutamente nada. Tan solo esperar a que saliera el sol cualquier día…

miércoles, 29 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: El collar de Sandra

El asfalto se llenó de bolitas que saltaban como si les hubieran dado la condicional o como si de repente hubieran tomado vida propia y al mismo tiempo la decisión de liberarse del lugar que lo sostenía. Cayeron desde lo alto del cuello de Sandra salvando el volumen de su pecho que en ese mismo momento exhaló un grito de sorpresa y una risa nerviosa sin saber todavía qué había pasado. Pero sus manos automáticamente, en un acto reflejo, fueron a parar al resto del collar que no paraba de desmoronarse y que su reacción, aunque rápida, se había quedado prácticamente solo en el cordel. Todo lo demás había caído. No quedaba nada. La posibilidad de recoger aquel desastre se antojaba un tanto disparatada pero recordó que el collar era un regalo de Roberto y no quería perderlo. Por lo tanto, si no en su totalidad, si por lo menos en su inmensa mayoría trataría de perder lo menos posible. Luego al llegar a casa se pondría con paciencia a ensartar las piezas y combinarlas de tal manera que no volviera a recordar el incidente o por lo menos, de la mejor manera posible siguiendo sus instintos y el recuerdo de cómo iban colocadas. No tardó mucho pero la sensación era de dejar más bolas en el suelo de las que recogía y le entró una congoja que le hizo levantarse para coger aire. Una vez repuesta y cómo en un acto reflejo se volvió a agachar para terminar la faena. Quedó satisfecha al echar una ojeada y comprobar que al menos a simple vista, no había restos del collar. Pensó que no lo había hecho por orgullo, ni por recuperar algo de valor material. Seguramente el collar no había valido nada más que unos cuantos euros, pero se trataba del valor que había adquirido con el tiempo, con el cariño y los recuerdos que le proporcionaba cuando se lo ponía, que era además con bastante frecuencia. Un valor incalculable al cual no estaba dispuesta a renunciar. Caminó unos cuantos pasos y no pudo evitar la tentación de volver a echar una última ojeada por si aparecía la última pieza. Pensó que lo más seguro es que alguno habría quedado como testigo del daño y que al final nada quedaba igual después de un pequeño desastre, aunque no necesariamente peor. Como la vida misma...

lunes, 27 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: El extraño caso del mordisco en la yugular

Le amenazó con darle un mordisco en la yugular y se sintió el hombre más feliz del mundo, y aunque la yugular fuera suya no dimensionaba el sentido de la frase ni lo trágico que podría llegar a ser un mordisco en el cuello con rotura de yugular. Casi parecían las conclusiones de un forense viendo el cadáver maltrecho del infeliz. Ahora lo que estaba por ver era si lo haría o no efectivo. Lo hizo, lo hizo nada más verle. Un enorme mordisco que todavía no sabe bien si fue una expresión de cariño o de enorme agresividad. El caso es que cuando se iba acercando a zancadas cortas y rápidas por el pasillo del aparcamiento lo iba haciendo con una sonrisa que en principio le pareció escalofriante pero que al estar lo suficientemente lejos pudo ir acostumbrándose a ver esa cara con esa expresión de, no te voy hacer nada o a lo mejor sí, lo pensaré por el camino. O no te preocupes por nada que todo acabará pronto. Lo que estaba bastante claro es que alguna decisión había tomado y que tan solo faltaban unos segundos para escuchar el veredicto. Y él tratando de pensar rápido, o bien se iba a conformar con echarle un pequeño y sutil rapapolvo o uno enorme y desmesurado o iba a pasar directamente al abrazo y al mordisco. El abrazo fue sincero, nunca lo hubiera dudado. Sorprendentemente no fluyó la sangre a borbotones sino que notó como le escurría un líquido espeso que al tocarlo y mirarlo le pareció que tenía un color ocre y que le recordó, a las paredes pintadas de la casa de su amigo Alonso. Salió lentamente, como no queriendo salir, como si la ayuda de la primera convulsión no hubiera sido tan siquiera necesaria, y que esa misma pastosidad serviría para tapar la herida infligida. Pero no le había causado herida alguna. No mordió. No había lesión, no inoculó veneno. Se dio cuenta que había segregado una baba caliente y salada. Una baba dulcemente caliente, dulcemente salada. Una baba llena de cariño. Eran lágrimas…

martes, 21 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Se cortó del todo la comunicación

Se cortó del todo la comunicación. Ramón se dejó pegado el auricular en la oreja preocupado, como intentando darse un poco más de tiempo pero la interlocutora en tan solo unas décimas de segundo le dejó con la palabra en la boca. Pensaba que esa petición de no hablar más, no iba del todo en serio y que tal vez las ganas de oír la voz que siempre le había fascinado era suficiente como para que cualquier amenaza, aunque esta fuera velada y circunstancial, no fuera acatada con tanta marcialidad. Aguardó unos instantes estirando el tiempo un poco más, pero enseguida se percató de que ella había colgado el teléfono. Después de un rato colgó el suyo, más bien lo depositó con cierta preocupación dándole vueltas a la cabeza, pidiendo explicaciones a la nada…se obligó a no volver a llamar, no fuera peor el remedio que la enfermedad y él había sido siempre un hombre precavido como para que ahora, a lo largo de su trayectoria, lo fuera a echar todo a perder. Además ella se lo había pedido por favor. No, decidió definitivamente que no merecía la pena arriesgarse. Pensó en preparar sus cosas tranquilamente, aunque le quedaba mucha tarde por delante, podía ser una buena forma de distraerse. El día siguiente, tal y como se lo pusieron sus jefes, iba a ser un tanto complicado. Se metió en la ducha y se quedó un buen rato dejando correr el agua por su cuerpo, agradeciendo ese momento de placer tan efímero pero tan reconfortante sobre todo en los momentos más complicados. Se acordó de cuando en uno de esos viajes de empresa demoledor y titánico, se metió en un hotel con spa que no había tenido ocasión de probar y que le reconfortó de tal manera que hasta que no daba con otro hotel que le ofreciera el spa en la habitación no paraba. Afortunadamente en la actualidad ya no era difícil encontrarlos. Pero en estos momentos él solo, en su casa y el agua templada, él solo y su cabeza que de tan complicada que le parecía a veces se mostraba con él mismo un tanto crítico, maldiciendo siempre no ser como los demás mortales, con las preocupaciones justas de llegar a fin de mes, cuidar a los chicos, completar el bono polvo mensual con la mujer, algún partido y alguna partida con los amigos de siempre, con unas cuantas cervezas. Y poco más. Solo eso. No más complicaciones de las que te da la vida, pero ahí estaba él para hacer que hubiera, donde a priori no tenía porqué. Y es que estas cosas pasan. Después de la ducha y una vez despejado volvió a tentarle la posibilidad de descolgar el teléfono para marcar los nueve números que le separaban de la voz que quería oír al otro lado. Pero pensó que podría ser contraproducente y que mejor esperar a mejores momentos, quizá mañana o pasado mañana. Quizá cuando ella quiera…mientras tanto espera ansioso su comunicación...

