jueves, 31 de julio de 2014

SOBRE LA MARCHA: Presente de indicativo contra futuro imperfecto (Serie Metro)


          Ahí estaban las dos sentadas. Con la actitud paciente de todos los viajeros que un día tras otro cogen el metro para dirigirse del trabajo a casa y de casa al trabajo, a estas horas, en este Madrid cada vez más difícil de vivir, cada vez más complicado para moverte en los transportes colectivos subrepticiamente mal gestionados. Tal vez preocupados sus laboriosos gestores, en mirar otras cosas, lo de sus cuentas, lo de sus ahorros. Potenciando la desaparición de lo público en favor de lo privado. De sus cosillas digamos: Despedir, contratar empresas de mantenimiento que a su vez subcontratarán, y diluyéndose lo que funcionaba en una apatía, en una herida abierta para que entren los gérmenes. ¿Limpieza? no mucha, ¿Seguridad? mucha, inspecciones al viajero cada vez  más frecuentes para que no se les cuele nadie y sin embargo nadie parece preocuparse de que sus instalaciones funcionen. Y el ejemplo más sufrido es de las escaleras mecánicas que cada vez se averían más a menudo y cada vez tardan más en arreglarlas. Pasaban horas desde que se estropeaban hasta que lo arreglaban. Ahora son días sin funcionar y el billete cuesta más caro y para colmo de males alguna vez se acentúa con la desidia de quién debe de poner esas escaleras en marcha con el criterio lógico a favor de los que tiene que subir, en vez de los que bajan. Y así te encuentras con viajeros cargando con maletas que casi no pueden con ellas  refunfuñando cagándose en el parentesco de alguno de los organizadores de ese fiasco. Eso sí en varios idiomas. Serán pocos los que se empeñan en hacer las cosas mal, pero les sale de maravilla...No paran de cuchichear en voz audible que casi deja de ser un cuchicheo normal para convertirse en todo un discurso sobre método y moral en el trabajo. Son dos señoras mayores con buena planta y que parecen acostumbradas a abordar cualquier tema que les venga en el momento. No hay suficiente plantilla, me dice mi hijo que le dice un compañero de trabajo que tiene un amigo que su cuñado trabaja en el metro y que está muy puesto en estos temas. Por la cuenta que le trae asevera la más delgada como con ganas de seguir escuchando la conversación. Para las revisiones de las vías como de los trenes o los vagones o coche, como le llama la voz cálida que te avisa de no introducir el pie donde no debes, ¡miedo me da  pensar en la falta de mantenimiento! seguía diciendo la más gordita de las dos con el pelo gris animada a contar todo lo que sabía supuestamente al verse jaleada por la amiga. Y no tengas que desplazarte si dependes de los demás para moverte...
        ...Ahí estaban las dos sentadas. La una muy fina de modos y de forma, con pantalones estrechos lleno de flores pero no de colores llamativos, una blusa lisa de color hueso de manga larga con el pelo negro y planchado, que yo deduzco, porque no sé, pero me pega, con el pelo crespo y poco o nada aceptado por ella. Largos momentos mirándose al espejo después de la ducha y con las tenazas incandescentes para luchar contra el pelo tan rizado y que odia tanto. Nadie sabe que tiene pelo rizado, nadie excepto ella y su madre y alguna buena amiga. Y que no para de recriminarle que se va a quedar sin pelo de tanto calor que le das. Y tan horrible te parece tu pelo hija de verdad que te lo vas a acabar quemando…de labios finos, le daban un aspecto lánguido. La otra, la del otro extremo de la bancada, una chica rubia de peinado reciente de peluquería con rasgos más duros y labios gruesos de pantalón leggin verde llamativo. Miraban las dos el móvil con caras de curiosidad y a veces solo sonreían. Las manos delicadas de las dos hacían sugerir un trabajo de oficina limpia nada agresivo. O de profesional. La única que llevaba anillos en los dedos era la chica delicada. En medio de ellas una mujer mayor muy rubia de peluquería, bien tintado y un vestido verde y de piel muy morena, casi excesiva. Miraba a todos los lados allí donde oía un ruido más alto que otro. Parecía no querer perderse nada de lo que pasaba para poder encontrarse con algo curioso de lo que poder contarle a Yaya Esperanza, a la que iba a visitar una vez por semana todos los sábados o viernes por la tarde desde que no hubiera más remedio que internarla en aquella residencia. Y era su yaya la que la crió desde bebé una chica de las venidas del pueblo para trabajar en casa de sus padres y ganarse unas perras para poder ir tirando toda la familia que era a donde iba a parar todo o casi todo lo que ganaba sirviendo. Salir del entorno para poder labrar futuros imperfectos por culpa de estos presentes de indicativo tan efímeros como cualquier presente de indicativo que se vuelve pretérito en un santiamén…vade retro.

