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SOBRE LA MARCHA: Hola soy tu Facebook

Te vi en el centro comercial. Estabas hablando con alguien que yo ya conocía. Te vi y ya no he querido dejar de seguirte y llevo diez años sin que sepas quién soy, sin que tengas conocimiento de que alguien ajeno a ti te sigue los pasos. Te conozco en cada foto que me regalas, cada paso que das tú y los tuyos, y los que no son tuyos, aunque creas que lo son, porque es lo que te he hecho creer. Te veo en todos los sitios que frecuentas y en alguno que vas de vez en cuando o que has ido solo una vez. Y en estos diez años dedicados a ti sé muchas cosas. Tantas cosas que te sorprenderías y que no me ha hecho falta estar mucho más cerca de lo que he estado durante estos largos diez años, compartiendo tu casa o las compras o las fiestas o los cines o cualquiera de las cosas que has hecho y de las que me has hecho partícipe desde la sombra del anonimato y desde tu ignorancia. No he sido nada para ti porque ni tan siquiera has sabido de mi existencia tan solo sabes que soy tu facebook. No ne...

SOBRE LA MARCHA: La despedida

I Salía de viaje. Muy a su pesar tenía que salir unos días. No quería dejar aquello que empezó siendo una conversación un tanto fría y casi arrojadiza y que acabó en esos besos y esos abrazos ya casi desesperados y en nada, olvidados. Fueron besos y abrazos. Fueron besos y caricias buscados al calor de la pasión casi olvidada, en la penumbra de la habitación. Caricias, besos, abrazos, en cualquier parte del cuerpo parecidos, a los besos, a las caricias y a los abrazos que se daban tiempo atrás, cuando era un amor recién estrenado. Cuando era todo más intenso, menos dramático. Una vida más ligera. Fueron tantas sensaciones recobradas, tan denso en tan breve espacio que digerir todo aquello iba a llevar algo del tiempo que ya no tenían. Pero el miedo, el eterno miedo. Miedo a la felicidad desmedida, a no ser capaces, a no saber vivir ese futuro de encuentros razonables. Miedo de que les explotara tanta dicha en las manos. El experimento de lo prohibido. Y al mismo tiempo consecue...

SOBRE LA MARCHA: La barra (Serie metro)

Te agarraste a la barra perpendicular del vagón de metro. No sé si fue un acto consciente o inconsciente, pero te agarraste como para bailar porque no lo hiciste normalmente, como cualquier viajero normal siendo consciente de que la barra es de muchas manos y no de una sola o peor de un solo cuerpo. Para el que no haya viajado nunca en el metro, por lo menos en el de Madrid es así, supongo que cualquier metro del mundo también, pero por si no lo es, diré que es de esas barras que separan las filas de asientos y que se ponen en medio del pasillo básicamente para obstaculizar el paso, aunque también para agarrarse. Pero tú no lo hiciste. Tú no te agarraste, tú te apoyaste. Apoyaste la espalda a la barra para minutos después pasar tu brazo por encima de tu cabeza y agarrarte a ella y ahí fue cuando me fijé en el contorno de tu cuerpo, en lo abovedado de tu pecho, en la curvatura de tu culo que se movía con el traqueteo del tren. Fue en ese momento y no en ningún otro donde me di cuen...

SOBRE LA MARCHA: La posibilidad de escribir

Estuvo toda la tarde del domingo sin salir para ponerse a escribir... Sí pues claro que todo está bien. Como no puede ser de otra manera. Es una pregunta muy tonta que todo el mundo hace para que la contestación tampoco sea para pensársela. ¿Todo bien? pues sí todo bien, eso sí, sin detalles.  No tengo nada en la cabeza. Hoy no tengo nada que ofrecer como no sea algo de cansancio cerebral: decir cansancio intelectual queda pedante, bastante pedante, pero me importa muy poco, cada uno tiene que saber quién es y dónde está y yo francamente no me identifico. Creo que el llamado intelectual, tiene otra medida de cabeza, digamos otro tamaño que recubre una masa encefálica enorme donde caben datos de todo tipo y para cada situación; y sí, para mi exposición, el tamaño importa en este caso y supongo que en otros también. Trato de esforzarme, de forzar la situación poniéndome a escribir y rompiendo o tachando párrafos enteros que pueden ser hasta buenos, pero que ahora no me ...

SOBRE LA MARCHA: Esto en mis tiempos no pasaba

¿Y qué hacía esa criatura sentada en el bordillo de la acera?. Más menuda que encogida. Estratégicamente preparada para que cualquier coche la pudiera pasar por encima si su conductor fuera un poco despistado en busca del aparcamiento deseado con los primeros síntomas de ansiedad ante la imposibilidad de hacerlo en aquellas calles y que tan solo un milagro fuera capaz de realizar ese imposible. Qué hacía esa insensata criatura entre los coches. Estaba con su cabeza metida entre sus piernas. Se sentó para no desmallarse, se sentó porque no aguantaba más la vejiga ante unas cuantas horas ya de bebida  y bebida y de no poder parar de mover las piernas,no a ritmo de la música y lo único que quería era deshacerse del peso que llevaba, a lo mejor más de lo que pesaba ella misma sin exagerar y solo quería que no se la molestara para que en el momento preciso fuera de las miradas indiscretas y con mucho arte pudiera desplazar con cierto pudor la braguita hacia un lado y liberar a la...