SOBRE LA MARCHA: Granos

Tener el cuerpo lleno de granos es lo único que le hace a Vicente desesperarse. Dejó de beber, porque se lo recomendaron. Ahora las cervezas sin alcohol, son sus consumiciones diarias. Amén de los descafeinados de sobre en vaso, que son sus últimos recuerdos del café que tanto bebió, que tanto le gustó y que siempre le acompañó en sus largas noches y madrugadas que pasó en vela escribiendo. Ahora el café que para él no es café, se lo toma con reticencia y templado, parece que de ese modo le hace más gracia...Rascarse con desazón le irrita de tal manera el carácter y la piel que sus ojos se llenan de lágrimas. Es en ese momento cuando le afloran los hilos de sangre, cuando siente un placer inexplicable, como llegar hacia donde se desea. Y es que conseguir las cosas no es nada fácil y él lo sabe por propia experiencia. Al picor extremo se reacciona impulsivamente y con cierta agilidad cuando llevas tantos años haciéndolo. Se frota enérgicamente alrededor del grano sin llegar a tocarlo. Pero siempre por mucho cuidado que se tenga, se termina tocando. Ahí empieza el verdadero desastre porque nunca se consigue calmar hasta que se revienta. Es entonces cuando no solo has vencido el picor sino que algunos granos se hacen más fuertes y se vuelven descaradamente grandes y soberbios. Y es que no hay quien pueda con la soberbia de algunos que son molestos como granos. No hay quien pueda con la necedad de los que piensan que a ellos es difícil extirparles. Y otros son tan difíciles que son capaces de procrear. Y que vengan diciendo algunos esas frases que para ellos las quisiera. Me salen granos de satisfacción...ya, pues para ti...

domingo, 19 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: ¡Qué asco!

Se levantó corriendo de la mesa con los ojos llenos de lágrimas y con las manos en la boca. En principio nadie podría asegurar si estaba llorando espontáneamente debido a algún recuerdo que durante los últimos días le hubiera ocurrido no demasiado alegre, porque recuerdos tristes siempre los hay, y los nuevos hay que saber tratarlos con cierta dosis de reflexión antes de tomar decisiones drásticas o simplemente que le había dado o le iba a dar una absceso de tos y con mucha educación se disponía hacerlo en el aseo. No había sido demasiado discreto pero en estas ocasiones poco o nada se puede hacer. Otra persona de los comensales que participaban de la comida, experto en estos temas, se refirió con cierto asco y que a lo que iba tan corriendo era directamente a arrojar el vómito donde tenía que arrojarlo y no en la mesa o en el suelo del comedor cosa que podría haber sido muy desagradable por muchas razones que se dispuso a contar. Eso sí todo el mundo estaba pendiente de lo iba a decir, y es que estas cosas atraen no se sabe muy bien el porqué a las personas: Miren al arrojar el vómito y caer al suelo hubiera hecho un estropicio en los vestidos, pantalones, calcetines, medias, etc... de todos los que tuviera cerca. Y es que cuando no se puede controlar se desboca de tal manera que es incontrolable. Por otra parte si eso hubiera pasado sin tiempo solo para tapar la boca con la palma de la mano esto hubiera tenido un efecto dosificador y de espray haciendo resaltar que pudiera haber ido en cualquier dirección es decir, el producto que saliera entre los dedos índice y el cordial o corazón hubiera ido hacia arriba, excuso decir la de pelos peluqueros que se hubieran manchado. Pero entre el corazón y el anular hubiera ido directo a las caras de todos nosotros. El único menos gravoso digamos hubiera sido el que hubiera escapado entre el anular y el meñique proporcionando al resto de los platos una salsa añadida...y la cara de asco de la gente que inexplicablemente seguía las explicaciones del profesor no numerario sin articular palabra pero sin perderse esa sarta de absurdos capciosos.

jueves, 16 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Tal vez demasiado pequeño