viernes, 25 de julio de 2014

SOBRE LA MARCHA: En pago de prenda, besé al abuelo

          Tan solo Levanté la vista un momento y vi a ese hombre sentado en la terraza de su casa leyendo un libro apaciblemente. Ella aparece y le besa en los labios. Tal vez un beso más largo de lo habitual en la despedida de me voy a la cama y hasta mañana. Por eso tal vez me quedé observando esa terraza de la casa frente a la mía, en el tercer piso o mejor dicho, en el segundo balcón desde el suelo de la calle. Ella se da la vuelta y desaparece del escenario y él se queda mirándola y pensando que lo que va quedando de su bonito cuerpo es el producto del paso de la vida. Ella todavía se conserva bien, pero él está bastante peor que casi no se puede ni mover. Donde cae se apalanca y no se menea, o lo tiene que pensar mucho, por eso siempre antes de sentarse revisa que no se tenga que volver a levantar en un largo rato. Por lo menos la necesidad de ese momento y bien meado...Piensa que su libido la tiene por los suelos y que necesitaría una buena inyección de hormonas o directamente una limpieza de sangre, si con eso fuera suficiente para que se le arreglara y que no dudaría en pagarlo para que se lo hicieran. No tiene mucha idea de asuntos médicos y siempre ha rechazado hablar de esos asuntos desde que vio sin poder evitarlo la muerte de su abuelo en aquella cama tan desmesura para él, tan niño por aquél entonces, pero esa imagen tan tensa que se vive en esos momentos y lo que se escucha de los mayores “respira con dificultad pero respira”. Y en un momento, en el que él precisamente él y no su hermano mayor o su hermana mucho más mayor tenía que pagar una prenda. Al pequeño, al que le tenían que ayudar para alcanzar la mejilla del abuelo que estaba muy complicada de besar porque estaba como hundida toda la cara en su pecho, a él, le toca la prenda del beso. Años después supe que no era un capricho del enfermo que se vuelve arisco porque no quiere ser besado en esas condiciones, como nos imaginábamos los tres, sino que entendí que la vida por mucho que tomes los medicamentos y sigas estrictamente un tratamiento médico estricto, al final, te conviertes en alma, que era lo que decía mamá cuando contestaba a cualquiera de los hermanos tan asuntados por esa nuestra primera muerte en casa. Tengo que decir que el beso al abuelo segundos antes de su muerte o estando ya muerto cuando yo le llegué a besar, era el pago a una prenda que había perdido y como castigo se me puso el ir a dar un beso al abuelo moribundo, cosa que ya últimamente no nos dejaban hacer. A ninguno nos daba asco o rechazo el besar al abuelo aunque sabíamos que estaba muy malito nunca supimos cuándo se iba a morir en el caso de que se pudiera saber. Ni tan siquiera si se iba a morir, pero me tocó a mí y nunca sabremos si le besé inmediatamente antes de morir o segundos después de su muerte…Mis hermanos se estuvieron riendo de mí durante largo tiempo, supongo que para quitarse ellos el miedo, o lo que me pareció a mi excesivo e incluso daban supuestas arcadas recordándolo y me hacían de rabiar diciéndomelo en voz alta, cosa que a mí me molestaba mucho “has besado a un muerto, se te van a pudrir los labios. Has besado a un muerto, se te va pudrir la lengua. Has besado a un muerto, se te van a caer los dientes” y encima con soniquete como las tablas de multiplicar en el colegio. Soniquete que se me quedó tan grabado que se me olvidaron las tablas y cuando tenía que cantar los números siempre me venía lo de "has besado a"...me martilleaba sobre todo a la hora de dormir y me quedaba eternamente despierto o me hinchaba a llorar y a llorar de pánico que me entraba de verme en aquél estado en el que aseguraban cómo me iba a quedar por haber besado a mi abuelo recién muerto. Y no había momento del día que no apareciera frente a algún espejo observando el deterioro a que se me había condenado. Claro está que a ninguno de ellos se le ocurría decirlo con un tono de voz tan alto que lo pudiera oír ningún adulto porque la azotaina estaba asegurada. A lo largo del tiempo y en nuestra edad adulta y cuando nos reunimos todos los que vamos quedando y las nuevas incorporaciones, lo seguimos recordando y se siente un orgullo tal vez desarrollado donde se guardan los buenos recuerdo: desde la tontería de las arcadas hasta por haber sido el último que le besó en vida o el primero que le besó en su muerte. Todos los años brindamos por él y todos los años recordamos esta anécdota que revelo ahora ante todos…

lunes, 21 de julio de 2014

SOBRE LA MARCHA: Domingo maldito domingo (Y tres)

