domingo, 30 de agosto de 2015

SOBRE LA MARCHA: El regalo ( IV )

No le dio tiempo a Natalia a salir del aseo, tan estrecho pero tan bien aprovechado y con tanto detalle, con su picardías de estreno, sintiéndose bella para su Ramón y desapareciendo todo atisbo de esa humildad que mantenía con su propio cuerpo y que su cabeza no era capaz de asumir, sobre todo desde que cumplió la cuarentena, cuando notó las manos de Ramón que le cogían de sus muñecas pinzándolas como si un policía le hubiera puesto unas esposas y las hubiera cerrado con premura para que no escapara. En décimas de segundo se notó volteada en aquella cama, boca arriba, perdiendo la noción del espacio y desgarrada del picardías regalado con el corazón desbocado con Ramón encima....Cuando terminó de agitarse cayó como extasiado, bufando, al otro lado de la cama dándole la espalda después de lo que quiso creer que era un ligero beso de buenas noches dicho entre cortadamente. Supo Natalia que nada podría hacer si no era dar un portazo a su vida. Nunca dejaría de recordar aquella gota de sudor brillante que recorrió su pantorrilla cuando era manipulada desabridamente y que reclamó su atención para no desmayarse con una luz en el interior de la gota reflejo de la luminaria de la salida de emergencias que había encima de la puerta y que hasta ahora le había pasado totalmente desapercibida, cuando la penetraba sin pedir el permiso necesario, sin casi una caricia o un beso para entrar y en esa gota de su poro se le congeló en su corazón, cuando fue consciente que no era una noche de amor, que no le había preparado una noche de amor en un coche cama vía París, sino que era otra más de locura, de desilusión, de martirio y la dejó sin sentir nada durante todo el recorrido que Ramón hacia agitando su cuerpo acompasadamente dándose a su propia satisfacción. Ella como en innumerables ocasiones le dejaba hacer y aunque ese día tan especial en ese compartimiento del tren que tan sorprendentemente le había regalado por su cumpleaños no pudo participar, como ella ansiaba, de los primeros contactos, de las primeros caricias suaves en las zonas que previamente sabía que Ramón y que intuía que a cualquier hombre le excitarían. Deseaba, ese día tan especial, haberlo hecho mucho más especial para los dos pero nunca Ramón había admitido más que los besos de rigor en los sitios de rigor de su mujer. Algún que otro gesto de cariño pero nunca de amante cautivador y entregado a su mujer. Eso Ramón lo entendía de otra manera. Su mala educación no lo concebía. Y ese día de su cumpleaños como cualquier otro día lo puso una vez más en práctica. Tal vez fue ahí y no en ningún otro momento cuando Natalia se dio cuenta de la perdida irremediable de Ramón y comprendió que posiblemente fuera lo mejor para los dos. Fue ahí cuando se dio cuenta de que Ramón solo había sido un sueño soñado una y mil veces para convencerse que no se había equivocado en esa elección que se hace a lo largo de la vida y que puede ser un castigo perpetuo si no se ponía fin cuanto antes a tamaño disparate. Nunca admitiría de ninguna manera que Natalia le hiciera prácticas exclusivas que considerara más de profesionales y que en definitiva para eso estaban y para eso se ganaban la vida y no así su mujer...  

domingo, 2 de agosto de 2015

SOBRE LA MARCHA: El regalo (III)


Un coche cama un sueño hecho realidad. La habitación, o el vagón o como se llame está muy cuidada, hasta el último detalle. Una botella de cava encima de la mesa y  este hombre que me ha sorprendido. Estoy todavía que no me lo creo. Y es que él es así. En muchas ocasiones, lo confieso, me decía a mí misma, que aunque me tuviera enfadada tenía que dejarle si él me lo pedía, ya me entienden. Y me lo pedía siempre, llegué a pensar que eso le ponía a tono y que le gustaba verme enfadada y luego pedirme relaciones. la verdad es que al principio me ponía enferma pero le dejaba, le he dejado durante todos estos años y a veces me ha pesado infinito. Otras veces me convencía que dejándole dormía toda la noche y me dejaba en paz y esa mañana se levantaba temprano y contento y se iba al trabajo casi sin despertarme. No fallaba, el momento de ponerse el abrigo y salir dando un portazo seguida de su voz echando un joder o un me cago en la puta, por cierto muy frecuentada esta frase en su boca y supongo que solo en su boca, como de haberse dado cuenta tarde y el portazo es inevitable. Habría que verle con el abrigo a medio poner, con la cartera en una mano y la bolsa del almuerzo en la otra, de la cajetilla de tabaco sacándose un cigarrillo presto a encenderse el segundo de la mañana y el encendedor como haciendo juegos malabares. En fin, así es inevitable el portazo o que algo salga medianamente bien. Que porqué lo sé, porque lo sé. No es que me lo esté imaginando, es que un día ya no tuve más remedio que levantarme y mirar por la mirilla para ver qué era lo que pasaba en el descansillo ese tiempo de espera  del ascensor y claro es lo que digo es imposible que en esas condiciones algo le pueda salir bien. Pero él es así. Pero cuando se pone tierno es que no puedo y mira que lo intento pero es que le veo tan deseoso y me digo que no quiero ser brusca y que le dejo tan solo una caricia. Pero luego es solo un abrazo y luego un beso y ahora otro con lengua y su cabezón que se da cuenta y se despereza y claro una no es de piedra y aunque estemos enfadados pues me convence y es que se me cae la baba y claro que si se pone a jugar el pezón izquierdo que si ahora el derecho que si los dos y que ya que estamos pues lo acabamos. Aunque al principio estuviéramos, he dicho enfadados, pero no era del todo enfadados. Era casi un pelín cansados y al final siempre merece la pena...Luego tengo dudas si es bueno dejarle o decirle que no es siempre cuando él lo quiera o cuando él lo necesite, que a lo mejor yo no estoy de humor o en condiciones. Pero bueno siempre ha sido así y ahora me resultaría difícil tratar de enmendarle la plana. A veces me da mucha rabia pero aquí sigo dando vueltas por la salita que tiene el vagón tan mono, todo tan bien puesto que da cosa sentarse o abrir el cava, aunque en cuanto lo vea Ramón, lo primero que va a hacer es abrirlo, veremos a ver como acabamos esta noche, supongo que bien porque no estamos ni enfadados, ni cansados, si no al contrario…