La tarde empezaba a volverse pálida y en mi pensamiento se dibujaba Madrid, sitio al que yo pertenecía sin ninguna duda. Miré mi reloj. No faltaría mucho para que partiera la familia y necesitaba estar preparado para la despedida. Allí me dejaban al albur de cualquier mal cura con sotana que podía ejercer, con su poder divino, el derecho de pernada con sus alumnos y si estos eran malos estudiantes, mejor y mayor fuerza tenían como argumento para hacer de su sotana un sayo. Tal vez era demasiado pequeño como para quedarme tan solo y a lo mejor por eso me costó trabajo y una buena dosis de lágrimas. Lágrimas que acabé compartiendo con algún otro que deambulaba como yo por las calles de la ciudad. La soledad me ahogaba, tenía ganas de correr detrás del coche que se alejaba lenta e inexorablemente pero me quedé inmóvil con la vista perdida en el horizonte. Quizá incrédulo de lo que estaba pasando, como si me estuvieran gastando una broma pesada. Pero se trataba de la realidad cruda y desnuda. Y no grité: no tenía voz. Comencé a caminar sin rumbo fijo en una ciudad que no conocía. Sentía las lágrimas caer por mis mejillas sin ruborizarme de la mirada de esa gente tan extraña y podía percibir el sonido al estrellarse contra el empedrado mi rabia, mi impotencia, mi vergüenza. Buscaba algún lugar para poder desahogarme a gusto. Pero mis ojos humedecidos veían gente, mucha gente, demasiada gente y muy extraña. Sí, se que lo he dicho antes pero era algo que me llamó poderosamente la atención. Acabé en la estación de tren sentado en su único banco y en su único andén con los codos apoyados en los muslos y con las manos apoyadas en las mejillas con la mirada perdida en aquellos raíles y esa infinita vía en línea recta que había hasta que se te perdía la vista. Y que pude comprobar cuando apareció el tren que iba a Madrid y vi desaparecer el último vagón del tren. Cuando no estás acostumbrado a estar solo es bastante difícil sobrevivir al dolor de la soledad. Pero la vida te enseña y te anima a que aprendas rápido para no morir en el intento. Y se buscan argumentos para salir adelante, y se encuentran con más o menos facilidad. Pero lo que no acaba nunca es la sensación de haber estado en un lugar que no estaba hecho para ti y en el que caí, de alguna manera, porque algún miembro de la familia seguramente mal dirigido por alguno de esos amigos listos, de sotana, le habló del tema y no pareció tan mala idea. Pero cuántas cosas pueden pasar a esas edades tan tempranas…

miércoles, 15 de junio de 2011

Sobre la Marcha: Y por qué no un poema

A LA PAR
que las sombras vuelven,
tus ojos se cierran
para dar paso dulcemente
a los sueños.
A la par
que la verdad asoma
como un hilo de esperanza,
tu razón se ciega.
Y se precipitan sobre ti,
armas enloquecidas
que agreden tu razón
y van a parar a tu fatigado cuerpo.
A la par
que un niño ve la luz
otro deja de existir.
Todo marcado.
Todo paso a paso.
Todo a la par.

martes, 14 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: El baile de los abuelos

Francisco, Paco, el abuelo Paco era todo lo bueno que se puede ser en esta vida. Era uno de esos andaluces sabios cuya sabiduría le emanaba de sus vivencias en el campo, de las largas charlas con los paisanos en la taberna jugando dominó. De su vida en soledad hasta que conoció a la Sole y decidieron pasar la vida juntos los dos como dios mandaba, manda y mandará. Y el caso es que cuando le conoció no se fijó mucho en ella, pero en el baile, en el baile fue otra cosa. Fue como un flechazo que se le agarró en todo el centro del pecho y que casi no le dejaba respirar: debió ser el amor que le atrapó como una mala gripe, como le decían los paisanos más cercanos a él golpeándole la espalda como si fueran a darle el pésame, con todos sus síntomas y es que esa gracia al moverse al son de la música, no supo que le produjo pero, le dijo todo y ella le dijo a ese todo, sí…Ya en el final de sus días, sin tener nada que ver con lo que había sido, como parece lo normal, comía más bien poco, tampoco había sido de mucho comer. Con un tazón de sopicaldo y algo, poco, sólido, tenía bastante y no solo era la cena, que siempre se come menos, sino que además en el resto de las comidas hacía lo mismo con las mismas dosis como si se tratase de reminiscencias de la guerra que todavía le pasaba factura, se dosificaba cada gota o cada migaja de alimento, por si acaso la falta de él en cualquier momento, decía entre dientes…luego le entraba el sopor y se iba con sus recuerdos a esa vida paralela que no conocemos demasiado y que seguramente se trate de otro tipo de mundo…
Aquel ramo de flores de varios colores y tamaños no olía nada bien. Despedía un aroma marchito aunque sus flores decían lo contrario, verdes, rojos y amarillos todos muy vivos, chillones como si los hubieran dado una mano de pintura. La pestilencia era tan brutal que nadie en su sano juicio hubiera comprado el ramo ni una de aquellas flores con ese olor a putrefacción oculto por algún sitio. Salvo alguien con pocas ganas de agradar o por dar un mensaje subliminal de mala baba o por carecer absolutamente de pituitaria. Pero mi asombro iba mucho más allá ¿de dónde habrán sacado estos energúmenos ese disparate de ramo? Sería una floristería al aire libre, de otra forma el olor en un centro cerrado delataría mucho. Eran acaso flores venenosas que no hacía falta ingerirlas para morir o en todo caso dejarte herido y fuera de combate durante largo tiempo. Este manojo o ramo de flores hiere tan solo olerlas…Francisco, Paco, el abuelo Paco esbozó una sonrisa cuando fue consciente de que se había dejado llevar por los recuerdos y él que nunca había sido una mala persona sí que recordaba con cierta asiduidad la única fechoría en el que él fue partícipe, no activo, eso siempre trataba de aclararlo por si alguien pudiera pensar lo contrario, junto con los trabajadores del único trabajo por cuenta ajena que a lo largo de su vida tuvo que desarrollar después de la guerra, el ramo de flores horroroso y mal oliente que se le envió a la hija del jefe por su casamiento. Y le llegó…

lunes, 13 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Siempre nos quedará la duda como al resto París

