domingo, 21 de febrero de 2010

DEL CUADERNO DE NOTAS

3 de Noviembre del 89
De momento y sin que a lo mejor sirva de precedente le estoy echando fuerza de voluntad al asunto y aquí estoy todos los días luchando, gozando, trabajando en el solitario oficio de escribir. Quiero escribir. No quiero dejar de hacerlo. Solo quiero trabajar en lo que yo considero como el trabajo más importante...Algo parecido debí pensar cuando contaba con quince años de edad y escribí un relato que me supuso la pérdida automática del curso y la expulsión voluntaria del colegio y de los estudios y me dedicaron al trabajo como la única alternativa a los estudios y como lo que era, como un castigo. Un castigo que recibí, gustoso, porque el colegio y su trajín de estudios y de salir tarde por las tardes y vuelta a casa a preparar las lecciones del día siguiente no me iba nada bien. No me dejaba margen para dedicarme a lo que para mí, en esos momentos de enfermo adolescente, donde te juegas el futuro sin saberlo, lo más importante que podía hacer era escribir. En fin los errores en la vida son duraderos y se pagan demasiado caros. El trabajo no era duro y sobre todo que no había que hacer nada una vez salías de él. El resto de la tarde libre hasta el día siguiente. Plena felicidad, algo de dinero en el bolsillo para tabaco y cañas y escribir todo lo que se me antojara hasta cansarme. La decisión de la primera novela o sacar el curso estaba tomada. Ahora lo sé: El tiempo limpia de impurezas el cerebro. Me equivoqué de mes o de año. Hubiera sacado el curso y me hubiera puesto a escribir lo que hubiera querido en las largas vacaciones de las que disfrutábamos todos los años sin excepción. Me dediqué en cuerpo y alma a sacar adelante aquella magnífica proeza de inventar una novela. En mi inconsciencia me lo pasé bien. Conforme la construía me iba interesando más. Estaba involucrado, volcado hacia esa idea. Me obsesioné. Las clases pasaban intentando construir los personajes o sacándolos de cualquier enredo. Sintiéndome manipulador de vidas, de sentimientos. Siendo el dueño y señor de los tiempos, de los lugares, de la acción, de su felicidad o de su mal destino o incluso de su muerte. A mí me iban a hablar de Dios, esos curas…La novela la terminé justo en el momento en el que recibía el bombardeo de suspensos nunca dados a ningún alumno. Todo un éxito...