  
          Se levantan casi agotados y medio desnudos. Se ajustan la ropa y se sacuden con las manos todo lo que se les ha ido pegando: Las zapatillas llenas de tierra, el cuerpo lleno de pajas, del polvo de la tierra y no se sabe cuántas cosas más, que tendrán metido y que no saldrá bien, hasta que no se metan en la bañera, cuando su madre les diga chillando - chicos hora del baño – y se lancen los dos de la piedra dando un brinco y como siempre alguno de ellos gritará - a ver quien llega antes. Siempre juegan a ver quién es el mejor de cualquier cosa. Ellos lo pasan bien. Y su madre les dice que son campeones sobre todo en traer la ropa que traen que parece que han estado en la porquera al cuidado de los cerdos de la señora María, seguro que ganáis los dos a cualquiera de vuestros amigos. Incluso a los cerdos, gruñía delicadamente con una media sonrisa en los labios mientras hacía el comentario y les daba un cariñoso azote en el culo según pasaban por la puerta de la casa. Andad derechitos al baño cochinotes que venís como para no tocaros. A lo que Loren, siempre provocador, se giraba para darle un beso y ella lo rechazaba y le decía que cuando le reluciera la cara y el resto del cuerpo…
       ...Se levantan casi agotados y medio desnudos. Se ajustan la ropa y se sacuden con las manos todo lo que se les ha ido pegando y vuelven a su antigua posición en las piedras cuando consideran estar suficientemente limpios, después de sacudirse toda la ropa con las manos tan negras, que lo dejan mucho más sucio, si ello es posible, en tan poca tela. Dan un salto hacia atrás y ponen el culo firme equilibrándose con las palmas de las manos al unísono. Pasan unos segundos sin decir nada y es como si volviera otra vez el domingo aburrido, la tarde abúlica, que durará lo que tarde en volver a ocurrírseles algo, o cuando pase algo. Ella ya no vendrá, piensan sin decirse nada.  En todo caso no tardarán demasiado. La merienda llega pero antes se lían con una fila de hormigas y les montan, como expertos ingenieros, muy cuidadosamente, una autopista y se van tan contentos a disfrutar de su merienda. Engullen como niños hambrientos, los preadolescentes, la onza de chocolate y el trozo de pan, que hoy es lo que toca, como si se les fuera a quitar pero sigue el juego eterno de a ver quién se lo come primero y es el primero en salir y sentarse en la piedra y…
          Domingos malditos domingos de la infancia y de la adolescencia recién estrenada, todavía de pantalón corto y de pan con chocolate. Largos domingos vespertinos con la canícula dando fuerte sobre las cabezas llenas de sueños, ilusiones, fantasías. Largos domingos vespertinos con el frío helador sobre esos verdugos de lana gruesa de color azul y que picaba como un demonio, pero tan llenos de sueños. de ilusiones y de fantasías. Domingos añorados por el paso del tiempo, atenuados por los buenos recuerdos. Qué pocos domingos quedaban así. Qué pocos domingos quedan…

viernes, 11 de julio de 2014

SOBRE LA MARCHA: Domingo maldito domingo (Dos)

          Vuelve la desolación, el momento divertido ha pasado como una exhalación. Nita no pasa, ni pasa nadie, ni pasa nada. Los otoños en el pueblo son duros pero los inviernos lo son mucho más. Hay días en los que no se puede salir de la casa y en que los autobuses de línea ni pasan. No hay vida en la calle, la gente no sale ni para ir a la iglesia. Bueno es que el cura tampoco puede subir, pero vamos que se hace largo muy largo excesivamente largo para todos pero para los adolescentes, los pocos que hay, cada estación, es toda una vida.
          La adolescencia, la fantasía, las ganas de pasarlo bien aunque sea a su manera, hace que ahora sea Isi el que pegue un respingo y salte a la tierra mientras le informa a Loren que va a echarse un meo. Se baja la bragueta contra esas piedras que les asientan, a lo que Loren le dice que espere que él también quiere y ya no hay piedra a la que mojar si no que se hace una raya en el suelo y se ponen los dos pies pegados a la raya y a mear lo más lejos posible. Gana Loren a lo que Isi le responde con -gana el que eche el lapo más largo. Loren dice que ese es otro juego que la del meo la ha ganado él. Isi no tiene más remedio que aceptarlo porque se ha quedado, por mucho, demasiado corto y es que él ha meado sin ganas y se lo ha dicho. La próxima seguro que te gano pero tengo que beber mucho para que me salga con fuerza como siempre. - Anda ya que siempre te gano, - de eso nada siempre te gano yo a ti. Hace otra raya en el suelo una vez que ha alisado un poco el terreno con el empeine quitándole las impurezas para que la raya salga perfecta. Empiezo yo dice Isi. Adelanta el pie derecho rozando con la punta del zapato la raya hecha. Loren mira que todo esté correcto y le da la salida. Ya. E Isi echando el cuerpo hacia atrás. Curvando lo más posible la pierna izquierda, lanza aquello mientras que Loren lo persigue con la mirada y con el cuerpo para ver exactamente dónde cae y pone un palo a modo de referencia. Hacen la misma operación pero ahora cambiándose los papeles. Loren se arquea peor y tiene menos fuerza para la expulsión siempre ha sido así, desde que una afección pulmonar le tuvo en reposo durante los meses del invierno de hace ya tanto que ni él mismo se acuerda, pero que nunca se acabó de curar del todo y ahora era cuando mejor estaba. Por eso Isi siempre quiere jugar a eso porque sabe que le gana. No hace falta seguir la jugada ganador absoluto en esta prueba Isi y levanta las manos en plan campeón. A lo que Loren le responde que al meo ha ganado él e Isi le recuerda que lo último es lo que vale y Loren de eso nada todo vale y que si tú, que si yo, acaban revolcándose por el suelo agarrándose lo más fuerte que pueden. Porque todo lo hacen con mucho ímpetu como si les fuera la vida en ello y es que a ninguno le gusta perder. Se ríen no paran de reír, de chillar cuando uno le agarra al otro más fuerte y se empujan en el suelo y ruedan hasta que las fuerzas les fallan y acaban los dos agotados con las respiraciones tan rápidas que parece que se les va a salir el corazón del pecho y se quedan un rato mirando el cielo. - El primero que vea una cosa rara en el cielo gana - y Loren dice - veo moscas, y yo pero eso no vale no seas tramposo digo algo como un avión o un pájaro grande o algo que se mueva en el cielo que sea raro. Vale. y se quedan un tiempo como adormilados. y con las manos casi juntas. Se protegen, se quieren, se cuidan, siempre ha sido así desde que Loren enfermó y requirió cuidados por parte de todos. Especialmente de Isi...