Todo parecía estar aclarado entre los dos. No más agresiones verbales. No más malos entendidos. No más disputas que solo conducían a errores fatales. Las aguas volvían a su cauce que, entre otras cosas, a lo mejor nunca deberían de haber salido de él... Cuando había en casa una palabra más alta que la otra rápidamente el abuelo dando un golpe en uno de los brazos de su sillón espetaba: las convulsiones solo son buenas cuando se pueden compartir en otra posición que no sea de pié. Echaba una sonrisa picarona y se medio adormilaba como tratando de recuperarse del tremendo esfuerzo. Estaba en todo aunque no lo pareciera. Daba la sensación de estar a veces como cualquiera de los muebles que había en el salón, que era su sitio, donde estaba siempre. Supongo que los horarios malditos a los que me sumía la escuela y los extra escolares, no eran del todo compatibles con el desarrollo normalizado de una casa. Nunca le vi fuera de su sillón y por ende del salón. Sentado en su sillón de orejas que a mí me parecía muy cómodo tal vez porque cuando llegaba a casa siempre le veía recostado sobre una de ellas, echándose una cabeza de segundos, como decía él, pero que se prolongaban en el tiempo mucho más del que era consciente. Yo entraba como un torbellino gritando, Abuelo ya estoy aquí, tiraba la cartera y trataba de besarle en la mejilla huesuda pero casi siempre el beso iba al aire aunque estoy seguro que él lo recogía décimas de segundo después y lo guardaba entre las profundas arrugas de su piel. Pero cuando conseguía dárselo hacía daño chocando con ese montón de huesos envueltos en piel rugosa. A veces balbuceaba un nombre que creí entender pero que no quiero decir por guardar la memoria de la mujer con la que soñaba. De lo que sí estoy seguro es que no era el nombre de la abuela porque era demasiado complicado decir en un solo suspiro. No, era otra persona. Era otra mujer. Y mi fantasía y mis ganas de hallar cualquier tesoro oculto de la familia me excitaba sobre manera. Me imaginaba al abuelo, con lo que era, teniendo un escarceo amoroso y ahí empezaba a desarrollarse mi inventiva: morena como la abuela o rubia…pues rubia y con los ojos claros como la abuela u oscuros y rasgados…estos últimos o sería una morena de ojos claros ¿pelirroja? No, no creo y así me iba construyendo el personaje seguramente quimérico del, bueno ahora se dice rollito, que en sus tiempos se llamaría amante o querida. Horas de siestas caniculares con las ventanas y las puertas abiertas para conseguir un leve soplo de aire, una levedad suficiente para respirar, para hacer frente a las horas siguientes…Y dónde se habrán conocido, en un bar no lo creo y por qué no. Era amiga de la abuela de cuando era pequeña y coincidieron comprando en Galerías Preciados, o en el trabajo del abuelo que dicen que en esos sitios se fraguan muchas parejas, o en uno de los viajes que se pegaban por el extranjero los abuelos por aquél entonces y que a escondidas se lo hacía con la camarera del hotel en un despiste de la abuela. Más joven que él, o no. Y de qué hablaban cuando estaban solos, o no hablaban de nada porque casi no les daba tiempo, bueno, depende en qué situaciones estuvieran de las que pienso. Lo mismo la abuela se iba a dar un paseo o a comprar cualquier cosa o vete tú a saber y aprovechaban el momento. Siempre se encuentran motivos y lugares donde quedar con alguna persona. A veces me quedaba tan inmóvil en la cama con ese pensamiento que el cuerpo, de tanta inmovilidad, acababa profundamente dormido, porque yo no y que, para mí como un suspiro, se hacía la hora de la merienda. Y qué pensar de la abuela si era ella la que mantenía una relación sentimental con alguien... con alguien que le hubiera proporcionado el complemento de felicidad que siempre nos falta. Bueno ya no pensaba tanto en las características del personaje que andaba buscando, moreno o cano, alto, facciones duras, mayor pero sin parecerlo. o rubio, bajito y con bigote. En fin como digo toda una suerte de posibilidades que solo me servían para alimentar la fantasía en las aburridas, por obligatorias, horas de las siestas...

sábado, 11 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Adiós amor…

Estaba bastante claro que Alicia quería a Eloy pero este no la amaba como sin duda ella le amaba a él. Pensó que la amistad y el amor aún siendo dos palabras que empiezan por la primera letra del abecedario y en su segunda letra curiosamente también coincide: no tenían nada que ver. Difícil es saber cuál es la mejor o la más bonita o la que te gustaría disfrutar más, porque no es lo mismo. O por lo menos el pensaba así. Y la vida que juega con los sentimientos te obliga a elegir y te pone en un brete y te dice que si quieres amistad tendrás amor pero que al revés también funciona, y se partirá de risa viéndote sufrir...La verdad, pensó Eloy, que la palabra amigo dice más o prácticamente todo, abarca también el sentido del amor y no al revés. Aunque todo sería discutible si estos pensamientos los dejara caer en cualquiera de los lugares llenos de amigos. Pero él, lo defendería como si en una sola palabra se hubieran compendiado todos los argumentos y todos los sentidos de la vida. Amigo no es cualquiera, amigo es alguien importante con entidad propia, con peso específico y que puede aparecer en un momento determinado de la vida. Y sin embargo no le damos mayor importancia. A lo mejor ese amigo no lo habría sido si no hubiese vivido en el mismo vecindario o en el mismo pueblo, es posible, pero hay que dejar que la vida te sorprenda. Amigo tiene que ser algo que se elige, que te entre, no se sabe muy bien el por qué y sin pedirle permiso a nadie… Yo lo entiendo de otra manera, dijo Alicia y sin saber cuál era su sentido contó, o confesó, que la primera vez que me vio fue en un centro comercial y que no pudo dejar de seguirme y que así se tiró un año completo de julio a julio, con descansos, por supuesto, sin que yo me diera ni cuenta. Me desasosiega pensar que a algún perturbado de los que andan por el mundo le dé por algo parecido pero con consecuencias dramáticas. Pero no, hay que decir que eso es patrimonio de los americanos y que no es exportable. Aunque pienso que la maldad humana lo es. Ella me confesó que sabía perfectamente cómo era mi vida, como se desarrollaba habitualmente, como era mi plan de trabajo y dónde lo hacía y mi comida favorita y mi color favorito, bueno esto solo se lo imaginaba porque parecía, cosa que no me percaté ni yo mismo, que uso mucho el color azul. Pero ya digo que ni cuenta. Y menos mal que no es de las personas peligrosas o malas o dañinas. Que me quiso con locura desde la distancia y que cuando se atrevió a conocerme a dar el salto del anonimato a su presentación como amiga de una amiga mía, cosa que jamás comprobé porque hacía tiempo que no la veía, cuando se atrevió a conocerme digo y se me presentó de esa manera, me lo creí sin más. Ella decía quererme y yo a ella también pero no de la misma manera aunque no sabía cómo decírselo para que no se ofendiera, para que no desapareciera de mi vida como si esos meses de persecución y otro tanto de conocimiento no hubiera servido para nada. No, no era justo y valía darse una oportunidad. Los amigos no se compran en las tiendas y para encontrarlos, aunque no lo vayas buscando, es una tarea que no se puede programar. A sí que aquí me tienen tratando de explicarle a Alicia que la voy a querer como una amiga, como una buena amiga pero nada más. Que no se desgaste y que no pierda su tiempo en pensar continuamente en algo que no es alcanzable y lo siento por el daño que pudiera causarle pero mi pretensión es solo de amistad. Una amistad duradera basada en la más pura de las franquezas. Limpia y sana, sin ambages…

