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Mostrando entradas de 2015

SOBRE LA MARCHA: Tulipan

¡Si es que eres un auténtico tulipán!...y me volví. Sí, lo siento, pero me volví. Hice el mayor de los giros posibles con el cuidado cuando se va andando para no caerte. Con el tacón izquierdo, la almohadilla de los dedillos del derecho y giraaaaaado. Como recreándome en ese placer de saber que vas a encontrar lo deseado. Cada vez que lo pienso creo que me salió a cámara lenta. Me giré todo yo. Me lo hice con la cara y el cuerpo y sonriendo…Me di cuenta tarde de que no era a mí. Y sonreí. Supongo que fue una sonrisa que se fue helando conforme las décimas de segundo transcurrían y yo empezaba a ser consciente de la tremenda metedura de pata a la que me iba a someter yo solito. Una sonrisa llena de matices en tan solo unos pocos segundos, lo que va de la gloria al más absoluto de los fracasos: desbordada y luminosa, helada llegando a gélida y avergonzada y humillante. Y pensé a posteriori, aunque hubiera sido para mí, cómo tengo los egos de girarme ante un piropo. Coño con lo crítico q…

SOBRE LA MARCHA: El regalo (VI)

Se levantó de la cama con parsimonia. Se puso los zapatos de tacón y se acercó a él. Ramón seguía sus movimientos con cierta curiosidad. Tenía un poco nublada la vista después de haber ingerido prácticamente la botella de cava. En una elevación rápida de su pierna, Natalia sorpresivamente, le puso el tacón afilado en el pecho desnudo. Y le dijo con una voz seca. Como te muevas, te voy a hincar el tacón en el pecho. Él, atónito, no lograba entender qué era lo que estaba pasando. No sabía qué responder y solo hizo un gesto de cabeza afirmativo. Es todo lo que se le ocurrió. Sintió como su pecho cedía a la presión del afilado tacón. Emitió un grito agudo, casi en el mismo tono que lo hacía Natalia cuando él le hacía daño y le cubrió un manto negro de temor hasta ahora desconocido para él. Trató de incorporarse pese a la presión que ejercía, pero notó que sus fuerzas le fallaban y que su voluntad, la falta de ella, le dejaba postrado casi clavado en aquel asiento tan estrecho e incómodo. …

SOBRE LA MARCHA: El regalo ( V )

Quiso volver a poseerla pero ya sin tanta necesidad. Se levantó del camastro y la invitó a tomarse la copa de cava que todavía estaba sin abrir encima de una mesa pequeña cuadrada apostada en la ventana de la estancia. La tocó con la mano para comprobar la temperatura y la sacó de la cubitera. No le importó a pesar de lo mojada que estaba y arrugó un poco la cara en señal de desaprobación ante la temperatura del vidrio. Se entendió por el gesto de ir a quitar la cápsula y el entramado metálico que abrazaba al corcho, que parecía que había aguantado el líquido lo suficiente como para ser bebible. Natalia aún perturbada por el castigo que le había infringido aquél ser que a veces parecía adorable y otras el mismo demonio y con una amargura en su boca y dolor en el alma, al ver lo que hacía, entendió y pensó en lo peor. No quería que la volviera a rozar: no lo aguantaría, prefería que acabara con ella de una puta vez, que no la confundiera más, que no solo sufría su cuerpo y su mente sin…

SOBRE LA MARCHA: El regalo ( IV )

No le dio tiempo a Natalia a salir del aseo, tan estrecho pero tan bien aprovechado y con tanto detalle, con su picardías de estreno, sintiéndose bella para su Ramón y desapareciendo todo atisbo de esa humildad que mantenía con su propio cuerpo y que su cabeza no era capaz de asumir, sobre todo desde que cumplió la cuarentena, cuando notó las manos de Ramón que le cogían de sus muñecas pinzándolas como si un policía le hubiera puesto unas esposas y las hubiera cerrado con premura para que no escapara. En décimas de segundo se notó volteada en aquella cama, boca arriba, perdiendo la noción del espacio y desgarrada del picardías regalado con el corazón desbocado con Ramón encima....Cuando terminó de agitarse cayó como extasiado, bufando, al otro lado de la cama dándole la espalda después de lo que quiso creer que era un ligero beso de buenas noches dicho entre cortadamente. Supo Natalia que nada podría hacer si no era dar un portazo a su vida. Nunca dejaría de recordar aquella gota de s…

SOBRE LA MARCHA: El regalo (III)

Un coche cama un sueño hecho realidad. La habitación, o el vagón o como se llame está muy cuidada, hasta el último detalle. Una botella de cava encima de la mesa y  este hombre que me ha sorprendido. Estoy todavía que no me lo creo. Y es que él es así. En muchas ocasiones, lo confieso, me decía a mí misma, que aunque me tuviera enfadada tenía que dejarle si él me lo pedía, ya me entienden. Y me lo pedía siempre, llegué a pensar que eso le ponía a tono y que le gustaba verme enfadada y luego pedirme relaciones. la verdad es que al principio me ponía enferma pero le dejaba, le he dejado durante todos estos años y a veces me ha pesado infinito. Otras veces me convencía que dejándole dormía toda la noche y me dejaba en paz y esa mañana se levantaba temprano y contento y se iba al trabajo casi sin despertarme. No fallaba, el momento de ponerse el abrigo y salir dando un portazo seguida de su voz echando un joder o un me cago en la puta, por cierto muy frecuentada esta frase en su boca y su…

