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SOBRE LA MARCHA: Vaya por delante

Vaya por delante que todo lo que cuento, escribo, concibo desde mi enloquecida cabeza, es fruto de la imaginación con sutiles tonalidades de hechos acontecidos no solo, que se procura que haya poco de eso, por el autor de estas letras, sino por lo que uno va recogiendo de aquí o de allá; verdadera riqueza dónde las haya. Supongo que todos nos nutrimos de lo mismo o de algo muy parecido. De algo tuyo. De algo mío. De los dos. De ambos. De tres. De otros. De un grupo o de varios. Y sin que esto tenga que ver con que esté totalmente de acuerdo con lo que dicen, a veces, esos seres que son los personajes y que se les trata de dar vida propia, dotarles de voz, de gestos, de inteligencia, de pasado y de futuro. Otras veces ni eso... Dejó el libro. Como preámbulo no estaba del todo mal pero no era el momento propicio como para que le dieran una disertación de cómo se hace un relato y abrió otro de los libros que tenía en la mesilla de noche. Lo volvió a cerrar como si se hubiera olvidado...

SOBRE LA MARCHA: A ese le conocí yo

Canturreaba por los pasillos aún a sabiendas que a su tutor no le gustaba nada que ninguno de sus pupilos, como llamaba a todos sus niños, dieran que hablar. Diría que ni para bien, cuanto menos para mal. Prefería que los suyos pasasen desapercibidos por donde fueran. Y eso de ir chiflando como cualquier golfo de la calle le ponía enfermo. Consideraba que había echado muchas horas, siempre pensó que nunca demasiadas, en tratar de pulir a esos pequeños monstruos descerebrados que no habían salido casi del cascarón y que ahora, ya por fin en sus manos, no le gustaba desaprovechar la oportunidad de demostrarse a sí mismo que hubiera sido un maestro, un gran maestro y no lo que le tenían considerado en la congregación: un frailecillo del montón. ¡Menudos cabrones! Pensaba. Pero él había adquirido una confianza en sí mismo que le permitía no sentirse herido. Digamos que tenía el ego extremadamente subido o sencillamente iba a lo suyo. No podía compartir con nadie las ganas que tenía de aca...

SOBRE LA MARCHA: Cuando salga el sol

¿Frío Dice? Frío Siberiano. Frío Polar. Frío de Narices. Salgo de casa para pasear al perro pero el frío tan intenso hace que decida solamente comprar el pan y el periódico. Al perro no le dejo ni oler, con lo que a él le gusta, pero el día no está como para pararse y contemplar. La poca gente con la que me cruzo, algún paisano curtido, se le ve más abrigado que de costumbre y digo yo que por algo será y todo lo que no sea así es una chifladura o poco aprecio a la propia vida. Como siga así la noche va a ser gélida. Pienso, no sé bien el por qué en los sexos. Sí, se me ha venido a la cabeza sin más, bueno tienen que estar tan escondidos que sería una lástima verlos en aquellas condiciones tan adversas para ellos. Lo único que desea el cuerpo es tiritar o temblar de frío o dar un respingo. Era solo un pensamiento que me hizo sonreír mirando a todas las personas con la que me iba cruzando. Digo yo sexos, ni cuellos se ven, con las cabezas como colgadas de donde supuestamente debía de i...

SOBRE LA MARCHA: El collar de Sandra

El asfalto se llenó de bolitas que saltaban como si les hubieran dado la condicional o como si de repente hubieran tomado vida propia y al mismo tiempo la decisión de liberarse del lugar que lo sostenía. Cayeron desde lo alto del cuello de Sandra salvando el volumen de su pecho que en ese mismo momento exhaló un grito de sorpresa y una risa nerviosa sin saber todavía qué había pasado. Pero sus manos automáticamente, en un acto reflejo, fueron a parar al resto del collar que no paraba de desmoronarse y que su reacción, aunque rápida, se había quedado prácticamente solo en el cordel. Todo lo demás había caído. No quedaba nada. La posibilidad de recoger aquel desastre se antojaba un tanto disparatada pero recordó que el collar era un regalo de Roberto y no quería perderlo. Por lo tanto, si no en su totalidad, si por lo menos en su inmensa mayoría trataría de perder lo menos posible. Luego al llegar a casa se pondría con paciencia a ensartar las piezas y combinarlas de tal manera que no v...

SOBRE LA MARCHA: El extraño caso del mordisco en la yugular

Le amenazó con darle un mordisco en la yugular y se sintió el hombre más feliz del mundo, y aunque la yugular fuera suya no dimensionaba el sentido de la frase ni lo trágico que podría llegar a ser un mordisco en el cuello con rotura de yugular. Casi parecían las conclusiones de un forense viendo el cadáver maltrecho del infeliz. Ahora lo que estaba por ver era si lo haría o no efectivo. Lo hizo, lo hizo nada más verle. Un enorme mordisco que todavía no sabe bien si fue una expresión de cariño o de enorme agresividad. El caso es que cuando se iba acercando a zancadas cortas y rápidas por el pasillo del aparcamiento lo iba haciendo con una sonrisa que en principio le pareció escalofriante pero que al estar lo suficientemente lejos pudo ir acostumbrándose a ver esa cara con esa expresión de, no te voy hacer nada o a lo mejor sí, lo pensaré por el camino. O no te preocupes por nada que todo acabará pronto. Lo que estaba bastante claro es que alguna decisión había tomado y que tan solo f...

