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SOBRE LA MARCHA: Uf

No te has quitado ni las botas. Tú, que no haces más que entrar en casa y tiras los zapatos al aire sin mirar dónde caen y lo acompañas con un suspiro de alivio y alivias también la vejiga después de cruzar el pasillo corriendo descalza y diciendo ya no puedo más, me meo, me meo, me meo y sin cerrar la puerta del baño se oye un chorro como si se hubiera abierto un grifo y saliera el agua desesperada después de años encerrada dentro de la tubería y fuera una liberación. Esa misma sensación tengo yo cuando llego a casa desesperado por mear. La puerta de la calle ha quedado abierta ya la he cerrado como cada día, pero hoy no he recogido las botas que llevabas puestas y he empezado a poner orden en mi cabeza ante este momento de sobresalto mayúsculo. Hoy tampoco te has cambiado la ropa y lo primero que haces una vez aliviada cada día al llegar, es ponerte cómoda. Pretendes acaso terminar con tus costumbres, te has aburrido de lo mismo una y otra vez o ha sido solo hoy. Sabes que el rom...

SOBRE LA MARCHA: La indecisión

Dejó a Fernando frente a su casa como siempre decía él cuando se refería a la casa de sus padres.   Le dejó en la silla de ruedas después de sacarle del coche con mucho esfuerzo porque no cooperaba en nada. Maldita silla compañera de los dos durante estos malditos cinco años.  Fernando postrado físicamente para los restos y Sara postrada junto a él acompañándole   en su dolor y en su frustración también para los restos. No sabía cuál de las dos cosas podía llegar a ser más insoportable.  Se quedó en medio de la calle, con la mirada perdida a lo mejor sin entender muy bien qué hacía allí. Ella, supuso que no se daría cuenta porque había alcanzado una ausencia mental y corporal insoportable, como el que lo adquiere voluntariamente. ¡Con lo que había sido Fernando! Hacía poco menos de dos años que se había abandonado a su suerte, ni sentía ni padecía. Quería sencillamente no estar más. Desaparecer de una vez. Después del maldito ictus, excluyendo momentos de lucidez ...

SOBRE LA MARCHA: Hola soy tu Facebook

Te vi en el centro comercial. Estabas hablando con alguien que yo ya conocía. Te vi y ya no he querido dejar de seguirte y llevo diez años sin que sepas quién soy, sin que tengas conocimiento de que alguien ajeno a ti te sigue los pasos. Te conozco en cada foto que me regalas, cada paso que das tú y los tuyos, y los que no son tuyos, aunque creas que lo son, porque es lo que te he hecho creer. Te veo en todos los sitios que frecuentas y en alguno que vas de vez en cuando o que has ido solo una vez. Y en estos diez años dedicados a ti sé muchas cosas. Tantas cosas que te sorprenderías y que no me ha hecho falta estar mucho más cerca de lo que he estado durante estos largos diez años, compartiendo tu casa o las compras o las fiestas o los cines o cualquiera de las cosas que has hecho y de las que me has hecho partícipe desde la sombra del anonimato y desde tu ignorancia. No he sido nada para ti porque ni tan siquiera has sabido de mi existencia tan solo sabes que soy tu facebook. No ne...

SOBRE LA MARCHA: La despedida

I Salía de viaje. Muy a su pesar tenía que salir unos días. No quería dejar aquello que empezó siendo una conversación un tanto fría y casi arrojadiza y que acabó en esos besos y esos abrazos ya casi desesperados y en nada, olvidados. Fueron besos y abrazos. Fueron besos y caricias buscados al calor de la pasión casi olvidada, en la penumbra de la habitación. Caricias, besos, abrazos, en cualquier parte del cuerpo parecidos, a los besos, a las caricias y a los abrazos que se daban tiempo atrás, cuando era un amor recién estrenado. Cuando era todo más intenso, menos dramático. Una vida más ligera. Fueron tantas sensaciones recobradas, tan denso en tan breve espacio que digerir todo aquello iba a llevar algo del tiempo que ya no tenían. Pero el miedo, el eterno miedo. Miedo a la felicidad desmedida, a no ser capaces, a no saber vivir ese futuro de encuentros razonables. Miedo de que les explotara tanta dicha en las manos. El experimento de lo prohibido. Y al mismo tiempo consecue...

SOBRE LA MARCHA: La barra (Serie metro)

Te agarraste a la barra perpendicular del vagón de metro. No sé si fue un acto consciente o inconsciente, pero te agarraste como para bailar porque no lo hiciste normalmente, como cualquier viajero normal siendo consciente de que la barra es de muchas manos y no de una sola o peor de un solo cuerpo. Para el que no haya viajado nunca en el metro, por lo menos en el de Madrid es así, supongo que cualquier metro del mundo también, pero por si no lo es, diré que es de esas barras que separan las filas de asientos y que se ponen en medio del pasillo básicamente para obstaculizar el paso, aunque también para agarrarse. Pero tú no lo hiciste. Tú no te agarraste, tú te apoyaste. Apoyaste la espalda a la barra para minutos después pasar tu brazo por encima de tu cabeza y agarrarte a ella y ahí fue cuando me fijé en el contorno de tu cuerpo, en lo abovedado de tu pecho, en la curvatura de tu culo que se movía con el traqueteo del tren. Fue en ese momento y no en ningún otro donde me di cuen...

