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SOBRE LA MARCHA: Bocadillo de Chorizo

Ver a esa niña con su bocadillo de chorizo comiéndolo con fruición como si no fuera haber otra comida después de esta, con todos los morros pintados de pimentón, y disfrutándolo. Aunque parezca una exageración, creo que lo estás disfrutando más tú viendo cómo se lo come y te complace...y lo disfrutas. Y de repente ves que esa niña se ha hecho mayor que le dicen que cuidado con abusar del embutido que no es demasiado bueno para el colesterol y qué ya sabes adónde van todas esas calorías y en fin todas esas historias del mundo de la salud, como si todo dependiera de la comida y nada más. Y te enfadas y le dices al primero que te lo refiere: que si el estrés no engorda y que si la presión de la banca sobre las personas hipotecadas que se las desean para pagar a fin de mes no engorda la cabeza y que si ver tu cara todos los días no es tan preocupante como para ponerse de bocadillos de chorizo con cerveza hasta arriba. Y añades lo de la cara del jefe y...Y la gente te mira preocupada por t...

SOBRE LA MARCHA: Me empiezan a doler las piernas...

Atrapado entre el mundo real y la fantasía. Esperando que la vida se vaya apagando poco a poco, paso mis días con sus noches dentro de mí mismo, cada vez más ajeno al mundo. Me siento como si estuviera encerrado en una matrioska de esas que venden ahora en cualquier tienda de regalos, regalos convertidos en objetos sin personalidad, comprada en la plaza mayor de Madrid. Qué decir de ese toro negro con las pezuñas blancas pintadas y con una bailaora vestida de faralaes pegada a su grupa, expuestos en cualquier tienda de la plaza roja de Moscú: digo yo que será para que cualquier turista español enajenado lo compre. A eso, es a lo que yo llamo, pérdida de carácter de las cosas. Y el ser la última figura sacada de las tripas de la Matrioska, que es así como me siento yo, es a lo que no me adapto ni creo que me adapte nunca. Vegeto dentro de las grandes paredes de un edificio horroroso, dentro de las paredes de lo que dicen es mi habitación. Pero ellos no entienden que por mucho que...

SOBRE LA MARCHA: Imagínate...pues no.

...Imagínate que mañana te viene el pivón ese que dices que tienes en tu oficina y del que todo el mundo tiene pensamientos excesivos y te dice que si encuentras mañana mismo un lugar y un juez, se casa contigo... Rafa se quedó perplejo. Y de dónde te has sacado esa idea, tú que tienes un pensamiento tan lineal. No sé, se me ha venido de pronto a la cabeza, me ha hecho gracia y te lo he dicho. No tendrá un doble significado no me estarás diciendo algo sin querer decírmelo del todo. Te has echado novia y quieres casarte. Pues no. Entonces es que estás más chalado de lo que yo pensaba y estás tan habituado a tus chifladuras que ya es que ni te das cuenta. ¿Me lo estás diciendo en serio? No te conozco. Espera que me vienen más cosas. ...Imagínate que mañana te levantas y te faltan los dedos de la mano derecha. Y ni te duele ni nada. Como si tal cosa. No pongas esa cara hombre, solo te pido que lo imagines, es fácil, mañana te levantas de la cama y te encuentras que no t...

SOBRE LA MARCHA: El espejo y el asomado

Hasta el mismo momento en que el espejo reflejó una imagen irreconocible no me di cuenta de su envejecimiento. Sin duda yo no podía ser aquél que el espejo me ofrecía. A lo mejor quería darme a conocer a otra persona que antes se hubiera asomado a aquel mismo espejo y que sería seguramente ella, la otra persona la que había guardado en su memoria y que ahora en una suerte de venganza, hastío o por un hartazgo de ver a cada momento esas caras tan tontas, tan simples, tan distintas se dedicaba a mostrar caras, como quien tiene un muestrario y lo enseña. Caras, siempre caras, o en su mayoría. Caras somnolientas, o llenas de legañas, sacando desproporcionadamente la lengua para mirarse concretamente ¿el qué? y con esa cosa en la cabeza que dicen parecerse al pelo y que hasta que no lo cepillan o peinan puede ser cualquier cosa. O sencillamente está tan aburrido que ha decidido pasarlo bien y burlarse de todo el que se mire. Y es que es inevitable que las personas nos asomemos a ese espaci...

SOBRE LA MARCHA: Y si los libros fueran leídos...

Los libros se me amontonan en la mesilla de noche, en la mesa del comedor e incluso en la mesa de la cocina. Se va pareciendo a una pequeña plaga que me lo inunda todo y que no soy capaz de exterminarla. Siempre pensé, desde bien pequeño que ellos, los libros, tenían vida propia y no solo por lo que dijeran, por las historias que contaran, sino que ellos mismos generaban vida, aunque otro tipo de vida, claro está, como sumergida, como paralela a la concebida por nosotros. Pero vida al fin y al cabo. No pensaba que se tratara de objetos inertes que valieran solamente para leerlos o releerlos, cosa más complicada esto último, pero que había gente rara que lo hacía, o para regalar envueltos en bonitos papeles de colores y con lacito. Pensaba que ellos cuando se les abandonaba más tiempo del que consideraba cada uno, también entre ellos tenían su carácter, exigían sus derechos y de alguna manera se dejaban oír. Supongo que un poco condicionados por la historia que contuviera cada uno. As...