viernes, 10 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Ayer soñé contigo…

Te cuento mi sueño si compartes conmigo el tuyo. Sandra arrugó un poco la nariz pensando si realmente merecería la pena entrar en ese juego que Ramón le proponía. Segundos después aceptó siempre y cuando fuera él primero quién contara el suyo. Ramón un tanto aturdido por la rapidez en el consentimiento de Sandra se dispuso a contar cualquier cosa que se le pasara por la cabeza…bueno pues estábamos en el campo tú y yo. Puede que hubiera alguien más pero no estoy seguro. Notaba que no estabas demasiado cómoda a sí que busqué un sitio entre piedras para que pudieras sentarte a gusto. Y allí sentada en esa piedra grande con apariencia de princesa de cuentos empezaste a contarme que te interesaba el mundo de los sonidos, de las palabras. Que te gustaba inventar palabras nuevas. Palabras que sus sonidos parecieran extraños al principio, pero haciéndoles sonar unas cuantas veces como que se asentaban en los oídos y acababan perteneciéndote. Palabras que pronunciadas por primera vez sonaran a nada pero que dichas un centenar de veces se moldearan como si fuera una masa de pan y que adaptadas a una frase tuvieran su sentido. Para eso necesito que cuando yo pronuncie una palabra tú te inventes una frase con la palabra nueva. No es fácil lo que te propongo pero seguramente te divertirá. Sandra miró al cielo, bajó la cabeza al suelo, miró al frente y pronunció uno de sus vocablos sin sentido…La palabra es Ciscolana, sí Ciscolana y empezó a pronunciarla repetidas veces como si hubiera enloquecido. Es verdad que cuando terminó de decirla ya no me era tan ajena y traté de buscarle una frase que encajara en ese galimatías de sonidos. Ahora te toca a ti me dijiste…Si bebes mucha Ciscolana hará que tu riñón funcione mejor. Estupendo asintió Sandra acompañando su alegría con un aplauso. Bien Ramón ahora otra…Pamata…¿Pamata? Pues…no toques la Pamata que es muy delicada y la puedes romper. Magnífico gritó Sandra. Que me puedes decir de Findola. ¿De Findola? Échale un vistazo a la Findola que creo que suena un poco. Porfita…Mañana quiero que me hagas una Porfita. Y ahí prorrumpió en una sonora carcajada y entusiasmada se puso de pie. Lo que empezó siendo un juego se convirtió en algo importante para los dos. Tú inventando las palabras y yo construyendo las frases para que tuvieran sentido. Así durante tanto tiempo que el sueño se hizo largo y los dos reíamos cuando la palabra o la frase lo requería y pensamos en inventar un idioma solo para nosotros…Y ahora tal y como me prometiste te toca a ti…

jueves, 9 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Pensamientos a la luz de la luna

Se asomaba a la terraza de su casa. Era un ritual normalmente tempranero pero que muy bien podía transcurrir durante toda la noche, como de un tiempo a esta parte le pasaba. Hiciera frio o calor siempre, lo primero que hacía nada más levantarse de la cama, era salir a la terraza, como buscando el aire límpido de la calle para librarse del aire contaminado de su casa. Se proveía de tabaco y cerillas y pasaba un rato largo fuera, solo, pensando. Últimamente necesitaba de la soledad para poder poner su cabeza un poco en orden. Su corazón se había quebrado en dos pedazos y eso dolía, dolía en grado extremo. Su confusión era grande, su preocupación tan extrema que las noches se hacían duras, largas pudiéndose despertar a cualquier hora y automáticamente levantarse hacia la terraza como un autómata a fumar, uno, dos o tres cigarrillos que empezaba a consumirlos con ansiedad y que en el tercero las caladas se hacían más largas y profundas. A él, el tabaco le tranquilizaba, le hacía concentrarse o eso pensaba… Los olores nocturnos le agradaban sobremanera, cada minuto le percibía distinto al siguiente minuto y estos distintos entre sí. Y su mente colérica cabalgaba de un pensamiento a otro por huir, por no querer enfermar, yendo a la velocidad de la luz, sin darse tregua, por no querer pensar en lo único que tenía en la cabeza metido como un martillo pilón dándole permanentemente golpes tratando de enloquecerle. Divagó sobre si podía ser posible percibirse la finitud del tiempo. Le hacía estremecer solo la idea de que en cualquier momento su cuerpo fuera a desaparecer aunque los momentos que estaba viviendo no eran fáciles y tampoco le importa excesivamente el asunto. Pero no por ello dudaba de su existencia. Su cabeza disparada, pasó al siguiente tema como si cada uno de los anteriores los hubiera podido cerrar. Cada día de la semana tiene también un color distinto pero curiosamente tampoco siempre es el mismo, no todos los lunes son naranjas ni todos los jueves azules, hoy sin embargo había tenido la sensación de haber pasado un día rosa dulce durante prácticamente toda la jornada. Los colores de los días eran tan variables como quisiera la luz y el estado de ánimo. Sobre todo, conforme fuera el día, así podía terminar de ese color o transformarse en otro bien distinto. Y sonriendo de los pensamientos a la luz de la luna, cuando se dejaba ver, decidía irse a la cama dando una fuerte calada al cigarrillo casi acabado, tirándolo lo más lejos que podía impulsándolo con el pulgar y el índice y este chocando con el asfalto de la carretera saltaban por los aires volutas de ceniza enrojecida. Olor y color conformando toda su existencia. Apoyado en la baranda de la terraza agarrándose la cabeza, pensando en todo lo que había dejado de hacer y en todo lo que le quedaba por dejar de hacer…