SOBRE LA MARCHA: La posibilidad de escribir

Estuvo toda la tarde del domingo sin salir para ponerse a escribir... Sí pues claro que todo está bien. Como no puede ser de otra manera. Es una pregunta muy tonta que todo el mundo hace para que la contestación tampoco sea para pensársela. ¿Todo bien? pues sí todo bien, eso sí, sin detalles.  No tengo nada en la cabeza. Hoy no tengo nada que ofrecer como no sea algo de cansancio cerebral: decir cansancio intelectual queda pedante, bastante pedante, pero me importa muy poco, cada uno tiene que saber quién es y dónde está y yo francamente no me identifico. Creo que el llamado intelectual, tiene otra medida de cabeza, digamos otro tamaño que recubre una masa encefálica enorme donde caben datos de todo tipo y para cada situación; y sí, para mi exposición, el tamaño importa en este caso y supongo que en otros también. Trato de esforzarme, de forzar la situación poniéndome a escribir y rompiendo o tachando párrafos enteros que pueden ser hasta buenos, pero que ahora no me ...

SOBRE LA MARCHA: Esto en mis tiempos no pasaba

¿Y qué hacía esa criatura sentada en el bordillo de la acera?. Más menuda que encogida. Estratégicamente preparada para que cualquier coche la pudiera pasar por encima si su conductor fuera un poco despistado en busca del aparcamiento deseado con los primeros síntomas de ansiedad ante la imposibilidad de hacerlo en aquellas calles y que tan solo un milagro fuera capaz de realizar ese imposible. Qué hacía esa insensata criatura entre los coches. Estaba con su cabeza metida entre sus piernas. Se sentó para no desmallarse, se sentó porque no aguantaba más la vejiga ante unas cuantas horas ya de bebida  y bebida y de no poder parar de mover las piernas,no a ritmo de la música y lo único que quería era deshacerse del peso que llevaba, a lo mejor más de lo que pesaba ella misma sin exagerar y solo quería que no se la molestara para que en el momento preciso fuera de las miradas indiscretas y con mucho arte pudiera desplazar con cierto pudor la braguita hacia un lado y liberar a la...

SOBRE LA MARCHA: El saxo

Maldito lunes. Temía que llegara el momento en que sonara el móvil y apareciera su nombre. La persona que, aún no deseándola realmente ningún mal, no quería volver a ver en mi vida. Y es que durante un año entero me había enamorado del sonido más intenso que había podido escuchar. Era un quejido, era una súplica, era una necesidad de hacerse oír que yo le proporcionaba tan solo con apretarle en mi pecho y acercarme a sus labios y besarlo y él conseguía penetrarme con sus notas, como si me estuviera hablando en un susurro. Un sonido emotivo, intenso, de los que llegan, de los que calan. Maldito lunes apareció en pantalla el nombre del dueño de mi saxo, del que adopté como mi saxo…Sí, sé que no tengo ningún derecho a hablar así, pero no puedo evitarlo y muero de ganas de volver a tenerlo. No otro cualquiera sino el mío por derecho propio…Han pasado unos cuantos años, casi demasiados y espero que lo hayan tratado bien. Estará igual de brillante aunque seguro que mucho menos mimado y lo...

SOBRE LA MARCHA: Inocencio

Al pobre Inocencio se le fue la cabeza, según se rumoreaba por todo el pueblo después de su muerte. Una muerte repentina y poco explicable si no fuera porque era Inocencio y de él, se hubiera podido esperar todo o casi todo o cualquier cosa. Esa enfermedad corta le retuvo en vida muy poquito tiempo. Los más viejos del lugar decían que el mal que le llevó a la muerte, no era otra cosa que lo que engendró su madre de ese padre tan deshumanizado que tuvo, calificativo que era un verdadero eufemismo ya que fue durante toda su vida una mala persona y consiguió que le tuvieran tanta inquina que le mataron con un ensañamiento que ni en tiempos de la guerra se recordaba aquello. Eso sí, nadie supo quién lo hizo. Se llegó a decir que eran gentes de otros sitios, de lugares lejanos y a nadie sorprendió estas afirmaciones a tenor de lo que todo el mundo pensaba de él no sin razón. A su muerte hubo un suspiro de alivio generalizado en todo el pueblo. Las gentes asistieron a su entierro no tanto p...

SOBRE LA MARCHA: Cualquiera que sea

Posiblemente pueda parecer, entrando en mi cuarto donde me pongo a trabajar, que he conseguido acumular todos los aperos de labranza al uso, para poder escribir sin hacer la más leve protesta ante la falta de algo más que de las ganas de hacerlo: papel, pluma, flexo al lado izquierdo de la mesa de madera. Diccionario abierto descuidadamente por alguna página como si hiciera poco que se acabara de consultar. Libros, recortes de periódico por doquier subrayados a discreción. Papelera llena de deshechos de papeles. Arrugadas pelotas de papel tiradas en el suelo tratando de encestar en la papelera, pero con poco éxito. Papeles, papeles y más papeles todo para poder tener esa sensación de trabajo tan importante para el escritor como para su escritura. Sensaciones de antaño con el humo espeso de un cigarrillo mal apagado en el cenicero matando el resto de olores. O aquel que, por el descuido de unas excitantes frases hechas sin esfuerzo aparente, se va consumiendo solo y ese tabaco envuelt...