lunes, 7 de julio de 2014

SOBRE LA MARCHA: Domingo maldito domingo (Uno)

          Los dos, sentados en el muro de piedra con las piernas colgando y alimentando futuras varices. Los dos sentados, sin saber muy bien qué hacer, sin saber cómo pasar esa tarde de domingo tan anodina. Triste preludio de una nueva semana que empieza  en ese mismo momento, cuando parece pararse el reloj en la mortecina hora de la nada, porque nada pasa. Tardes de domingo tan semejantes, tan duras, parecen anunciar el comienzo de nuevas tristezas, de cansancios nuevos, de más semanas sin esperanza. O nada de lo dicho, tan solo tristes y largos días acompañando los pardos otoños y grises inviernos con la sola ilusión, con la única ilusión, de ver pasar cuanto antes estas estaciones rotundas y poder ver el sol y sentir su calor.
          Los dos, sentados en el muro de mampostería de piedra. Lorenzo empieza a agitar sus piernas de un lado para el otro y golpea una y otra vez las piernas de Isidro que al principio no se da cuenta de la provocación que le infiere. Pero solo pasan unos pocos segundos cuando él empieza a hacer lo mismo. La batalla de piernas ha comenzado y es ya un hecho tan evidente que termina cuando uno golpea desmedidamente al otro haciéndole chillar de dolor. "Joder tío en la espinilla duele". Y salta a la tierra para tocarse repetidamente y así tratar de aliviar el dolor. Isidro queda sentado mirándole y rompe ese momento con un sonoro eructo tomando carrerilla y lanzado como si hubiera tirado una piedra lo más lejos posible a lo que Lorenzo le responde con una carcajada tal, que se le afloja el culo y le sale un sonoro pedo inacabable cuanto más se ríe, lo que provoca la fiesta total en esos dos muchachos tan aburridos hasta hace un momento. Acaban medio agotados, con dolor de tripa y Lorenzo ya más relajado, se vuelve a sentar dando un salto mientras en su rostro quedan los restos de las carcajadas. Mira a Isidro y le empuja con el antebrazo y él lo encaja con la buena disposición del que sabe que le ha debido de doler la patada de hace un momento. Risas flojas, risas nerviosas, risas de adolescentes prematuros aburridos en una tarde de domingo cualquiera. Confían que pase algo fuera de su burbuja, que pase alguien para poder mirar y si puede ser y ya que se puede pedir que pase Nita que es la más guapa y a la que les gusta a los dos. Bueno Loren es más pequeño y no se fija demasiado pero admite que su hermano tiene buen gusto porque sí es guapa, pero vamos - para ti - le dice siempre a Isi. Sí, es muy guapa y le gusta mucho. La verdad es que Nita gusta a todos ellos. Es la que más veces ha sido la reina de las fiestas y eso por algo será. Es muy guapa desde luego y es fácil que todos miren a Nita como su novia y que no solo lo piensen si no que sean capaces de decirlo en voz alta. Señal que todavía en lo tocante a ese tema pueden seguir siendo todos ellos amigos. Aún no ha llegado el momento…