martes, 7 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Buenos días

Son las seis y media de la mañana y te acabas de levantar. Buenos días. Te haces un café cargado y muy caliente, una tostada con un poco de aceite aunque no te apetece demasiado pero por llevarte algo sólido al estómago y esa media hora más o menos hasta que te tengas que poner en marcha, para ti, es un poco la continuación del sueño pero aprovechado de otra manera. Abres el ordenador y pones la televisión sin sonido en el canal de noticias que habitualmente sigues. Todavía sientes preferencias por una cadena que por otra. Las jornadas laborales se te hacen largas y tediosas y para cuando te quieras dar cuenta ya estarás en el atasco, con los coches pitando nada más ponerse en verde el semáforo, que te da cada vez más rabia de los nerviosos del volante, de los caga prisas, como si tuvieran ellos el interruptor de encendido y que a su voluntad pudieran disparar la salida solamente para poder tocar la bocina o el claxon o el pito, lo que tenga cada uno. Pero ahora estás en pijama, porque tú eres más de pijama, porque te sientes más abrigada. Toca disfrutar de tu momento de silencio en casa. Te gusta abrir las cortinas de la ventana de la cocina y ver el resto del amanecer. Ahí tu estado de ánimo tendrá algo que ver con el día que haga. No te gustan los días demasiado lluviosos aunque tampoco tan claros que no se pueda abrir ni los ojos. Pero sin duda prefieres el buen tiempo. Da mejor rollo además es que es un desahogo bajar con la chavalería al parque y que quieras que no pues se pasan dos horitas en tertulia con las amigas hablando de cualquier cosa que se les venga a la cabeza. Porque con ellas de todo o casi de todo se puede hablar y cada una habla de cómo le gustan las cosas, en cuanto a la ropa de andar por casa unas se ponen más cómodas que otras, pero para dormir prefieren en su mayoría el pijama como yo, aunque siempre hay alguien que por llevar la contraria o para establecer la polémica dice que no, que prefiere el camisón porque facilita mucho más las relaciones con los maridos. Ella no está muy de acuerdo porque una cosa no quita para la otra y que de vez en cuando un fuerte tirón en el pantalón y si suena a desgarro es como el premio, porque estaba para tirarlo y no sabía en qué momento hacerlo pues mira mejor. Además aunque solo sea para variar un poco que eso pone mucho. Y en ese momento se mete en la conversación Erminda, que además parece dominar el tema. Es una negraza grande, cubana, simpática que cuida de la madre de la vecina del segundo y que coincide con nosotras a la misma hora cuando sacamos a los niños a que se desfoguen un poco más en el parque que hay al lado de casa. Dice que la abuela se entretiene viendo jugar a los niños. Según ella tiene mucho que ver el calor, que con el calor las ropas que una se pone son más ligeritas o no es verdad. Porque se supone que cuanto más calor menos ropa o no es verdad y cuanto menos ropa los hombres se ponen mucho más dispuestos, te miran más o no es verdad, pregunta sin querer recibir respuesta alguna y continua hablando de su tierra y del sexo de su tierra, y lo cuenta con tanta gracia y su voz suena a son cubano que casi deja de ser importante lo que dice para valorar más el cómo lo dice. No se explica la carga tan pesada que soportamos con respecto a ese tema cuando otros, muchos más importantes, por lo menos para ella, no parece importarnos nada. Solo pegas y más pegas, trabas y más trabas. Un buen leñador me echaría yo sobre estas carnes tan negras y tan calientes y soltaba una risotada que les hacía reír a todas. Demasiada carga moral para su entendimiento. Demasiada religión interponiéndose en la felicidad de las personas. Para ella un acto de generosidad y de necesidad orgánica que te ofrece la vida. Pero vamos poco más que decir al respecto. Dadle importancia al momento y dejaros de boberías terminaba su discurso con la frase lapidaria, con la cara arrugada como enfadada y mirando al suelo durante un buen rato...Ella supone, después de la polémica surgida entre todas, que es importante en cuanto se trata de la educación que ha recibido y que ello sin valorar si es bueno o malo es lo que hay. Tal vez le de miedo alcanzar ese grado tan elevado de felicidad que casi no pueda controlar como dice Erminda. Se quema los labios con la taza. Y le devuelve a la realidad. Ha puesto la leche demasiado caliente. Abre la página de internet que tiene como favorita y empieza a leer…Son las seis y media de la mañana y te acabas de levantar. Buenos días…

