lunes, 30 de noviembre de 2009

DEL CUADERNO DE NOTAS

25 de octubre de 1.989

Aquella conversación con José fue tan importante para mí que no hay noche que me acueste sin antes apuntar alguna cosa, aunque esta, a priori, carezca de importancia y de interés. Pero sí me ayuda a superar ese miedo a explicarme con tan poca fortuna, como creo que hago en multitud de ocasiones. Y vuelva a sufrir el parón…ni una línea más…se acabó. Y se acaba por largo tiempo hasta que no sé muy bien porqué en cualquier momento soy consciente que no soy peor que los demás que además les editan libros y que las estanterías de las librerías están atestadas de libros que yo jamás compraría y que dudo de la gente que los compra. Y me parece todo una chufla. Y en ese momento engorda mi ego porque sé que a todos esos escritores efímeros les llevo muchas frases de ventaja y eso empuja a seguir escribiendo. Mucha lucha durante muchas horas con las palabras, amén de desvelos en una buena racha de ideas o que la musa a una hora intempestiva se acuerda de ti y te despierta con una brillante idea para desarrollar interesante y te levantas y tomas nota porque de sobra sabes que como lo dejes para la mañana ya no te acordarás de nada del chisme que te sopló la musa. Y es que hay pocas musas y las que hay están dando vueltas buscando los oídos de otro incauto de las palabras para soplarles cualquier otra historia. Así que aprendes a saber que lo que no es para ti será para otro o no será para nadie y se acabará perdiendo. Lo único que exigen las musas es tener el oído afinado y ellas hacen el resto.

domingo, 29 de noviembre de 2009

YO NO SOY JOSÉ REQUENA ESPINAR

Tendré que presentarme. Soy el tataranieto de JRE. Lo escribo así porque era como él, de vez en cuando, firmaba sus artículos o sus poemas en el periódico que fundó allá por el mes de octubre de mil ochocientos noventa y uno llamado el Accitano pasados los sesenta años de edad y así durante diez y seis años seguidos hasta su fallecimiento en el año mil novecientos siete. Me resulta extremadamente difícil empezar a contar las cosas con cierta lógica cronológica porque se me confunden los tiempos de descubrimientos propios con las escasas informaciones sacadas a la familia. Supongo que todo empezó con el hallazgo del abuelo escritor. Lógicamente supe de dónde me venía la “afición”. Hasta ese momento la genética había sido para mis oídos algo ajeno algo que no me tocaba y como otro de los soniquetes que blandían los expertos para tratar de explicar muchas veces lo inexplicable: tiene los mismos ojos que el abuelo…ese gesto es igualito al de su padre…qué genio tiene el angelito me recuerda a su tío…en fin algo para entretenerse y entretener, como un juego de magia. Me perdonarán los científicos pero la ignorancia es muy atrevida. Pensé ir escribiendo conforme fuera descubriendo su figura, conforme me fueran surgiendo ideas, pero la escasez de información en dónde apoyarme, de tan escasa, resultaba desalentadora. Para obtener documentación en el caso de que la hubiera, estaban todas demasiado lejos de Madrid. Guadix era la fuente de donde beber, de dónde proviene justo la mitad de mi sangre: un mundo desconocido para mí. Tengo que decir con sonrojo que este año de 2009 ha sido la primera vez que junto a mi mujer y a unos amigos visité y descubrí una ciudad a la que pertenezco y a la que no quiero dejar de pertenecer.
Mi primer contacto a la figura del abuelo es fruto de la casualidad. Vale la pena decir que desde que le conozco le llamo el abuelo sin hacer diferencias con su nieto Juan José a la limón padre de mi madre y que por lo tanto oficialmente es mi abuelo materno y al que tampoco conocí, con lo cual no creo que se ponga demasiado celoso. Apareció por casualidad, ojeando un álbum de fotos antiguas. Muy bajito me digo si no quiso aparecer en ese momento que yo estaba mirando para llegar al estado actual cien años después de muerto y hablando de él. Como digo supe de su existencia a través de una foto en un álbum familiar que me regalaron y que conservo. Debo decir que por parte de mi familia materna han sido todos, incluida mi madre, de piel blanca, ojos claros y rubios…y sin embargo el abuelo iba adquiriendo poco a poco mis simpatías por su semejanza a mí: otra vez los genes se meten por medio y revuelven. Esa imagen de la foto que me enseñó la única hermana aún viva de mi madre me caló en lo más profundo. Estoy oyendo decir orgullosa extendiéndome la foto “este es mi bisabuelo, tu tatarabuelo, José Requena Espinar: escritor”. Pensé que además perteneció al siglo XIX con lo que siempre me sedujo ese siglo… En fin cómo describirlo; hombre de aspecto serio, prominente nariz, pelo largo y revoltoso, casi ojos, de mirada no precisamente amonada, dando un aspecto de general de diablos. En sus creencias con un sentido profundamente religioso: En lo primero soy clavadito a él, pero en lo segundo ¿A quién habré salido tan descreído?
Escritor, palabra idolatrada por mí. Cuántas veces me hubiera gustado que fuera mi carta de presentación…. Digamos que fue un flechazo. Pasó tiempo hasta que un compañero de la zona de Guadix, pueblo pegadito a este y que seguro que pertenecerá al mismo partido judicial, hablando con un café en la mano salió el tema de conversación que si soy de tal sitio pues qué curioso que toda mi familia es de la zona pues ahora que lo dices tienes el apellido de mi tatarabuelo pues eso seguro que tenemos algún vínculo familiar…Así se quedó largo tiempo eso sí con el apelativo cariñoso desde ese momento de primos. Hola primo, ¿qué tal primo? Podíamos compartir un antepasado que aunque no fuera este y estuviera un poco más alejado, creemos que se trataría de la abuela del tatarabuelo, siempre queda dentro del círculo. He aquí que un buen día después de muchos que me he tirado en vano tratando de sacar información a través de internet, que una mañana de viernes mi primo me saluda y me da una dirección de un blog y me dice que lo voy a flipar (nosotros a veces somos bastante modernos en cuanto a nuestras expresiones) y lo flipé. Allí mismo estaba, delante de mis propias narices y con la misma foto que yo tenía a través de mi familia, el abuelo. La misma foto, no podía haber sido otra para que por lo menos sembrara la duda no, era la misma que yo guardaba y di gracias a la dueña y estudiosa del periodismo en el siglo diecinueve en la figura del abuelo y a través del periódico semanal que él fundó…decir que el orgullo me brota a través de todos los poros de la piel parece de una lógica aplastante y por ello me lleva a seguir los pasos, dentro de lo que pueda, de la figura del abuelo a través de su obra escrita en el periódico. Quiero dar las gracias a Ana María Rey Merino por haber sido la que ha echado gasolina a este motor para que vuelva a funcionar. Es estupendo, me ha enseñado los primeros pasos para andar solo. Todo lo que comenta en su blog es nutritivo para un cuerpo que permanecía latente pero sin ninguna vida y por ello le reitero las gracias.
Me quedé perplejo al comprobar que la imagen que me brindaba el ordenador era la misma imagen que yo guardaba con tanto celo como si fuera la única foto del abuelo que quedara en los fondos de la memoria.

