Entradas

SOBRE LA MARCHA: Amadeo

Amadeo estaba embarazado, se lo habían confirmado los últimos análisis que se había hecho después de la prueba del test de embarazo comprado en una farmacia lejos de su casa para que no le reconociera ningún vecino y tuviera que responder mal a cualquiera de ellos. Prefería evitar antes que afrontar o como vulgarmente se dice prevenir que curar. Todo el mundo de su entorno incluido los vecinos del barrio que le habían visto nacer y lo sabían todo de todos. Si en algún momento tuvo dudas razonables, ya no. Tenía la evidencia de los análisis y eso era como dicen los católicos, palabra de Dios. Ahora solo faltaba esperar unos pocos meses para empezar a sentir esos síntomas que toda mujer embarazada podía tener o a lo mejor no tendría síntomas por ser hombre. Sería el primer hombre en sentir y el primer hombre en el que los científicos o los médicos tendrían que estudiar en profundidad para futuros diagnósticos para futuros tratados. Para poder hacer diagnósticos certeros en las futura...

SOBRE LA MARCHA: Libros usados y de ocasión

Siempre andaba buscando en los libros de segunda mano lo que para mí eran tesoros y siempre que iba, me encontraba con el mismo señor que hurgaba entre los libros como si anduviera buscando algo muy concreto. Como si buscara algo personal que perdió en un tiempo lejano y que le era de vital importancia. Se debía de pasar los días enteros metidos en la librería o simplemente era una coincidencia que fuera cuando yo iba; por lo general una o dos veces por semana. Me llegué a obsesionar con él. Me imaginé muchas cosas, hasta que era un fantasma salido de cualquiera de los libros y que podía tenerlo la librería como reclamo: que vivía allí. Aparecía como por sorpresa revolviendo una estantería, o con un libro en la mano ojeando con curiosidad o leyendo con mucho interés casi con fruición. O aparecía sentado en una escalera de tres peldaños de las tres que había distribuidas por toda la librería para poder acceder a los estantes más altos. Me pareció sorprendente que se manejara tan ági...

SOBRE LA MARCHA: Tirano

Escucho con verdadero deleite el concierto para piano y orquesta número cuatro de Beethoven que sale de las manos o de los dedos de Barenboim. Por cierto no tengo ni puta idea de este tipo de música. Por pura curiosidad me meto en internet y leo que su biógrafo un tal Emil Ludwig lo considera “El más perfecto concierto para solo instrumento jamás compuesto”. ¡Será una exageración! y si no, entonces he tenido suerte al encontrarme esto en el buscador. Es realmente bonito (no puedo expresarlo de ninguna otra manera debido a mi falta de conocimientos sobre música, solo digo que me ha gustado). Salgo a la calle para despejarme de este descubrimiento, después de haberme empapado del compositor Alemán tengo el propósito de ahondar en la música clásica y de leer y escuchar todo lo que pueda. En pocas semanas me pondré al día. Soy así, cuando me pongo con algo lo exprimo al máximo. Aprovecharé el tiempo que he perdido hasta ahora debido a mi falta de interés. Lo corregiré porque lo que h...

SOBRE LA MARCHA: Un capricho de la vida

Es un capricho de la vida decía con un suspiro una. O de la naturaleza respondía otra sin poder quitar los ojos de la recién nacida. Esta niña tan morena de pelo y tan blanquita de piel debería ser pelirroja o albina si también tuviera el pelo blanquito, decía la de mayor edad o la que al menos lo parecía sin que ello pudiera llegar a ser una grosería ya que la edad de cada cual, habían convenido entre ellas, era un asunto privado y cada una tenía la edad que quería tener, o siempre, o en cada momento y dependiendo de quién se atreviera a preguntar y según conveniencia. Estaban hartas de lo que les imponía el dichoso carnet de identidad. Tan raro añadía la aparentemente más joven, como ver a una niña muy rubia con la piel muy morena. Todas las señoras mayores estaban haciendo estos comentarios asintiendo en cada frase como si de una oración se tratase. Todas encima de la cuna de Alba con las sonrisas tontas de abuelastras recién estrenadas y de vez en cuando alguna de ellas más osa...

SOBRE LA MARCHA: Uf

No te has quitado ni las botas. Tú, que no haces más que entrar en casa y tiras los zapatos al aire sin mirar dónde caen y lo acompañas con un suspiro de alivio y alivias también la vejiga después de cruzar el pasillo corriendo descalza y diciendo ya no puedo más, me meo, me meo, me meo y sin cerrar la puerta del baño se oye un chorro como si se hubiera abierto un grifo y saliera el agua desesperada después de años encerrada dentro de la tubería y fuera una liberación. Esa misma sensación tengo yo cuando llego a casa desesperado por mear. La puerta de la calle ha quedado abierta ya la he cerrado como cada día, pero hoy no he recogido las botas que llevabas puestas y he empezado a poner orden en mi cabeza ante este momento de sobresalto mayúsculo. Hoy tampoco te has cambiado la ropa y lo primero que haces una vez aliviada cada día al llegar, es ponerte cómoda. Pretendes acaso terminar con tus costumbres, te has aburrido de lo mismo una y otra vez o ha sido solo hoy. Sabes que el rom...