SOBRE LA MARCHA: El saxo

Maldito lunes. Temía que llegara el momento en que sonara el móvil y apareciera su nombre. La persona que, aún no deseándola realmente ningún mal, no quería volver a ver en mi vida. Y es que durante un año entero me había enamorado del sonido más intenso que había podido escuchar. Era un quejido, era una súplica, era una necesidad de hacerse oír que yo le proporcionaba tan solo con apretarle en mi pecho y acercarme a sus labios y besarlo y él conseguía penetrarme con sus notas, como si me estuviera hablando en un susurro. Un sonido emotivo, intenso, de los que llegan, de los que calan. Maldito lunes apareció en pantalla el nombre del dueño de mi saxo, del que adopté como mi saxo…Sí, sé que no tengo ningún derecho a hablar así, pero no puedo evitarlo y muero de ganas de volver a tenerlo. No otro cualquiera sino el mío por derecho propio…Han pasado unos cuantos años, casi demasiados y espero que lo hayan tratado bien. Estará igual de brillante aunque seguro que mucho menos mimado y lo...

SOBRE LA MARCHA: Inocencio

Al pobre Inocencio se le fue la cabeza, según se rumoreaba por todo el pueblo después de su muerte. Una muerte repentina y poco explicable si no fuera porque era Inocencio y de él, se hubiera podido esperar todo o casi todo o cualquier cosa. Esa enfermedad corta le retuvo en vida muy poquito tiempo. Los más viejos del lugar decían que el mal que le llevó a la muerte, no era otra cosa que lo que engendró su madre de ese padre tan deshumanizado que tuvo, calificativo que era un verdadero eufemismo ya que fue durante toda su vida una mala persona y consiguió que le tuvieran tanta inquina que le mataron con un ensañamiento que ni en tiempos de la guerra se recordaba aquello. Eso sí, nadie supo quién lo hizo. Se llegó a decir que eran gentes de otros sitios, de lugares lejanos y a nadie sorprendió estas afirmaciones a tenor de lo que todo el mundo pensaba de él no sin razón. A su muerte hubo un suspiro de alivio generalizado en todo el pueblo. Las gentes asistieron a su entierro no tanto p...

SOBRE LA MARCHA: Cualquiera que sea

Posiblemente pueda parecer, entrando en mi cuarto donde me pongo a trabajar, que he conseguido acumular todos los aperos de labranza al uso, para poder escribir sin hacer la más leve protesta ante la falta de algo más que de las ganas de hacerlo: papel, pluma, flexo al lado izquierdo de la mesa de madera. Diccionario abierto descuidadamente por alguna página como si hiciera poco que se acabara de consultar. Libros, recortes de periódico por doquier subrayados a discreción. Papelera llena de deshechos de papeles. Arrugadas pelotas de papel tiradas en el suelo tratando de encestar en la papelera, pero con poco éxito. Papeles, papeles y más papeles todo para poder tener esa sensación de trabajo tan importante para el escritor como para su escritura. Sensaciones de antaño con el humo espeso de un cigarrillo mal apagado en el cenicero matando el resto de olores. O aquel que, por el descuido de unas excitantes frases hechas sin esfuerzo aparente, se va consumiendo solo y ese tabaco envuelt...

SOBRE LA MARCHA: Azul Ciego (Serie Metro)

Tenía fijación por ese personaje que parecía haber sido expulsado de un cuento fantástico. Un personaje sucio, feo, maloliente, desdentado, descuidado y con una mancha blanquecina sobre sus hombros. Su chaqueta muy bien pudiera hacer varios años que no se la quitaba. Arrastraba los pies como si le hubieran castigado a llevarse todo lo que hubiera a su paso. Se le quedaban pegados todos los trozos de papel, desde el minúsculo al más grande y cualquiera de los líquidos que llegara a pisar empapaban esos papeles haciéndose una argamasa dura… y los chicles, todos. Chicles que a veces mejoraban las punteras de los zapatos irremediablemente abiertos al exterior. Esa era la cosa que llevaba tapando los pies para no ir descalzo. No podía imaginar cómo podía tener los calcetines, seguro que, corrompidos del sudor, con agujeros, eso como poco, pero surgía la duda de si los llevaba, pero cuando se descuidaba se le veían desnudos los tobillos, aunque tímidamente asomaban trozos de calcetín como s...

SOBRE LA MARCHA: La terraza

Llevo viendo unos días la persiana de la terraza de la vivienda del quinto del edificio de enfrente, a medio bajar o a medio subir según se mire. Y francamente no me da buena espina. Y no es que conozca de nada a la anciana que vive allí, tan solo con el buen tiempo sale a dar una vuelta por la terraza de dos por tres, pero cada año de los que llevo, ha hecho la misma operación. A golpe de vista está tan vacía de plantas y flores como la mía: Imagino que pensará como yo: menos que cuidar y menos de qué ocuparse. Me lo recriminan por la sensación de aridez, de abandono que parece que da su falta y no lo discuto, pero sé que no me voy a ocupar de su cuidado y desafortunadamente no me ha dado por hablar con ellas, que siempre sería un consuelo, tanto como los que hablan con sus mascotas y dicen que parece que les entienden y que no les sorprendería si se echaran a hablar, cosa que podrían hacer en cualquier momento… Con el buen tiempo, veía salir a la anciana. Abría la puerta de ...