UN SALUDO AL MUNDO

Este blog está pensado para poder difundir el trabajo que vengo desarrollando desde hace unos cuantos años y que lo mantengo en el cajón del escritorio (hoy en día cajón de escritorio virtual) aunque aquel sea más literario lo realmente cierto es que todo se guarda en el disco duro del ordenador. El acceso que da internet para leer autores desconocidos y a la vez darte a conocer en el mundillo, es como una fantasía. No obstante es más fácil así, que tratar de que te editen un libro. También sale mucho más barato...nadie podrá quejarse de que no le lean, tan solo de que no sea suficientemente leído. Pero el listón queda donde cada uno lo ponga y yo, para eso, soy una persona humilde. Puede parecer que tantos años escribiendo puedan dar para mucho, pero sería faltar a la verdad si lo dijera. No soy un autor prolífico. Diría yo que en vez de sufrir las lagunas que toda persona que se dedica a esto de escribir, en mayor o en menos grado, tiene de vez en cuando, en mí se han convertido en enormes océanos. Trabajar en soledad, peleándote con las palabras es excitante pero agotador. Poner un poco de orden a las letras que en ocasiones te dificultan la expresión, te ponen trabas, juegan contigo cuando tú tratas de jugar con ellas y se esconden para que no las encuentres o defines y se enrocan para significar algo parecido pero no exactamente lo que tú estás buscando es un juego a veces demasiado amargo. Pero en grado sumo, adictivo y excitante. Poner en orden tus pensamientos: máxima importante para acercarse a la tranquilidad espiritual. La recompensa al trabajo sea el gusto de escribir por escribir. Bien es verdad que una obra es de su autor hasta que alguien la lee y es, en ese momento, cuando pasa a ser de otros ojos, de otras mentes, de otras personas. Pero la obra que va muriendo en el cajón del olvido, en el desalentador columbario de las palabras muertas hacen que aminores la marcha, que cambies el ritmo del trabajo y te dediques a aprender de tus mayores. Es en ese tiempo donde, primando la lectura sobre la escritura, empiezas a madurar como escritor y te consuela pensar que cuando te pongas a trabajar con toda seguridad lo harás un poco mejor. Y así va pasando el tiempo. Lo que considero desproporcionado e incluso terrible es que a los escritores se les llama intelectuales. Etiquetar por etiquetar es cuanto menos injusto aunque esta etiqueta sea de halago. A lo mejor estoy equivocado y solamente se consideran así, solo a los conocidos, a los que más obras venden, a los reconocidos. La vida te va enseñando, te crees menos las cosas las tuyas y la de los demás, tanto lo bueno como lo malo y te relajas. Ves que las personas no dejan de serlo por tener la habilidad de la escritura o de la pintura o de la música y ves que tienen las mismas necesidades y que están a la servidumbre de la vida como lo estás tú mismo. Y la paz te llega cuando comprendes que no tienes que pedir perdón constantemente por todo y que por no errar debes de enterrar tu voz. Desde mis comienzos como aprendiz de escritor he avanzado en oficio y creo estar orgulloso a pesar de seguir siendo un aprendiz aunque ascendido. Ahora entiendo la literatura también como entretenimiento y a los lectores como especies en vías de extinción. Este blog está pensado también para poder expresar opiniones de todo tipo sin que agredan a las personas, estableciendo por ello unas bases sobre entendidas. El juego limpio es fundamental para que haya un diálogo fluido. Y nada más, espero que el viaje que quiero a sacar al mundo sea agradable y enriquecedor para todos...