SOBRE LA MARCHA: Y yo qué sé de astros y horóscopos

Yo te digo que no es una Leo pura. No lo es. Y además me juego lo que quieras. Es más diría yo que tiene ciertos rasgos de Cáncer, unos ascendentes muy claros y muy poco, por no decir nada, de Virgo. Eso te lo digo ya desde que la he visto. Y se quedaba tan ancha. Todo lo resolvía de la misma manera y así no había forma de discutirle nada. La razón cuando alguien cree que está de su parte es difícil hacerle razonar lo contrario. No había duda y no cabía la disputa. Debía estar muy claro que no era una Leo pura y que los astros, las estrellas, el cosmos o lo que sea que fuera aquello, y en lo que los eruditos se fijaban le podían haber jugado una mala pasada. Pero de ahí a pensar que los astros se habían confabulado contra una persona tan indefensa como ella para que nada más nacer, no fuera pura sino una especie de ser señalado, sucio para siempre jamás, era un poco duro de aceptar, por mucho que Sara se empeñara en aclarar lo contrario y además tratar de convencer de que ella no había tenido nada que ver y que tan solo se limitaba a leer lo que ella con su clarividencia veía. Cuando no era el pecado original de los curas era la impureza de los astros haciendo de las suyas. Allí tumbada tan pequeña podía ser cualquier cosa sin especificar, pero seguro que nada malo. Todo vale menos pensar que una persona recién venida al mundo pueda estar contaminada por los astros. Tiene delito pensar de una manera tan zafia. Un auténtico delirio, una divagación de la, digamos, profesional del tema. Y terminaba con un movimiento de cabeza apenada y con un gran suspiro a la vez que entre dientes pero clarito decía: la pobre, una mala Leo. Y pensaba que cuánto debía de querer yo a mi suegra para respetar a una persona como aquella que solo daban ganas de echarla a la calle. Con mala leche, con el carácter asociado a los leones: felinos pacíficos y tranquilos pero demoledores cuando te los encuentras con ganas de hacer daño y de un zarpazo se pone fin a la discusión. Ya lo verás Sofía como te acordarás de mí dentro de unos años. Y duele pensar que esa cosa tan pequeña que ahora duerme tranquilamente en la cuna pueda llegar a ser todo eso. Bueno yo entiendo que como padre se me podrá advertir de todos los peligros pero que la amiga de mi suegra que está tan pendiente de esas cosas y que tanto sabe, le ha puesto a la madre de mi hija con el pelo tieso de todo lo que ha largado la buena mujer y que por supuesto mi suegra a la menor insinuación de vaya una amiga que tienes cómo ha puesto a tu nieta en un momento, la protege diciendo eso de pobre mujer si ella no lo dice por hacer daño es que ya sabéis lo sola que está desde que perdió a su Faustino al que tanto regañaba y que la final, lo que son las cosas, ahora protege como si fuera su tesoro. Pero yo bien se, que mi pequeña, esa mala Leo, será algún día una muy buena mujer…

lunes, 6 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Selección natural

Y la tierra volvió a temblar llevándose todo lo que a su antojo sobraba de ella. Y el mar embravecido y hambriento tragó gente y para saciarse devoró más vidas que nunca. Las crónicas decían, comentaban, hacían el relato de los hechos acaecidos en un día aciago. Alimentaban su sed de noticia contando los miles, las decenas de miles incluso, los más sensacionalistas hablaban de centenares de miles, como si todos hubiesen hecho el recuento, uno por uno, una y mil veces. Como si nadie se quisiera poner de acuerdo en el número de muertos y heridos. Siempre salía un número diferente. Ellos nunca se han querido poner de acuerdo, demasiado riesgo. Siempre han querido sacar ventaja sin temor a la mentira vulgar y zafia. Sin ruborizarse cuando son pillados como si fueran ladronzuelos de poca monta. La tierra, voraz, engulló todo lo que quiso. La tierra, cobarde, no se comió a cualquiera: seleccionó. Mató gente humilde como si fuera la consecuencia natural en su condición. Aldeas arrasadas. Pueblos casi inexistentes y ciudades solo desaparecidas en sus partes más deprimidas: donde menos duele. Ahora las grandes fortunas o las grandes empresas auspiciadas por papá estado se dedicarán en un arranque de generosidad a arrimar el hombro sacando pecho diciendo donar la más mínima parte de ellos para la reconstrucción. Y emplearán mano de obra barata y se harán fotos con sus nuevos edificios cuyo lema será “casi imposibles de derribar”, se venderán a bombo y platillo, aunque caerán por su pésima calidad con cualquier empujoncito y se volverán a llenar los bolsillos con el mal ajeno, como la torpe letanía en los labios desdentados de los ancianos, una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez. Y todo suena a que la naturaleza, generosa, se pone de acuerdo con la opulencia. Todo dispuesto, todo acordado por las partes y ejecutado en breve plazo. Y su titular “De las ruinas de la ciudad se levantarán edificios para todos los necesitados” y su posterior comentario autocomplaciente y generoso siempre con la mirada pendiente en lo próximo, para seguir jugando al yo no he sido el que hace el desastre y sí ayudo a su reconstrucción: y una mierda. Mentiras ensayadas una y mil veces. Ahí quedó Lorca y Japón y Nueva Orleans y el volcán Nevado del Ruiz y unos cuantos más. Y los que vengan. Pero esto se olvidará y se seguirá edificando sin control, en lugares imposibles con casas ruinosas al poco tiempo de ser construidas. Es la historia de contra nosotros no puede nadie. Y cuando se cabrea la naturaleza siempre gana ella y siempre pierden los mismos. Una pena...

