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SOBRE LA MARCHA: El banco

Hace algo más de un año, recordaba Alex, estaba en este mismo lugar. Después de un rato largo paseando desde casa me encontré con ese lugar. Con frío, con mucho frío. Era un día festivo y no apetecía nada descansar en cualquiera de los bancos del parque, por otra parte tan solitario como ahora mismo. No recordaba estar cansado sino el tener unas ganas locas de buscar un lugar donde poder hacerlo. Hoy sí, hoy solo estoy buscando un banco donde sentarme. Se nota que es la hora de comer porque están todos vacíos así que ahora tengo que elegir entre el sol y la sombra, y miro al cielo para saber dónde está el sol y orientarme hacia donde se va a ir moviendo para que el asiento siga en sombra por lo menos la media hora que le calculo hasta que continúe la ruta que me he marcado para hoy. Miro si está sucio o el limpio, las pintadas de los adolescentes que van a pasar allí largas horas de risas y botellón, de proyectos, de besos imperfectos de novios torpes e inexpertos. De sueños que parec...

SOBRE LA MARCHA: Presente de indicativo contra futuro imperfecto (Serie Metro)

           Ahí estaban las dos sentadas. Con la actitud paciente de todos los viajeros que un día tras otro cogen el metro para dirigirse del trabajo a casa y de casa al trabajo, a estas horas, en este Madrid cada vez más difícil de vivir, cada vez más complicado para moverte en los transportes colectivos subrepticiamente mal gestionados. Tal vez preocupados sus laboriosos gestores, en mirar otras cosas, lo de sus cuentas, lo de sus ahorros. Potenciando la desaparición de lo público en favor de lo privado. De sus cosillas digamos: Despedir, contratar empresas de mantenimiento que a su vez subcontratarán, y diluyéndose lo que funcionaba en una apatía, en una herida abierta para que entren los gérmenes. ¿Limpieza? no mucha, ¿Seguridad? mucha, inspecciones al viajero cada vez  más frecuentes para que no se les cuele nadie y sin embargo nadie parece preocuparse de que sus instalaciones funcionen. Y el ejemplo más sufrido es de las esc...

SOBRE LA MARCHA: En pago de prenda, besé al abuelo

          Tan solo Levanté la vista un momento y vi a ese hombre sentado en la terraza de su casa leyendo un libro apaciblemente. Ella aparece y le besa en los labios. Tal vez un beso más largo de lo habitual en la despedida de me voy a la cama y hasta mañana. Por eso tal vez me quedé observando esa terraza de la casa frente a la mía, en el tercer piso o mejor dicho, en el segundo balcón desde el suelo de la calle. Ella se da la vuelta y desaparece del escenario y él se queda mirándola y pensando que lo que va quedando de su bonito cuerpo es el producto del paso de la vida. Ella todavía se conserva bien, pero él está bastante peor que casi no se puede ni mover. Donde cae se apalanca y no se menea, o lo tiene que pensar mucho, por eso siempre antes de sentarse revisa que no se tenga que volver a levantar en un largo rato. Por lo menos la necesidad de ese momento y bien meado...Piensa que su libido la tiene por los suelos y que necesitaría una...

SOBRE LA MARCHA: Domingo maldito domingo

                I Los dos, sentados en el muro de piedra con las piernas colgando y alimentando futuras varices. Los dos sentados, sin saber muy bien qué hacer, sin saber cómo pasar esa tarde de domingo tan anodina. Triste preludio de una nueva semana que empieza en ese mismo momento, cuando parece pararse el reloj en la mortecina hora de la nada, porque nada pasa. Tardes de domingo tan semejantes, tan duras, parecen anunciar el comienzo de nuevas tristezas, de cansancios nuevos, de más semanas sin esperanza. O nada de lo dicho, tan solo tristes y largos días acompañando los pardos otoños y grises inviernos con la sola ilusión, con la única ilusión, de ver pasar cuanto antes estas estaciones rotundas y poder ver el sol y sentir su calor. Los dos sentados en el muro de mampostería de piedra. Lorenzo empieza a agitar sus piernas de un lado para el otro y golpea una y otra vez las piernas de Isidro que al principio no se da cuenta de l...

SOBRE LA MARCHA: En el tren

          Deslizar los dedos y tocar la madera, como si fuera parte de ti. Sentir un miedo infinito a lo desconocido. Sentir los miedos de las personas que tocaron esa misma madera de esa misma manera y a lo mejor a esa misma hora. No sentirse valiente. Sentirse culpable y cobarde. No en ese orden. O tal vez sí. Cobarde y culpable. Desdeñándolo todo, apartándolo de ti, como si ese todo, hubiera tenido la culpa de la nada que te entumeció, te petrificó durante tu corta vida, hasta ahora mismo, hasta este mismo momento que has salido, que has cogido el tren que te llevará a alguna parte, pero lejos de este sitio. Porque nada más importante pasa o nada más ha pasado que el hecho de seguir con vida. Claro, claro, la muerte soluciona problemas pasados, presentes y hasta probables en el futuro. La muerte disfrazada de solución, parece que lo soluciona todo. Pero es cobarde, una solución cobarde. Lo valiente es lo otro, vivir, afrontar, luchar. Y t...

