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Mostrando entradas de abril, 2017

SOBRE LA MARCHA: La terraza

Llevo viendo unos días la persiana de la terraza de la vivienda del quinto del edificio de enfrente, a medio bajar o a medio subir según se mire. Y francamente no me da buena espina. Y no es que conozca de nada a la anciana que vive allí, tan solo con el buen tiempo sale a dar una vuelta por la terraza de dos por tres, pero cada año de los que llevo, ha hecho la misma operación. A golpe de vista está tan vacía de plantas y flores como la mía: Imagino que pensará como yo: menos que cuidar y menos de qué ocuparse. Me lo recriminan por la sensación de aridez, de abandono que parece que da su falta y no lo discuto, pero sé que no me voy a ocupar de su cuidado y desafortunadamente no me ha dado por hablar con ellas, que siempre sería un consuelo, tanto como los que hablan con sus mascotas y dicen que parece que les entienden y que no les sorprendería si se echaran a hablar, cosa que podrían hacer en cualquier momento…
Con el buen tiempo, veía salir a la anciana. Abría la puerta de su terraz…

SOBRE LA MARCHA: Cabrón

No sé qué me pasa, pero no me encuentro nada bien. Llevo unos días que no levanto cabeza y las ojeras están empezando a aparecer y se me marcan demasiado en la cara y se me oscurece el rostro de tal manera que cualquier persona me lo nota y mucho más los allegados. Claro síntoma de que algo no funciona bien dentro de mí. Me asusta porque son los mismos síntomas que cuando estaba en el momento más álgido del sufrimiento y tenía en contra a mi gente. Trataba desesperadamente de convencerlos de que la persona que había elegido para mí no era tan mala, que yo le ponía en un estado casi desesperado sacando lo peor que él tenía escondido y le hacía perder el control de tal manera que ya no era muy dueño de sus reacciones. Yo, sin embargo, no tengo nada escondido, porque todo lo saco a la luz. Creo que no podría vivir ni un segundo con tanta mierda dentro de mí, aunque esa mierda se la diera a los demás: como dice un amigo: La mierda no se la niego a nadie. Pero ahora me doy cuenta de que sí…