domingo, 5 de junio de 2011

SOBRE LA MARCHA: Buena hora para morir

Me ha vuelto a aparecer. Vuelve a aparecer todos los días desde hace dos semanas. Y siempre es igual. Me despierto angustiada. Son las cuatro de la madrugada y a esas horas no queda nadie en la calle. Los trasnochadores ya se han ido a dormir y a los madrugadores todavía les quedan un par de horitas. Y yo por supuesto en medio de la calle, de mi calle, de mi barrio, del de siempre, sin saber muy bien que hago allí, medio vestida, descalza y como buscando algo que desde que me dan estos episodios extremos, nunca he sabido muy bien lo que es. Yo a esas horas en la calle y de esa guisa. Son síntomas claros de que algo no anda demasiado bien en mi cabeza y aunque el médico de familia le ha quitado importancia, siempre lo hace, a mí me preocupa. Pienso, como hago habitualmente con todo, por el futuro, por lo que pueda pasar, por mis hijos…Mi chico es mucho más racional que yo, mucho más tranquilo, no le quiero despertar aunque sé que a pesar de que tenga que levantarse tres cuartos de hora después de mi llamémosle crisis, no le importa. Pero yo no quiero molestarle. Es el caso raro, no es trasnochador porque no puede serlo y tampoco le considero madrugador porque me parece insultante que otra persona, que sí cree que lo es, se levante dos horas después. Cuando sale por la puerta de casa, sobre todo al principio, cuando empezamos a vivir juntos, sentía algo de miedo por todo, por quedarme sola, por si le pasaba algo a él, para siempre. A veces la angustia me llegaba de tal manera que necesitaba dormir esas horas en casa de mis padres que viven dos pisos más arriba. Buscando la protección ante la catástrofe. Tal vez por esa razón nunca he querido salir de mi mundo en el que he pasado toda mi vida, tal vez por eso me dé algo de vértigo todo lo que esté más allá de mi control. Aquí lo tengo todo…No entiendo muy bien a qué se debe la respiración jadeante, el pulso acelerado, la sudoración fría, y mis ojos excesivamente abiertos, cuando me incorporo de la cama. Cualquiera puede pensar que he sufrido una pesadilla, de las de libro o de las de película americana, pero yo no recuerdo nada, solo esas imágenes de mi calle que de tan tenue y repetida, ya me pertenecen. Y me he ido acostumbrando tanto a ellas, que cuando me faltan la echo de menos. Ya no la considero ni pesadilla. Tal vez lo único que me inquieta es que siempre sucede a la misma hora. Si no me engañan los ojos cuando miro el despertador, marca las cuatro. Ni minuto más ni minuto menos y ahí mi cabeza se pierde en un mar de fantasías y dudas porque me desazona pensar que algo me avisa de que esa hora puede que sea la mía, bueno ahí estaremos todos a una hora o a otra. Pero mis dudas y mis fantasías se desbocan y mi desasosiego tenga algo que ver no tanto conmigo sino con alguno de los míos y eso me enloquece. Será que todavía tengo demasiado fresco, aunque han pasado algunos años, la muerte de mi padre. De vez en cuando brota mi preocupación ante la pérdida de alguno de los míos. Pero vamos las cuatro de la mañana o de la madrugada es una hora como cualquiera para morir tal vez la diferencia esté en que te atrape con el sueño, en silencio, sin molestar ni llamar demasiado la atención. Tal vez un buen premio para una vida…

miércoles, 1 de junio de 2011

DEL CUADERNO DE NOTAS: 9 de noviembre de 1989

Hoy tengo más tiempo por ser un hermoso día de fiesta. Son días que debo de considerar importantes para desarrollar mi, tara, o tarea, con la mayor dedicación pues tengo la tranquilidad que te da el disponer de tu tiempo. Dudo a veces, que tener mucho tiempo por delante sea lo más estimulante, aunque lo parezca. Y es que tal vez tener poco tiempo es más productivo debido a los estímulos exteriores y se aprovecha mucho más, que teniendo el día para ti solo. Que además lo debes de emplear forzosamente en escribir si no quieres volver a perder el tren y que vuelva a tardar en volver. Y los lagos se conviertan en mares. Es el tiempo en el que no se da un solo respiro, que parece que te está escrutando, que te persigue y que te hiere en cuanto puede. ¿Cuántos folios hubiera podido escribir si desde los doce años, fecha como ya he dicho en alguna ocasión decidí dar mis primeros pasos con unos poemas seguido durante algún tiempo de algunos otros, no demasiados porque nada he hecho en demasía, desde ahí hasta ahora mismo podrían haber sido miles de folios que se han convertido en unos cuantos cientos y si es que llegan. Es una tarea penosa y menos mal que nunca me ha perseguido la angustia de verme triunfante, solo el simple hecho de escribir por hacerme un bien, por alimentar mi propio ego, por aprender a saber quién eres y qué quieres, sería más que suficiente. Pero hay que echarle carácter o alguien que te empuje y eso sin pretender ir a ningún sitio fijo.
A fuerza de escribir se te van abriendo las ganas y no dejas de hacerlo ningún día o casi ninguno, excepto cuando lo del lago anterior. La verdad es que así debería de ser. Desde luego es el acto más libre y más solitario y eso que parece tirando a fácil, que todo se reduce a ponerte el tiempo necesario hasta que salga algo que te satisfaga. Aunque no sea siempre lo más redondo que tú hubieras querido. Ya vendrá la segunda parte, más tediosa como es la hora de pulirlo todo. De revisar una y otra vez hasta que te quedas con una que no necesariamente tiene que ser la mejor. De añadir o quedarte con lo que más te gusta, las menos veces, y eliminar lo que no te gusta, folios y folios enteros a la papelera. Cuando tenga la sabiduría suficiente para hacer entender a las personas que generosamente emplean su propio tiempo en mí, qué es exactamente eso de un hombre pegado a una pluma delante de una hoja de papel en blanco. Donde los cinco sentidos están al servicio de la imaginación...Es una maravilla poder escribir, por el gusto de exponer ideas, sentimientos, de lo que podría ser el día de mañana una novela o nada en absoluto: pero desarrollarte. Y qué decir de los vicios que dicen que todos los escritores tienen o se cogen: encender velas, escribir en folios verdes, o blancos con tinta verde, o ver a pie de página el número de folios escritos para ver si cunde, como estímulantes para no cejar en el empeño y un largo etcétera. Escritores consagrados o gente que se quiere dedicar a esto y que se te mete en las venas como una droga que causa dependencia y que cuanto más se tiene más se quiere. Pero es duro y toda la culpa es para el tiempo, nunca jamás se puede recuperar el tiempo perdido y el pasado solo es un recuerdo recuperable en el papel. Nos queda el presente y el futuro inmediato. Y como una secuencia repetida y cadenciosa el futuro se va haciendo presente y el presente se va haciendo pasado y solo nos queda esto, mucho pasado acumulado y pocos futuros por vivir. Y cuando se llega a la edad en que hay más pasado que futuro, uno debe irse lentamente con los suyos, sin ninguna tristeza, pues al final de los tiempos de cada uno, se han vivido también unos pocos de los demás y esa suma es en definitiva la grandeza y la riqueza de esta vida y además siempre se deja algo en alguien, alguna huella singular que te caracteriza sobre todas las demás personas. Y esa persona te recordará siempre. Y eso está pero que muy bien. Espero que seas tú la persona que me recuerde...