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Mostrando entradas de diciembre, 2017

SOBRE LA MARCHA: El saxo

Maldito lunes. Temía que llegara el momento en que sonara el móvil y apareciera su nombre. La persona que, aún no deseándola realmente ningún mal, no quería volver a ver en mi vida. Y es que durante un año entero me había enamorado del sonido más intenso que había podido escuchar. Era un quejido, era una súplica, era una necesidad de hacerse oír que yo le proporcionaba tan solo con apretarle en mi pecho y acercarme a sus labios y besarlo y él conseguía penetrarme con sus notas, como si me estuviera hablando en un susurro. Un sonido emotivo, intenso, de los que llegan, de los que calan. Maldito lunes apareció en pantalla el nombre del dueño de mi saxo, del que adopté como mi saxo…Sí, sé que no tengo ningún derecho a hablar así, pero no puedo evitarlo y muero de ganas de volver a tenerlo. No otro cualquiera sino el mío por derecho propio…Han pasado unos cuantos años, casi demasiados y espero que lo hayan tratado bien. Estará igual de brillante aunque seguro que mucho menos mimado y lo re…

SOBRE LA MARCHA: Inocencio

Al pobre Inocencio se le fue la cabeza, según se rumoreaba por todo el pueblo después de su muerte. Una muerte repentina y poco explicable si no fuera porque era Inocencio y de él, se hubiera podido esperar todo o casi todo o cualquier cosa. Esa enfermedad corta le retuvo en vida muy poquito tiempo. Los más viejos del lugar decían que el mal que le llevó a la muerte, no era otra cosa que lo que engendró su madre de ese padre tan deshumanizado que tuvo, calificativo que era un verdadero eufemismo ya que fue durante toda su vida una mala persona y consiguió que le tuvieran tanta inquina que le mataron con un ensañamiento que ni en tiempos de la guerra se recordaba aquello. Eso sí, nadie supo quién lo hizo. Se llegó a decir que eran gentes de otros sitios, de lugares lejanos y a nadie sorprendió estas afirmaciones a tenor de lo que todo el mundo pensaba de él no sin razón. A su muerte hubo un suspiro de alivio generalizado en todo el pueblo. Las gentes asistieron a su entierro no tanto p…