SOBRE LA MARCHA: El Parque del Retiro

          Las nubes se dejaban ver entre los frondosos árboles del Parque del Retiro. Era muy niño y recuerdo que me dio durante un tiempo, por   caminar pisando con uno de los pies, uno de los bordillos del camino del paseo. Esta manera de caminar me producía una cojera que me recordaba y me transportaba al colegio. Me gustaba hacerme el cojo desde que vi a uno de mis nuevos compañeros que había ingresado a mitad de curso, cojo de polio y como novedad era una atracción de todos nosotros por su manera de andar, de moverse para caminar, para   correr. Le recuerdo muy activo; no se quedaba sentado en los recreos si no que era el primero en perseguir como un poseso la pelota, aunque nunca llegara a tiempo. El primero que levantaba la mano para que le pidieran para un equipo y siempre se quedaba el último estaba claro. Pero no perdía el humor ni las ganas de seguir hasta que en algún momento le eligieran a él y no como el último y por...

SOBRE LA MARCHA: Padrepaco

I La suerte de Padrepaco era tener a Casina como nieta. Y no es que necesariamente tuviera que entrar en discusión con Madrepepa gustándole lo que a ella no le gustaba o queriendo a quién ella no quería. Era solo que tenía un sentimiento tan fuerte hacia esa niña, que era su nieta, a priori tan débil pero que a él le parecía como tan diferente en su forma de ser, tan intensa en su mirada y en su manera de actuar, que le parecía la niña más sería, más inteligente y la más bonita, de cuantos nietos tenía. Perfecta decía él en el paroxismo de una buena jugada de dominó con sus amigos. Entraba en contradicción abiertamente con Madrepepa. Pero a él y a esas alturas ya le daba lo mismo cómo se pusiera Madrepepa con él o lo que le dijera o hiciera. Él confesaba abiertamente y siempre de cara a quien estuviera, su debilidad por Casina y no le importaba decirlo donde fuera en el bar tomándose el café con los amigos y jugando al dominó, o en una reunión familiar si salía el tema. Aún a sa...

SOBRELAMARCHA: Madrepepa

I Se había acostumbrado a que la llamaran así y así era como atendía siempre. Casina tráeme esto, o Casina tráeme aquello. O Casina cuando te levantes me acercas lo de más allá. Casina valía para todo o para casi todo pero no era reconocida por nadie y menos por su abuela. No, para su abuela era un perfecto desastre desde que nació hasta que ella murió. Nunca casina fue del agrado de la abuela. Casina ha venido con defecto que te lo digo yo que esta niña desde que nació no ha salido bien. Y la abuela la cogía por los brazos y la zarandeaba con más fuerza que las abuelas al uso, de eso estaba segura Casina. De tal manera que cuando la soltaba sentía un alivio que pronto se convirtió en un placer más para ella. Un placer inexplicable. Era capaz de aguantar el dolor por el placer de sentir el alivio de después. Y eso fue algo que le enseñó la abuela sin querer; a experimentar con el dolor y sus grados de aceptación, a sacar del sacrificio provecho y del dolor placer, pero sobre tod...

SOBRE LA MARCHA: Los señores de García

A los señores de García se les veía contentos. Se paseaban por la calle con la cabeza muy alta, exageradamente alta, como pavoneándose delante de todo perro - gato. Y la gente no lo entendía. Se dice que fue como de buenas a primeras. Nadie supo jamás el momento de la transformación. Cualquiera podría pensar que les había tocado el gordo de la lotería o incluso un buen puesto en la administración del Estado. Pero no uno cualquiera ganado por oposición no, un puesto de los de verdad, de los que duran unos pocos años, pero que te hinchas a ganar. Lo que se dice dinero no tanto como a esos mismos niveles en la privada, o eso se dice, porque la administración no paga mucho dinero en general en sueldos. A ver, pagar, paga, pero de otra manera. En fin que la paga mensual no era como para poder ahorrar y retirarse. Lo que sí se adquiría eran buenos conocimientos, a esos niveles, para la posteridad. Y llenar esa cartilla de ahorros, de favores pagaderos a años vista. Es más con un poco de sue...

SOBRE LA MARCHA: Pedro

PEDRO Ni escapularios, ni medallas del niño Jesús ni de María santísima.- cuando Pedro se exaltaba lo hacía siempre de una manera desmesurada como si de esa exaltación y su grado dependiera la credibilidad de lo que decía. A veces parecía que le iba en ello la vida – ¡Nada de eso! ¡Ya está bien! Ni cadenas de oro, ni plata de la que cagó la gata, ni Cristo que lo enchufó. Ahora este es el escapulario, ni Cristo en la cruz, ni plaquita del RH, ni colgantes de brillantes de Swarovski y ahí se quedaba pillado, bueno aunque reconozco que ese colgante le queda muy bien a la persona que lo lleva puesto. - Y señalaba con los ojos, el puesto de María, al resto de los compañeros que quedaban expectantes por ver qué decía con esa gracia que Pedro siempre había tenido y que al saberlo también sabía explotarlo. -   Aunque desgraciadamente no he sido yo el autor del regalo y no por falta de ganas. - Sobre todo porque le perdía esa mujer, la compañera que llevaba ocupando el puesto de ...