sábado, 20 de febrero de 2010

SOBRE LA MARCHA: La cosa

La llave entró en la cerradura y giró sin dificultad. Si no era esa mi llave, entonces había bombines iguales que se podían abrir con llaves distintas. Del mismo modo se debe suponer que encontrándome tan perjudicado por la ingestión excesiva de alcohol no me di cuenta de nada. A la mañana siguiente intentando aliviar los efectos tan agresivos de la noche anterior y tumbado en el sillón, me llamó la atención el llavero que colgaba de la llave que estaba puesta en la cerradura de la puerta de mi casa. No era mi llavero. En mi vida había tenido un llavero igual que ese. Era una especie de cabeza grande de conejo o de oveja. Grande y pomposo. Blanco-sobado. Me acerqué a la puerta para constatar o para cerciorarme que aquello no era producto de mi imaginación ahogada por el güisqui. Era. Era oveja, grande, pomposa, blanca y sobada. Me dirigí a la habitación y a pesar de no ver ningún bulto aparente tiré de las sábanas hacia fuera de la cama a ver si la dueña de aquél espantoso objeto estaba plácidamente durmiendo en pelotas sin mi consciente permiso, no tanto por hacerlo en pelotas, que yo también lo hacía, sino por hacerlo en mi cama. Joder no había nadie. Aún, hubiera podido explicarme que la llave se la hubiera dado a la persona con la que me hubiese enrollado a sabiendas de que iba a pillar un buen pedo, que la hubiera puesto en su espantoso llavero y que al traerme a casa se la hubiera dejado colgada en la cerradura…En el cuarto de baño…entré y tampoco había nadie. Joder no puede ser. Todo un enigma para los estudiosos de los misterios. Sonaron unos golpes fuertes en la puerta de entrada y que me alarmaron tanto que pegué un ligero brinco, lo suficiente como para tirar un buen trago de café en la alfombrilla del baño, por supuesto de un color blanco impoluto. No sé qué hora era y aunque no debía ser muy pronto, sí lo suficiente como para golpear las cosas de esa manera tan, tan alarmante. Lógicamente abrí y allí estaba mi ex Eva que se había dejado las llaves puestas y venía a recogerlas. Eran de ella. Empezaban las cosas a tomar forma, como a encajar. Yo allí en pelotas en el descansillo del piso, con la puerta medio cerrada como queriendo ocultar a alguien ¿coño a quién?, con la taza de café en la mano tratando de taparme la cara de bobo, mirándola a los ojos con cierta curiosidad como no creyéndome esa aparición y toqueteando el asqueroso llavero para sacarlo de la cerradura y dárselo a su legítima dueña…porque claro con la trompa que traías ayer cualquiera te hubiera dejado tirado durmiéndola en el felpudo de casa pero por respeto a tu hijo no lo hice aunque me arrepiento. Coño de todo me arrepiento y es que soy gilipollas ya me lo decía Pili (su amiga íntima: una víbora), este en cualquier momento se te presenta con la lágrima floja y tú que la tienes aún mucho más floja le dejas pasar y se te apalanca. No seas imbécil y hazme caso por una sola vez en tu vida. Y mira solo te digo una cosa.- Esto ya lo decía con el dedo amenazante y muy cerca, demasiado cerca.- Para cuando venga de trabajar espero no verte por aquí y a ver si te olvidas de esta dirección o es que siempre coges el mismo taxi cuando estás borracho. Y a ver si haces más caso a Luisito cuando estás sereno y puede disfrutar un poco de tu pensión que hace unos meses que no sabemos nada de nada. Y tápate esa cosa que te vas a resfriar. Me echó tal mirada de... como de...cómo diría yo...de desdeño tan cruel que en un acto reflejo el resto del café cayó a mi cosa y al felpudo pasando por los dedos de los pies antes de que la taza fuera al nuevo lugar para ser tapada. El café, menos mal, estaba frío después de tanto quebranto. Sin duda era mi ex casa, mi ex mujer, mi ex cama y mi ex mundo. La llave de la casa estaba sin duda en mi manojo de llaves que las tendría al retortero y que también sin duda habría abierto con ellas. Pero no me acuerdo. Que fácil resulta todo cuando hay un buen razonamiento. Ves estoy aquí porque me trajeron mis piernas. Entré en la casa que ha sido mía hasta hace bien poco y me quedé pillado cuando vi la monstruosidad que colgaba de la cerradura. Solo eso y lo demás una estupidez…