SOBRE LA MARCHA: Sopa de letras

...aunque seas un imposible, acepto el reto que me pones, dijo Ramón con desparpajo a la vez que giraba la cabeza casi con violencia y con el ánimo de esperar la contestación durante el tiempo que fuera necesario. Todo lo que necesito, musitó entre dientes, es confianza en mí mismo como para convencerme y creo que siempre lo he conseguido. Y continuó con su razonamiento: entre todas las letras me quedo con la a y con la b. Y entre a y b me quedo con la y, no, no quería decir eso y esbozó una sonrisa por la gracia que le había hecho el chiste que se había contado y que era tan raro en él. Continuó, una vez que volvió a reponer su compostura entre a y b me quedo con la a, porque es la primera de las letras, aunque como soy tan egoísta me quedo si me dejan, con las dos. Por qué dejar una letra en el plato cuando me las puedo comer todas ellas. Por qué tirar una letra si puedo comérmela también. Miraba el plato de sopa y golpeaba el caldo con la cuchara. Había perdido la única letra b qu...

SOBRE LA MARCHA: Vaya por delante

Vaya por delante que todo lo que cuento, escribo, concibo desde mi enloquecida cabeza, es fruto de la imaginación con sutiles tonalidades de hechos acontecidos no solo, que se procura que haya poco de eso, por el autor de estas letras, sino por lo que uno va recogiendo de aquí o de allá; verdadera riqueza dónde las haya. Supongo que todos nos nutrimos de lo mismo o de algo muy parecido. De algo tuyo. De algo mío. De los dos. De ambos. De tres. De otros. De un grupo o de varios. Y sin que esto tenga que ver con que esté totalmente de acuerdo con lo que dicen, a veces, esos seres que son los personajes y que se les trata de dar vida propia, dotarles de voz, de gestos, de inteligencia, de pasado y de futuro. Otras veces ni eso... Dejó el libro. Como preámbulo no estaba del todo mal pero no era el momento propicio como para que le dieran una disertación de cómo se hace un relato y abrió otro de los libros que tenía en la mesilla de noche. Lo volvió a cerrar como si se hubiera olvidado...

SOBRE LA MARCHA: A ese le conocí yo

Canturreaba por los pasillos aún a sabiendas que a su tutor no le gustaba nada que ninguno de sus pupilos, como llamaba a todos sus niños, dieran que hablar. Diría que ni para bien, cuanto menos para mal. Prefería que los suyos pasasen desapercibidos por donde fueran. Y eso de ir chiflando como cualquier golfo de la calle le ponía enfermo. Consideraba que había echado muchas horas, siempre pensó que nunca demasiadas, en tratar de pulir a esos pequeños monstruos descerebrados que no habían salido casi del cascarón y que ahora, ya por fin en sus manos, no le gustaba desaprovechar la oportunidad de demostrarse a sí mismo que hubiera sido un maestro, un gran maestro y no lo que le tenían considerado en la congregación: un frailecillo del montón. ¡Menudos cabrones! Pensaba. Pero él había adquirido una confianza en sí mismo que le permitía no sentirse herido. Digamos que tenía el ego extremadamente subido o sencillamente iba a lo suyo. No podía compartir con nadie las ganas que tenía de aca...

SOBRE LA MARCHA: Cuando salga el sol

¿Frío Dice? Frío Siberiano. Frío Polar. Frío de Narices. Salgo de casa para pasear al perro pero el frío tan intenso hace que decida solamente comprar el pan y el periódico. Al perro no le dejo ni oler, con lo que a él le gusta, pero el día no está como para pararse y contemplar. La poca gente con la que me cruzo, algún paisano curtido, se le ve más abrigado que de costumbre y digo yo que por algo será y todo lo que no sea así es una chifladura o poco aprecio a la propia vida. Como siga así la noche va a ser gélida. Pienso, no sé bien el por qué en los sexos. Sí, se me ha venido a la cabeza sin más, bueno tienen que estar tan escondidos que sería una lástima verlos en aquellas condiciones tan adversas para ellos. Lo único que desea el cuerpo es tiritar o temblar de frío o dar un respingo. Era solo un pensamiento que me hizo sonreír mirando a todas las personas con la que me iba cruzando. Digo yo sexos, ni cuellos se ven, con las cabezas como colgadas de donde supuestamente debía de i...

SOBRE LA MARCHA: El collar de Sandra

El asfalto se llenó de bolitas que saltaban como si les hubieran dado la condicional o como si de repente hubieran tomado vida propia y al mismo tiempo la decisión de liberarse del lugar que lo sostenía. Cayeron desde lo alto del cuello de Sandra salvando el volumen de su pecho que en ese mismo momento exhaló un grito de sorpresa y una risa nerviosa sin saber todavía qué había pasado. Pero sus manos automáticamente, en un acto reflejo, fueron a parar al resto del collar que no paraba de desmoronarse y que su reacción, aunque rápida, se había quedado prácticamente solo en el cordel. Todo lo demás había caído. No quedaba nada. La posibilidad de recoger aquel desastre se antojaba un tanto disparatada pero recordó que el collar era un regalo de Roberto y no quería perderlo. Por lo tanto, si no en su totalidad, si por lo menos en su inmensa mayoría trataría de perder lo menos posible. Luego al llegar a casa se pondría con paciencia a ensartar las piezas y combinarlas de tal manera que no v...