SOBRE LA MARCHA: Se cortó del todo la comunicación

Se cortó del todo la comunicación. Ramón se dejó pegado el auricular en la oreja preocupado, como intentando darse un poco más de tiempo pero la interlocutora en tan solo unas décimas de segundo le dejó con la palabra en la boca. Pensaba que esa petición de no hablar más, no iba del todo en serio y que tal vez las ganas de oír la voz que siempre le había fascinado era suficiente como para que cualquier amenaza, aunque esta fuera velada y circunstancial, no fuera acatada con tanta marcialidad. Aguardó unos instantes estirando el tiempo un poco más, pero enseguida se percató de que ella había colgado el teléfono. Después de un rato colgó el suyo, más bien lo depositó con cierta preocupación dándole vueltas a la cabeza, pidiendo explicaciones a la nada…se obligó a no volver a llamar, no fuera peor el remedio que la enfermedad y él había sido siempre un hombre precavido como para que ahora, a lo largo de su trayectoria, lo fuera a echar todo a perder. Además ella se lo había pedido por fa...

SOBRE LA MARCHA: Granos

Tener el cuerpo lleno de granos es lo único que le hace a Vicente desesperarse. Dejó de beber, porque se lo recomendaron. Ahora las cervezas sin alcohol, son sus consumiciones diarias. Amén de los descafeinados de sobre en vaso, que son sus últimos recuerdos del café que tanto bebió, que tanto le gustó y que siempre le acompañó en sus largas noches y madrugadas que pasó en vela escribiendo. Ahora el café que para él no es café, se lo toma con reticencia y templado, parece que de ese modo le hace más gracia...Rascarse con desazón le irrita de tal manera el carácter y la piel que sus ojos se llenan de lágrimas. Es en ese momento cuando le afloran los hilos de sangre, cuando siente un placer inexplicable, como llegar hacia donde se desea. Y es que conseguir las cosas no es nada fácil y él lo sabe por propia experiencia. Al picor extremo se reacciona impulsivamente y con cierta agilidad cuando llevas tantos años haciéndolo. Se frota enérgicamente alrededor del grano sin llegar a tocarlo....

SOBRE LA MARCHA: ¡Qué asco!

Se levantó corriendo de la mesa con los ojos llenos de lágrimas y con las manos en la boca. En principio nadie podría asegurar si estaba llorando espontáneamente debido a algún recuerdo que durante los últimos días le hubiera ocurrido no demasiado alegre, porque recuerdos tristes siempre los hay, y los nuevos hay que saber tratarlos con cierta dosis de reflexión antes de tomar decisiones drásticas o simplemente que le había dado o le iba a dar una absceso de tos y con mucha educación se disponía hacerlo en el aseo. No había sido demasiado discreto pero en estas ocasiones poco o nada se puede hacer. Otra persona de los comensales que participaban de la comida, experto en estos temas, se refirió con cierto asco y que a lo que iba tan corriendo era directamente a arrojar el vómito donde tenía que arrojarlo y no en la mesa o en el suelo del comedor cosa que podría haber sido muy desagradable por muchas razones que se dispuso a contar. Eso sí todo el mundo estaba pendiente de lo iba a deci...

SOBRE LA MARCHA: Tal vez demasiado pequeño

La tarde empezaba a volverse pálida y en mi pensamiento se dibujaba Madrid, sitio al que yo pertenecía sin ninguna duda. Miré mi reloj. No faltaría mucho para que partiera la familia y necesitaba estar preparado para la despedida. Allí me dejaban al albur de cualquier mal cura con sotana que podía ejercer, con su poder divino, el derecho de pernada con sus alumnos y si estos eran malos estudiantes, mejor y mayor fuerza tenían como argumento para hacer de su sotana un sayo. Tal vez era demasiado pequeño como para quedarme tan solo y a lo mejor por eso me costó trabajo y una buena dosis de lágrimas. Lágrimas que acabé compartiendo con algún otro que deambulaba como yo por las calles de la ciudad. La soledad me ahogaba, tenía ganas de correr detrás del coche que se alejaba lenta e inexorablemente pero me quedé inmóvil con la vista perdida en el horizonte. Quizá incrédulo de lo que estaba pasando, como si me estuvieran gastando una broma pesada. Pero se trataba de la realidad cruda y desn...

Sobre la Marcha: Y por qué no un poema

A LA PAR que las sombras vuelven, tus ojos se cierran para dar paso dulcemente a los sueños. A la par que la verdad asoma como un hilo de esperanza, tu razón se ciega. Y se precipitan sobre ti, armas enloquecidas que agreden tu razón y van a parar a tu fatigado cuerpo. A la par que un niño ve la luz otro deja de existir. Todo marcado. Todo paso a paso. Todo a la par.