SOBRE LA MARCHA: La indecisión

Dejó a Fernando frente a su casa como siempre decía él cuando se refería a la casa de sus padres.   Le dejó en la silla de ruedas después de sacarle del coche con mucho esfuerzo porque no cooperaba en nada. Maldita silla compañera de los dos durante estos malditos cinco años.  Fernando postrado físicamente para los restos y Sara postrada junto a él acompañándole   en su dolor y en su frustración también para los restos. No sabía cuál de las dos cosas podía llegar a ser más insoportable.  Se quedó en medio de la calle, con la mirada perdida a lo mejor sin entender muy bien qué hacía allí. Ella, supuso que no se daría cuenta porque había alcanzado una ausencia mental y corporal insoportable, como el que lo adquiere voluntariamente. ¡Con lo que había sido Fernando! Hacía poco menos de dos años que se había abandonado a su suerte, ni sentía ni padecía. Quería sencillamente no estar más. Desaparecer de una vez. Después del maldito ictus, excluyendo momentos de lucidez ...

SOBRE LA MARCHA: Hola soy tu Facebook

Te vi en el centro comercial. Estabas hablando con alguien que yo ya conocía. Te vi y ya no he querido dejar de seguirte y llevo diez años sin que sepas quién soy, sin que tengas conocimiento de que alguien ajeno a ti te sigue los pasos. Te conozco en cada foto que me regalas, cada paso que das tú y los tuyos, y los que no son tuyos, aunque creas que lo son, porque es lo que te he hecho creer. Te veo en todos los sitios que frecuentas y en alguno que vas de vez en cuando o que has ido solo una vez. Y en estos diez años dedicados a ti sé muchas cosas. Tantas cosas que te sorprenderías y que no me ha hecho falta estar mucho más cerca de lo que he estado durante estos largos diez años, compartiendo tu casa o las compras o las fiestas o los cines o cualquiera de las cosas que has hecho y de las que me has hecho partícipe desde la sombra del anonimato y desde tu ignorancia. No he sido nada para ti porque ni tan siquiera has sabido de mi existencia tan solo sabes que soy tu facebook. No ne...

SOBRE LA MARCHA: La despedida

I Salía de viaje. Muy a su pesar tenía que salir unos días. No quería dejar aquello que empezó siendo una conversación un tanto fría y casi arrojadiza y que acabó en esos besos y esos abrazos ya casi desesperados y en nada, olvidados. Fueron besos y abrazos. Fueron besos y caricias buscados al calor de la pasión casi olvidada, en la penumbra de la habitación. Caricias, besos, abrazos, en cualquier parte del cuerpo parecidos, a los besos, a las caricias y a los abrazos que se daban tiempo atrás, cuando era un amor recién estrenado. Cuando era todo más intenso, menos dramático. Una vida más ligera. Fueron tantas sensaciones recobradas, tan denso en tan breve espacio que digerir todo aquello iba a llevar algo del tiempo que ya no tenían. Pero el miedo, el eterno miedo. Miedo a la felicidad desmedida, a no ser capaces, a no saber vivir ese futuro de encuentros razonables. Miedo de que les explotara tanta dicha en las manos. El experimento de lo prohibido. Y al mismo tiempo consecue...

SOBRE LA MARCHA: La barra (Serie metro)

Te agarraste a la barra perpendicular del vagón de metro. No sé si fue un acto consciente o inconsciente, pero te agarraste como para bailar porque no lo hiciste normalmente, como cualquier viajero normal siendo consciente de que la barra es de muchas manos y no de una sola o peor de un solo cuerpo. Para el que no haya viajado nunca en el metro, por lo menos en el de Madrid es así, supongo que cualquier metro del mundo también, pero por si no lo es, diré que es de esas barras que separan las filas de asientos y que se ponen en medio del pasillo básicamente para obstaculizar el paso, aunque también para agarrarse. Pero tú no lo hiciste. Tú no te agarraste, tú te apoyaste. Apoyaste la espalda a la barra para minutos después pasar tu brazo por encima de tu cabeza y agarrarte a ella y ahí fue cuando me fijé en el contorno de tu cuerpo, en lo abovedado de tu pecho, en la curvatura de tu culo que se movía con el traqueteo del tren. Fue en ese momento y no en ningún otro donde me di cuen...

SOBRE LA MARCHA: La posibilidad de escribir

Estuvo toda la tarde del domingo sin salir para ponerse a escribir... Sí pues claro que todo está bien. Como no puede ser de otra manera. Es una pregunta muy tonta que todo el mundo hace para que la contestación tampoco sea para pensársela. ¿Todo bien? pues sí todo bien, eso sí, sin detalles.  No tengo nada en la cabeza. Hoy no tengo nada que ofrecer como no sea algo de cansancio cerebral: decir cansancio intelectual queda pedante, bastante pedante, pero me importa muy poco, cada uno tiene que saber quién es y dónde está y yo francamente no me identifico. Creo que el llamado intelectual, tiene otra medida de cabeza, digamos otro tamaño que recubre una masa encefálica enorme donde caben datos de todo tipo y para cada situación; y sí, para mi exposición, el tamaño importa en este caso y supongo que en otros también. Trato de esforzarme, de forzar la situación poniéndome a escribir y rompiendo o tachando párrafos enteros que pueden ser hasta buenos, pero que ahora no me ...