SOBRE LA MARCHA: El regalo (II)

Volvió a la habitación y apareció con esos papeles en la mano y conforme avanzaba por el pasillo iba mirándolos y la cara en segundos se le iba transformando en, no entiendo qué es esto, esto era lo que quería que viera, rareza, sorpresa y por fin alegría. Una leve sonrisa primero y una amplia sonrisa se le fue agrandando en su cara. Pero Ramón si son unos billetes de tren. Estás completamente loco cariño y además en coche cama, la ilusión de mi vida. Ramón te has pasado mucho. Ahora entiendo el picardías que me has comprado es para que me lo ponga en el tren no. Pero cuándo nos vamos y adónde. Eran tantas las preguntas que se agolpaban en su garganta, que no podían esperar respuesta, a si que Ramón tuvo que pararla con un beso. Cuando la notó más relajada le dijo anda ve a prepararlo todo que salimos esta noche. Qué salimos esta noche, la noche de hoy pero te has vuelto rematadamente loco y cómo no me lo has dicho si no he preparado nada claro que como iba a preparar algo si no sabía…

SOBRE LA MARCHA: El regalo (I)

Apoyó en el borde de la mesa del salón, no con demasiado cuidado, lo poco que le quedaba al cigarrillo para consumirse. No le importaba que la mesa de madera natural tuviese unos cuantos manchones negros de otros tantos cigarrillos apoyados de la misma manera y olvidados hasta consumirse. La madera que soportaba todos esos castigos era muy gruesa y de un color que nueva, era como amielada y que en el transcurso del tiempo y de las abrasaduras de cigarrillos le habían hecho ennegrecerse. Había adquirido el aspecto de mueble quemado y solo quedaba el vestigio de aquel color original, en las patas que soportaban la pesada carga del tablero. Se podía contar por decenas las picaduras abrasivas que tenía no quedando ningún hueco limpio de quemazón. Natalia se llevaba las manos a la cabeza y no podía comprender cuál era el motivo por el que Ramón utilizaba el canto de la mesa como cenicero de urgencia si la casa estaba plagada de ellos. Cuál era la razón o el porqué lo hacía sistemáticamente…

SOBRE LA MARCHA: El Funeral

Jacinto Contreras cumplía los años el mismo día de su muerte. Y por más que le doliera los cumplía año tras año, sucesivamente, como todo el mundo, con la cansina cadencia de doce meses por año. Aunque él durante setenta y nueve veces más, hasta que la vida se aburrió y dijo basta, como acostumbra la vida a decir desde siempre. Era un faltón, insolente y deslenguado. Se pitorreaba con tanto descaro de sus paisanos, que muchos dejaron de hablarle por no sentir la vergüenza de verse acribillados por su verbo agudo en el momento más inoportuno y, sin embargo, no poder arrearle un buen golpe en esa bocaza que era lo que se merecía. Pero la ponzoña que alguna mala gente escupe a la buena gente y hiere tanto, que a veces es capaz de quedarse impregnada durante años. Y el tiempo no logra hacer olvidar ni perdonar. Y se quedaban con las ganas de arrearle y con la hiel en la boca. Alguno más harto era capaz de murmurar entre dientes la sin razón de la media hostia del tío ese y los más débile…

SOBRE LA MARCHA: Pequeña Morenita

Ha empezado a llover. Después de tantas semanas sin caer una gota de lluvia, de la sequía obstinada, el cielo se ha oscurecido y el viento ha empezado a arreciar. Todo apunta a una gran tormenta de verano. Mamá ha ido a recoger la ropa tendida, como una loca, parecía que le iba a dar algo, y en un santiamén, estando las dos cuerdas a reventar, quedaron vacías y temblonas. Y todo en un pispas. Y me preguntaba si mamá tenía algo de mágica por lo rápido y bien que hacía las cosas. A su lado todo parecía fácil. El tendedero se halla en la azotea dos pisos más arriba de donde nosotros vivimos y consiste en dos cuerdas colgantes, colgaderas o colgonas, nunca supe porqué mamá las llamaba cada vez de una manera diferente, de lado a lado de la pared .…Todo ha quedado en un agüilla de nada, parecía el fin del mundo a tenor de la oscuridad tan profunda que se había hecho a las cuatro de la tarde pero otra vez, como en estas últimas semanas han caído del orden de cuatro gotas por metro cuadrado, …

