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SOBRE LA MARCHA: Y llenarás las ondas de ruido

La radio soltaba sus notas musicales dando entrada a las noticias de las nueve de la noche en clara competición con la sintonía de la televisión que anunciaba exactamente lo mismo a la misma hora. Confundiéndose las dos sintonías y haciendo un esfuerzo de imaginación, casi se entrelazaban las dos músicas como si una, fuera consecuencia de la otra. Como una variación sobre el mismo tema, sin saber cuál de las dos era la raíz y cual la rama. Cuál el original y cuál la copia. En casa siempre se ha tenido la televisión en el salón, ocupando el mejor sitio de la casa y encendida. Cuando hablo de mi casa me refiero a la casa de mis padres porque la que comparto con el hombre que se dice mi marido, esa, no la considero ni mi casa ni nada mío. Aunque, bien es verdad, tampoco quiero que se la quede toda…En fin desde que la primera persona, hijo, hija o marido, entra en casa y antes de quitarse nada, se busca desesperadamente el mando de la televisión y ya no se suelta. Es un ritual. Una vez en...

SOBRE LA MARCHA: Casi el sueño perfecto

Cruza las piernas una y otra vez con movimientos compulsivos. Se muestra nerviosa aunque seguramente no lo está. Tan solo es una pose. En un primer momento él, que está sentado justo enfrente de ella, mira su movimiento rápido, justo, preciso, casi certero como el de un ave a punto de ejecutar una presa, pero pronto decide seguir con la mirada perdida en los dibujos que desde hace un rato le está regalando el suelo. Otro cambio rápido de piernas como llamando su atención, advirtiéndole, como te despistes te lo pierdes, Que se fije, se tiene que fijar. Así, despacio y cada vez un poco más. Que se concentre para ver en directo lo que tantos y tantos hombres vieron o más bien intuyeron, en el cine y que el moreno de enfrente como siga así se lo va a perder y eso que se lo voy a servir en bandeja de plata, en vivo y en directo. ¡Ah! y sin más aliño que la propia piel tal y como deben hacerse estas cosas…No me cabe duda de que se trata de un imbécil integral, no se entera de nada por más c...

SOBRE LAMARCHA: En Guadix con el tatarabuelo

Enseguida, en cuanto llegó y puso los pies en el suelo de lo que hubiera podido ser su tierra natal y de lo que había sido la tierra de sus antepasados, exhaló un suspiro de alivio como si durante todo el camino desde Madrid hubiera aguantado la respiración. Respiró tres veces tomando fuertes, excesivas, bocanadas de aire lugareño, volvió a exhalar por tres veces y una vez hecha esta operación dio un gran grito de júbilo con los puños apretados mirando al cielo. A muchos paseantes les hizo girar sus cabezas y a los que estaban más cercanos, un respingo de susto. Todo su cuerpo quedó impregnado de ancestros como si hubieran venido a darle la bienvenida y de paso, alguna que otra reprimenda cariñosa por su tardanza en visitarlos. Sintió ganas, una vez que quedó libre de las bolsas de viaje, limpio de sudor con una buena ducha y lleno el buche con las primeras viandas lugareñas en el primer bar que se encontró justo en la misma plaza dónde se hospedaba, de visitar los sitios que había le...

SOBRE LA MARCHA: No siempre es lo que parece

Me aburro soberanamente: Me aburro de ver, de oír, de sentir, de ir y de volver, todo tan rutinario, todo tan marcado. No sé cómo la gente de mí alrededor no lo ve, o no lo oye, o no lo siente. Sencillamente no se cansan de la vida que llevan o es que lo llevan con tanta dignidad que no soy capaz de darme cuenta. Pero a mí me parece que es como que la historia no va con ellos. De una cosa estoy convencido y es que debe de haber gente como yo, que siente lo que yo siento, que sufre por las cosas que yo sufro y que aguanta lo que yo aguanto a diario. En todo caso no puedo creer que se esté completamente solo en este mundo. Así que, amigo, que sientes lo que yo siento y que no puedes quedarte impasible, dime algo, hazme una señal, muéstrate como amigo y échame una mano. Hace años que nos atacan con tanques y nosotros les respondemos con piedras. Hace años que utilizan armas que no he visto jamás pero que he visto su capacidad de destrucción. Esas armas que alguien ha diseñado y alguien h...

SOBRE LA MARCHA: Y yo sin desayunar...

De la misma manera que Nadal coloca las botellas en el campo, el personaje coloca los tres bolígrafos, uno de cada color, en fila, sin perder ni la verticalidad y la horizontalidad. Siempre con su capuchón en la punta, los que descansan sobre la mesa y con el capuchón en la trasera el que trabaja. Este se ve profundamente atenazado por todos los dedos que quedan casi blancos, sin sangre, de lo que aprieta y esa fuerza se ve claramente reflejada en el papel que casi se ve taladrado. La tinta de cada bolígrafo demuestra que al interfecto le gusta más escribir en azul que en negro. Las notas tomadas en rojo, tienen más importancia, que las que van escritas en azul. Las que van escritas en negro tienen algo más de importancia que las escritas en azul pero bastante menos que las que lo hacen en rojo. Las notas en azul subrayadas en negro son menos importantes que las que se subrayan en rojo. Y así sucesivamente. Es decir y por deducción lógica la máxima expresión en cuanto a importancia es...

