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SOBRE LA MARCHA: Padrepaco I

La suerte de Padrepaco era tener a Casina como nieta. Y no es que necesariamente tuviera que entrar en discusión con Madrepepa gustándole lo que a ella no le gustaba o queriendo a quién ella no quería. Era solo que tenía un sentimiento tan fuerte hacia esa niña, que era su nieta, a priori tan débil pero que a él le parecía comotan diferente en su forma de ser, tan intensa en su mirada y en su manera de actuar, que le parecía la niña más sería, más inteligente y la más bonita, de cuantos nietos tenía. Perfecta decía él en el paroxismo de una buena jugada de dominó con sus amigos. Entraba en contradicción abiertamente con Madrepepa. Pero a ély a esas alturas ya le daba lo mismo cómo se pusiera Madrepepa con él o lo que le dijera o hiciera. Él confesaba abiertamente y siempre de cara a quien estuviera, su debilidad por Casina y no le importaba decirlo donde fuera en el bar tomándose el café con los amigos y jugando al dominó, o en una reunión familiar si salía el tema. Aún a sa…

SOBRELAMARCHA: Y Madrepepa V

Dejaré descansar por un tiempo a la abuela, a mi abuela, a esa mujer que no admitió nunca que los hijos de mi padre, su hijo, la llamaran abuela. Esa palabra para los nietos de sus otros hijos que se habían quedado con ella en el pueblo sin abandonarla o que por lo menos habían emigrado a la ciudad más cercana y que en cualquier momento se podían presentar a estar con ella. Pero no los descastados y debiluchos hijos de su hijo mayor, de su primogénito y de esa mujer madrileña delgaducha y tan poquita cosa que se lo había llevado para no dejarle regresar jamás. O eso era lo que decía pero sin ningún fundamento. Cuántas discusiones vi yo en las tardes de domingo cuando nos poníamos a jugar a las cartas con mi padre y que mi madre le decía o casi mejor sugería la posibilidad de pasar un puente o incluso no la importaba un fin de semana para que viera a su madre y a sus hermanos a lo que él se negaba diciendo que bastante tenía con el volante diario como para hacerse más kilómetros los fi…

SOBRE LA MARCHA: Madrepepa IV

Me quedé con el nombre de Casina, aunque ya sin acentuación, por derivaciones del idioma y la verdad una se acostumbra a escuchar desde bien pequeña ese nombre y lo hace suyo tanto, que ya casi no atiendo por otro, por el mío, por el de verdad, por el original, por el que me pusieron mis padres. Ya solo atiendo por Casina. Algún amigo queda que aún me llama Chabeli, y fue porque me preguntó, al morir mi padre, que cómo me llamaba él y me pidió permiso para seguir su legado y supongo que para imprimir un carácter de mayor complicidad, aunque cuando estaba con el resto de amigos nunca me llamó así. Solo cuando coincidíamos solos o quedábamos para desayunar en cualquier cafetería de Madrid o para dar una vuelta por el monte, actividad que por diferentes motivos acabamos perdiendo como se pierden tantas cosas a lo largo de la vida y que a mí me resultaba muy agradable. Pero no solo queda el recuerdo, si no la posibilidad de que en cualquier momento se pueda volver a retomar. Bue…

SOBRE LA MARCHA: Madrepepa III

Casi ná, me empezó llamando mi abuela que era de esas abuelas recias, de las que no había manera de doblegar. Ni la misma muerte se atrevió con ella porque según cuentan se tiró siete días con sus noches agonizando. Otros decían que charlando con ella a ver si la convencía de algo o la sacaba información. Y le costó llevársela, casi no puede con ella pero al final, la doblegó porque no hay lucha que pueda vencer a la muerte. Se le suponía enfrentándose a la muerte pidiéndole explicaciones del porqué hacia las cosas que hacía, como tan a la ligera, sin cuidado con un desprecio total a las personas fueran de raza distinta, condición, religión e incluso edad. Esto último a ella, la llevaban los demonios. Porque a unas malas que se me lleve a mí, la oía decir yo cuando hablaba con alguna vecina, pero no a mis hijos y mucho menos a los hijos de mis hijos.Del porqué se tuvo que llevar a la hija pequeña, tan pequeña con tan solo tres añitos, de la tía paca con lo que les había cost…

SOBRE LA MARCHA: Madrepepa II

Casina había nacido, según la abuela, con defecto de fábrica. Claro viendo a la madre, tan delgaducha, tan poquita cosa como era...mira que se lo dije una y mil veces. Con esa mujer no Paco que no te va a dar más que problemas y a traer más que disgustos. Pero él nada de nada, tan cabezota y tan calzonazos como su padre. Anda hijo hiciste bien en salir espantado a la capital que aquí te hubieras muerto de hambre. Lo único que has hecho bien en tu vida. Pero claro en la capital tuviste que echarte la novia con lo buen partido que hubiera sido la Aurora, la hija de la Jacinta. Esos sí que estaban forrados y con tantas tierras que tan solo una de ellas era más grande en extensión que todo el pueblo junto. Y ella bebía los vientos por ti que es que no te quitaba ojo en los bailes de la plaza del pueblo los domingos seguidos que el alcalde decidió darnos durante la primavera del mismo año en que tú lo dejaste todo por irte a Madrid. Y una que podía hacer si no darte a regañadient…

SOBRE LA MARCHA: Madrepepa I

Se había acostumbrado a que la llamaran así y así era como atendía siempre. Casina tráeme esto, o Casina tráeme aquello. O Casina cuando te levantes me acercas lo de más allá. Casina valía para todo o para casi todo pero no era reconocida por nadie y menos por su abuela. No, para su abuela era un perfecto desastre desde que nació hasta que ella murió. Nunca casina fue del agrado de la abuela. Casina ha venido con defecto que te lo digo yo que esta niña desde que nació no ha salido bien. Y la abuela la cogía por los brazos y la zarandeaba con más fuerza que las abuelas al uso, de eso estaba segura Casina. De tal manera que cuando la soltaba sentía un alivio que pronto se convirtió en un placer más para ella. Un placer inexplicable. Era capaz de aguantar el dolor por el placer de sentir el alivio de después. Y eso fue algo que le enseñó la abuela sin querer; a experimentar con el dolor y sus grados de aceptación, a sacar del sacrificio provecho y del dolor placer, pero sobre todo con la…

SOBRE LA MARCHA: Los señores de García

A los señores de García se les veía contentos. Se paseaban por la calle con la cabeza muy alta, exageradamente alta, como pavoneándose delante de todo perro - gato. Y la gente no lo entendía. Se dice que fue como de buenas a primeras. Nadie supo jamás el momento de la transformación. Cualquiera podría pensar que les había tocado el gordo de la lotería o incluso un buen puesto en la administración del Estado. Pero no uno cualquiera ganado por oposición no, un puesto de los de verdad, de los que duran unos pocos años, pero que te hinchas a ganar. Lo que se dice dinero no tanto como a esos mismos niveles en la privada, o eso se dice, porque la administración no paga mucho dinero en general en sueldos. A ver, pagar, paga, pero de otra manera. En fin que la paga mensual no era como para poder ahorrar y retirarse. Lo que sí se adquiría eran buenos conocimientos, a esos niveles, para la posteridad. Y llenar esa cartilla de ahorros, de favores pagaderos a años vista. Es más con un poco de sue…