SOBRE LA MARCHA: Indifícil

Indifícil! Repitió Raúl en voz alta la palabra que acababa de oír. ¿Indifícil? Continuó diciendo en voz más baja y repetidamente, como para poder sacarle algún significado más allá de lo simplista. Indifícil Masculló aseverando Raúl la palabra unas cuantas veces más como si quisiera grabárselas a fuego en su cabeza. No tanto porque fuera nueva para él, como de hecho lo era y sin contemplar la posibilidad de que lo fuera para todo el mundo, si no porque siempre se sorprendía de la capacidad de Andrea por inventarse cosas a la vez que daba la explicación académica: Dícese de un momento difícil en sí mismo. Esta podría ser una nueva palabra del diccionario. Gracias por el regalo Andrea. Raúl se apostaba en la barra del bar acodado y con su vaso de cerveza entre las manos frotándolo con cuidado para atemperarla y para no derramarla. Era verdad que a él nunca le gustó la cerveza muy fría y mucho menos helada como era costumbre tomarla en esta parte del mundo, y le importunaba que en los ba…

SOBRE LA MARCHA: El transeúnte

A Ramón le gustaba la calle ahora más que nunca porque disfrutaba de todas las variedades que había adquirido en color, en olor, en alegría, diría más, incluso en descaro. Notaba olores que eran desconocidos para él. Aromas intensos, tan dulces que llegaban a ser empalagosos. Atravesando barrios sentía trasladarse a diferentes partes del mundo. Era como su manera de viajar. En sus años vividos no había tenido la oportunidad o la curiosidad de salir a ver mundo y ahora se encontraba con que el mundo había venido a él y lo disfrutaba como el mejor de los viajeros. Le sorprendía, más que por él mismo, por lo que oía comentar a las mujeres del barrio, mujeres curiosamente no tan mayores que se daban alegremente a la crítica despiadada de tanto descaro, de tanta carne suelta. Le sorprendía el desparpajo en el vestir de algunas ciudadanas que reivindicaban alegremente su lozanía en sus lorzas por entre las apreturas de sus minúsculas camisetas o sus pantalones, de cualquier material del que…

CUADERNO DE NOTAS: carta a los nuevos indignados

Ahora sois vosotros los indignados. Los que habéis provocado esta debacle. Los que os habéis cargado el sistema. Los verdaderos, los auténticos, los inimitables anti sistemas. Teníais todos los datosy el poder para usarlos bien y sin embargo, ¡una pena!…Vosotros, y digo todos vosotros, habéis ejercido el poder desde la democracia: algunos antes, y ahora os indignáis de los verdaderos indignados. Os asustáis por si ejercen el poder sin saber hacerlo, ¿acaso vosotros lo habéis ejercido sabiéndolo todo? Tal vez os asustéis de que lo hagan mejor y teméis perder durante muchos años, lo que siempre habéis creído que es vuestro. Es el miedo de que lleguen los radicales arrasando. ¿Los radicales? Estáis llenos de perjuicios no cabe duda. Si no son estas las razones de vuestro sufrimiento repentino ¿Qué razones son? ¿Por rabia de haberlo hecho tan mal?Habrá que penar unos añitos, es lo justo. ¿Tal vez os importa que lo hagan peor que vosotros y lleven al país a la banca rota? ¡Qué dos palabras…

SOBRE LA MARCHA Te lo juro por dios

Te juro por dios que no hay quien ande fuera de nuestras calles. Vi unas medias negras colgadas de la rama de un árbol. Quien se las dejara ahí y el porqué, será motivo de otra de nuestras grandes discusiones y de alardes imaginativos, pero la verdad nunca la sabremos. Nunca. Y no será porque no nos mueve la curiosidad. Todas las personas que pasaban se quedaban mirando como si fuera la obra de un artista puesto, subrepticiamente, para sorprender al paseante. Tal y como se concibe ahora todo tipo de arte. Sorprender. Y las caras denotaban todo tipo de pensamientos desde la risita picarona, pasando por la mueca de extrañeza y terminando por la cara más desagradable de desaprobación de ¡adónde vamos a ir a parar! Lo que parecía claro es que a nadie le resultaba indiferente y el artista debería de estar satisfecho por eso. No pienso en los comentarios jocosos unos, sutiles otros. Unos verdes y otros inocentes. No, en eso no pienso cada uno con los suyos. Pero sí pienso lo que pueden dar …

SOBRE LA MARCHA: Ernestina

En medio de la cama, con las dos luces de las mesillas encendidas, para que no haya más sombras que las sombras de sus propias manos, Ernestina va pasando con una lectura lenta, las páginas del libro. Lo devora con la devoción de lectora compulsiva. Sus contradicciones le hacen desesperarse. Quiere que acabe y no quiere que acabe. Siempre le pasa lo mismo con las novelas que lee: Ella es así. Lee y piensa a la vez y se incomoda y se enrabieta y las lágrimas le asoman, de cólera, de risa, de emoción, de desesperación. Está desolada porque todo lo sufre; no debía de haberse muerto grita y a sus quejidos María, su madre, sube corriendo las escaleras y entra en la habitación con el corazón en la boca y encuentra a Ernestina tapada con las sábanas. ¿Qué estás leyendo cariño? Tienes que dejar de leer cosas tristes, te lo he dicho mil veces. A ver dime que lees. Se ha muerto, mamá, contesta. ¿Cuántas veces va a tener que morir mamá? Es mejor que la gente no lo lea porque se muere cada vez qu…