miércoles, 10 de febrero de 2010

SOBRE LA MARCHA: Noche mágica

Son las cinco y media de la madrugada del día de Reyes y no consigo conciliar el sueño. Algo me lo ha perturbado: un sueño, un mal sueño...Salgo pitando con el coche hacia un pueblo cercano en busca de mi hija que entre sollozos me llama al móvil diciéndome que le han robado su coche: las dos de la mañana. En el cuartel de la policía local nos indican que ha sido retirado por la grúa para dejar paso a la caravana de Reyes Magos. Que si fue debidamente anunciado con cartelería al efecto, que si hay que leer los carteles que se ponen. Y que de ahora en adelante las farolas de ese ayuntamiento no solo sirven para alumbrar sino que hay que leer los bandos del ayuntamiento y las prohibiciones de la policía local: la farola del aparcamiento de una estación de autobuses que normalmente se va con el tiempo suficiente como para leer, charlar y tomarse un café mientras que llega el autobús...que si queremos retirar el coche hay que abonar la tasa de retirada de la grúa y la multa correspondiente por la denuncia de la policía. Total que unos doscientos euros de vellón como regalo de los Reyes Malos. En fin aguantar estas cosas en un país que se declara aconfesional, cuando se sabe que los reyes son un engaño, una filfa para los niños, un roto espectacular para los padres que se ven inmersos en el engaño. No debería de pasar estas cosas en un país civilizado...Después de mil y unas palabras para tratar de convencer...nadie es responsable...retiramos el coche abonando la cantidad solicitada dándole las gracias a la policía por cumplir tan escrupulosamente la legalidad vigente...esperando que midan por el mismo rasero a todos los ciudadanos sin excepción y que el cumplimiento de esa obligación, la de recaudar, no les nuble el proceder por lo que se supone que están y sirven: ayudar a los ciudadanos arrestando a los malos y protegiendo a los buenos. Qué decir de ese alcalde que parece ser el culpable de estas y otras cosas en ese municipio tan bonito que era cuando pequeño y tan mal desarrollado de mayor. Terminé deseándole lo peor a ese ser que, en contra de lo que se pueda pensar, no es una mala enfermedad. A esos cabrones los que más les puede joder es que se arruinen. Me desvelé a las cinco y media de la mañana de Reyes. Todo un sueño...

sábado, 6 de febrero de 2010

SOBRE LA MARCHA: El listo más tonto

El que te cree más tonto de lo que eres es porque se cree más listo de lo que es...Lo tenía que decir. Hay un tipo en el trabajo que, en cada sitio seguro que hay un tipo igual o parecido, no solo se cree más listo que nadie si no que lo proclama en cuanto puede. Es el más listo de su especie laboral y además su listeza le llava a estar por encima del bien y del mal. Su ámplia gama de hechos despectivos para con los demás demuestra su versalitidad como cabrón, como hacedor de daños morales, fué, en su momento, el jefe de los cabrones pero en la actualidad no tiene mando en tropa...permanece agazapado, al acecho, espectante. Es un espanto verle por los pasillos lentamente arrastrando los pies, con las manos metidas en los bolsillos mirando con aire de suficiencia a un lado y a otro, provocador. Apucherando los labios como queriendo dar besos a todos los que menosprecia, lentamente con una cadencia cansina entre paso y paso. No teniendo ninguna prisa. La mayoría piensa, que no dice, que tiene la velocidad y el aspecto del que no tiene nada que hacer. Es un claro candidato a ser asesor, sesudo, asexuado, sin trabajo. Es penoso ver cómo las personas se dejeneran enajenándose. Hay que ver cómo es la mente y los malos tragos que nos hace pasar...

miércoles, 3 de febrero de 2010

SOBRE LA MARCHA: De lluvia nada

Y decían que iba a llover. Nada más lejos de la realidad. hace un sol de alucinar para las fechas en las que estamos. Y dicen que cada vez son más fiables las predicciones. Será verdad, no seré yo quién lo discuta, pero hoy desde luego se han lucido. Salgo forrado de casa para combatir ese frío intenso que iba a dejar vacío de viandantes Madrid y tengo el sol radiante pegándome en toda la cara y me tengo que desprender de gorro, bufanda, guantes y porque es exagerado quitármelo todo. El autobús lo sustituiré por una caminata hasta el trabajo como si fuera primavera. Y no me tomo una cerveza porque no es la hora pero como siga haciendo esta temperatura a la salida del curro me la tomo en una terraza, que alguna habrá. La gente no pierde ripio y si ve que hay clientes que demandan silla a la intemperie pues se les da silla y mesa a la solana del invierno. A gusto del consumidor. Y una cerveza con la jarra helada como a cuarenta grados. -Pero Manolo no necesitas nevera para tener las jarras tan frías. Pues la cerveza me la sirves también del tiempo que a mí tan fría no me gusta. -Mira que eres raro Alfonso tomarte la cerveza pedorra. -No creo que esté tan pedorra como tú dices pero ya sabes que no soy capaz de meterme ese líquido helado en el cuerpo. La prefiero así...Manolo se va a atender a otros clientes porque tampoco la conversación da para más...el sol no tiene mucha fuerza pero está ahí. ¡Qué gusto!