SOBRE LA MARCHA: El cajón de los papeles perdidos

Se quedó atascada. Siempre, en su ya dilatada vida, le había pasado esto mismo. El ímpetu de unos días contrastaba con los siguientes de absoluta indolencia. No había larga continuidad. Nunca la hubo y eso fue su gran fracaso. Esa cabeza que estando al cien por cien podía dar mucho de sí, se quedaba como seca, como sin ideas, en cuanto se retorcía por lo más nimio. Siempre fui de la opinión que más que quedarse sin ideas conseguía, no sé cómo demonios lo hacía, aletargarlas en alguna parte de su cerebro y allí permanecían hasta el siguiente brote impetuoso, o lo que la familia creía que era lo aparentemente lúcido. Esas ideas tan brillantes salían de su letargo a borbotones y hacía sorprender a propios y extraños. Una y mil veces era lo mismo, durante muchos años de su dilatada vida. Obras inacabadas por sus lagunas, obras inabarcables por su desmesura, obras que dormían semanas o meses enteros el sueño de los justos en el cajón de sus papeles perdidos que era su cabeza. Se daba cuent...

SOBRE LA MARCHA: El aparato

El no lo sabe pero tu único pensamiento está en la compra que vas hacer mañana, ya está todo decidido. También sabes que a posteriori, como siempre te pasa, te llenarás de remordimientos, te arrepentirás por el pecado cometido pero como afortunadamente, dios lo perdona todo, quedarás limpia de todo mal y tu pesar será más liviano y encima tendrás la compra hecha. Aunque dentro de tu ser sabes que es una bobada que no significa nada, pero hay un algo que te reconcome. Sabes que el daño lo harás y que quién la hace la paga. Pero por otro lado piensas que la cosa no es tan grave. Tienes ganas de comprarte el artilugio y probarlo y si es verdad lo que se dice, aliviarte. Si consigues la misma marca y el mismo modelo de aparato que te dijo tu amiga Conchita pues te pasará lo que a ella que no se separa de él y que lo utilizarás cuando quieras sin tener que dar ningún tipo de explicaciones a nadie. Y que una vez que te relajas y le coges el gustito te lo llevas a todas partes, aunque, eso s...

SOBRE LA MARCHA: Tía Eusebia

El run run de todos los días. El mismo soniquete en su timbre de voz estridente. Llena de decibelios casi inaguantable para el oído humano. Agudos, muy agudos, extremadamente agudos, en su cuello fino, largo y blanco, como agujas de apunturar arrojadas por manos infantiles sin orden ni concierto a cualquiera de los viandantes que pasan por la calle. Frases sin sentido de pensamientos un tanto demenciados abordados con una cara frenética. Personas que no quieren pasar por la acera y cruzan peligrosamente jugándose el tipo. Ella, la niña pequeña, se altera y ríe y se le atipla más la voz. Y cuanto más ríe más se altera, y cuanto más se altera más risa le da y no puede parar. Podría romper el vidrio de los escaparates. Sabe que da miedo o que por lo menos asusta. Pero es inofensiva y la mayoría de las personas son del barrio de toda la vida y la conocen bien. Casi la protegen y la arropan cuando alguien no conocido se enfrenta a ella o maldice y amenaza con llamar a la autoridad. Ella, l...

SOBRE LA MARCHA: El disolvente

Acomodándose en su sofá, con la respiración aún descontrolada, el mando de la tele pulsado con el dedo gordo dejando pasar los programas rápidamente, sin pensar en los porrazos que ha tenido que repartir para que se fueran de una puta vez. Para que se disolvieran y dejaran de dar por saco. Nunca había tenido que disolver una manifestación de mujeres ¡joder! pero la técnica había sido la misma. Todo se aplicaba como decía el reglamento con independencia de quién fuera el receptor. Palabra que empleaba con cierta frecuencia porque le hacía cierta gracia por su semejanza a la palabra que utilizaba su abuela cuando se refería a la radio. Igual algún compañero suyo pensó como él, que todo iba a ser de distinta manera. Un poco más chillonas, eso sí, pero con el casco no se oye demasiado los gritos. Por lo demás exactamente igual. En plena contienda a cada golpe deseaba que se fueran a su casa cuanto antes y que dejaran de gritar y de armar la algarabía que tanto le importunaba y que era la ...

SOBRE LA MARCHA: Pis

Se despierta sobresaltada con la vejiga llena, a punto de estallar o esa es la sensación que tiene, pero decide cerrar los ojos y tratar de encontrar el sueño perdido en segundos. Conforme van pasando esos segundos empieza a sentirlo irrecuperable. Pero lo intenta. Pasa un tiempo tal vez exagerado en su cerebro somnoliento y comprueba abriendo un ojo que no ha sido para tanto. O sí. No recuerda bien desde cuando lleva despierta, le parece un siglo pero el reloj no engaña, tan solo treinta minutos desde el desvelo hasta ahora mismo, también desde este mismo segundo lo puede considerar insomnio. Lo cierto es que no le interesa ni la noche, ni el sueño, ni Cristo que lo fundó, solo quiere levantarse y echar el líquido que le oprime. Pero hace demasiado frío como para levantarse. Hace demasiado frío en esa casa sin calefacción, desde que se estropeó la caldera y el técnico recomendó cambiarla. El cabronazo del casero siempre anduvo dando largas pero cuando parecía que se decidía por fin, ...